How to save a life - Biänca

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How to save a life - Biänca

Mensaje por Rickard A. Baelish el Jue Mayo 17, 2012 6:05 pm

Ese bip - bip era música para sus oídos, no correspondía a otra más que a la docena de localizadores vibrando al mismo tiempo haciendo correr a todo el personal libre dentro del hospital. Aquellos que estuvieran de guardia debían salir de sus momentaneos sueños en las salas de descanso para colarse hasta urgencias y ayudar en lo que pudieran, era el pan de cada día en un hospital o al menos eso podía pensarse, la realidad es que la mayoría de casos determinados como emergencias no eran más que atragantamiento, mutilaciones pequeñas, choques de auto comunes entre otros, pocas veces un accidente acaparaba al cien las miradas y manos de los residentes y cirujanos, como ahora...

Revisa sus vitales y si notas una baja en la presión hablame - estaba dando las últimas ordenes a la enfermera de piso que se encargaría de vigilar a su paciente, la tarde le pintaba tranquila y cuando eso ocurría él mismo se tomaba el tiempo para vigilar a sus ovejas, no quería un error, debía de tener un índice de mortalidad bajo y si aquello requería comer un sandwich al lado de la cama eso haría.
¿No quiere que yo lo haga? preguntó insistente ella mirando al médico que mantenía baja la mirada hojeando por segunda vez el historial.
No, no. Estoy bien, solo avisame - Un tipo de unos treinta años que había ingresado hace no más de dos días por un fuerte dolor en el pecho era el paciente de la 394, no era más que una artería tapada, estaba en observación esperando que no requiriera cirugía sino que las medicinas milagrosas le ayudarán. Baelish sabía que eso era imposible, él más bien esperaba a que el hombre terminara resignado y con la supervisión de su superior pudieran abrirle.

Estoy libre toda la tarde y aquí todo parece... - aquella vibración y pitido le cambio el ánimo de aburrido a hiperactivo en un parpadear. - Ok, hazlo tu - termino soltando el encargo en manos de la rubia para darse vuelta y echar a andar a paso semideprisa por el pasillo hasta el elevador y la sala de urgencias.
Un ir y venir de gente era ese lugar, los para-médicos entraban sosteniendo bolsas, empujando camillas, otros incluso llevando pacientes entre sus brazos.
¿Dónde fue la fiesta? - preguntó el castaño cuando se acerco a la primera camilla que tuvo enfrente con la linternilla entre los dedos para checar las pupilas. Fueron los vientos contesto con simpleza el para-médico que se detuvo a su lado dándole el informe Derrumbo un espectacular sobre una de las vías principales, se hizo una carambola y un trailer se volteo sobre un autobus de pasajeros, un caos lo escucho bufar La mayoría fueron sustos y magulladuras, los graves nos pidieron traerlos aquí al escuchar eso Rick sonrió, al menos la reputación del hospital les aseguraba los mejores casos.

Bueno, dicen que somos los mejores se encogió de hombros intentando jalar de la camilla, ya había pedido un equipo pero unas manos le llamaron la atención. Sobre las barandillas de metal las delgadas manos de una mujer se anunciaban, sabía lo que eso significaba, alguien más peleaba a su paciente
Es mío Mierzwiak clamó bajo mirando a la morena.


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Re: How to save a life - Biänca

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Jue Mayo 17, 2012 8:41 pm

¡Grandioso! Me llamaron para nada pues el paciente ya está muerto –dijo con una seca sonrisa a la chica de grandes ojos azules y al rubio que tenía al frente. –He dicho un millón de veces, si el paciente está muerto no me llamen, no podré estar todo el tiempo con ustedes y si se quedan sin hacer nada hasta que yo llegue entonces no sirven para ser médicos –agregó rápidamente.

Hora del deceso, tres cuarenta y cinco –Parecía que le habían tocado los internos más incompetentes del hospital, todos llegaban a sus llamados con los ojos muy abiertos y asustados de decir algo equivocado, uno de ellos tenía miedo de usar jeringas. Era como si a todos los demás residentes les hubiera tocado el mejor grupo de internos. Soltó un largo suspiro y les dedicó una mirada de desaprobación –Callaghan, habla con la familia y tú Johnson ve a sacar los resultados del quinientos tres, llámame cuando los tengas –se dio media vuelta y salió de la habitación. El día pasaba muy tranquilo y era algo que Biänca no soportaba, le gustaba mantenerse ocupada todo el tiempo que pudiera y en aquellos momentos en los cuales no entraría a ninguna cirugía con los cirujanos ansiaba algún accidente ¿Eso lo hacía mala persona? La verdad era que no le importaba en lo más mínimo lo que los demás pensaran sobre ella, aunque tampoco le deseaba el mal nadie. Se humedeció los labios –¡Oye Urie! –Gritó a uno de sus internos y levantó la mano para que le brindara atención, el muchacho volteó rápidamente y apuró el paso –Doctora Mierz…wiak ¿Necesita algo? –preguntó con voz quebrada debido al nerviosismo – ¿Cómo está la señora Dane? – la mujer había llegado al hospital por disnea y terminó resultando una taquicardia ventricular. Se le aplicó un marcapasos temporal para disminuir las arritmias y eso le ayudó bastante, una mujer joven y sobre todo atractiva –los signos vitales están bien, no ha tenido arritmias y su pulso es completamente normal –respondió con una pequeña sonrisa a lo que la castaña asintió –Perfecto…

Entonces lo que tanto esperaba sucedió. El sonido del localizador era el mejor sonido que podía escuchar. Una amplia sonrisa apareció en sus labios y abandonó el lugar corriendo hacia la sala de urgencias. Un mar de gente la rodeaba, pacientes, para-médicos y médicos. No dudó en llamar a dos de sus internos para que revisaran a los pacientes, esperaba que fueran rápidos, si no era así los podría regañar después. Apuró el paso y colocó la mano sobre la barandilla de la camilla en la cual iba un hombre, de no más de veinticuatro años. Cerró los dedos alrededor del metal y alzó con velocidad la vista al escuchar una voz pronunciando su nombre –Oh sí, todos son tuyos Baelish…tú siempre llegas primero –contestó con sarcasmo y se aferró un poco más a la barandilla –Simple casualidad como siempre –puso los ojos en blanco y volvió la mirada al chico, se encontraba consiente pero que estuviera consiente no significaba que se encontrara bien, después paseó la vista hasta donde estaba el para-médico –Hombre caucásico de veintitrés años, traumatismo cerebral y torácico, cuatro costillas rotas y una de ellas hace presión en el pulmón derecho –informó el hombre antes –Trauma dos está desocupado y no pienso ponerme a pelear contigo por un paciente así que sí me permites… -comentó Biänca alzando las cejas e intentó abrirse paso para moverlo a un lugar más despejado.

Abrió la camisa empapada de sangre del muchacho con ayuda de unas tijeras cuando el pulso del paciente comenzó a bajar de manera inesperada. –Adminístrale Atropina para regular la bradicardia, Ana –le indicó a la enfermera que estaba con ellos.

No…no veo nada –la voz se escuchaba aterrorizada se giró sin decir nada hacia donde estaba Rickard.



OFF: la cosa más nula. Lo siento.



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Re: How to save a life - Biänca

Mensaje por Rickard A. Baelish el Vie Mayo 18, 2012 7:18 pm

Con una media sonrisa en los labios levanto las manos de la barandilla enseñando las palmas a la morena, no iba a cederle a su paciente aunque eso pareciera de momento, el tipo era suyo había llegado él primero a reclamarlo, pero como buen colega iba a dejar que ella lo tomará, se equivocara y entonces pudiera entrar al rescate. Las ordenes fueron dadas por Biänca, Rickard se limito a escuchar mientras se enfundaba unos guantes limpios en las manos, termino justo al tiempo que ella le dirigió una mirada misma que él respondió girando los ojos.

Bien, eso es una suerte, pudieras no estar hablando
- contesto al paciente inclinándose de lado derecho para palparle el costado. Una mueca apareció en el rostro del hombre Necesitamos que te quedes quieto - recomendó, sus dedos recorrieron la piel del hombre identificando de inmediato la fractura, el pecho estaba inflamado y a cada presión una gran bocanada de aire salia de su boca. Chasqueo la lengua irguiendose. En su camino para cruzar al otro lado de la camilla se detuvo cerca de la morena para hablarle al oído en tono bajo
Va a empezar a escupir sangre en menos de media hora, hay que llevarle a cirugía. Hay que decidir a que le vamos a dar más importancia - estaba el trauma cerebral, lo que más le apasionaba y preocupaba a Baelish, así el pulmón no fuera perforado o bien, si el corazón fuera rozado por una astilla, nada de importaría, si el cerebro colapsa ninguno de sus esfuerzos valdría la pena
Los escucho... ¿Qué...? ¿Qué... están diciendo? ¡Voy a morir verdad! de inmediato el chico se puso del costado contrario para sostener el rostro del paciente y pasar la linternilla por sus ojos, sus pupilas estaban dilatadas, el ojo no había sufrido daño así que todo el problema debía de estar en la cabeza.

Necesito una angiografía - comenzó a chasquear los dedos dando ordenes a diestra y siniestra a todos los que vio frente a él, un par de internos estaban de curiosos buscando que hacer, fugazmente se preguntó si serían los suyos, no les recordaba en lo absoluto ni le importaba en lo que se emplearan salvo que no lo metieran en problemas Hay que checar los vasos sanguíneos, si hay sangrado... Reservate un quirófano y no, no podemos esperar, di que esta muriendo
¿Estoy muriendo? volvió a preguntar el hombre con una terrible cara de angustía
No, señor, no lo esta, solo es una manera de tener privilegios - declaro el castaño empujando la camilla desde la cabecera dejandola después a uno de los enfermeros. Vio a la camilla abrirse paso entre la multitud para dirigirse pisos arriba.
Vamos cariño, es hora de ponernos en acción. Me hormiguean las manos - sonrió dandose la vuelta para tomar el otro elevador y alcanzar a la camilla con el paciente cuando estuvieran en el estudio, no es que no se tomará su trabajo enserio, lo hacía, pero no podía dejar de lado su humor, además la situación no era del todo tensa ¿No sientes un tipo de excitación cuando sabes que harás una cirugía doble? Trabajando par a par, remediando dos problemas al mismo tiempo - decía mientras esperaban a abordar el elevador Es tan... - chasqueo los dedos cuando la campanilla del elevador abrió sus puertas Primero las damas...


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Re: How to save a life - Biänca

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Lun Mayo 21, 2012 5:18 pm

Perfectos comentarios Baelish, pero en realidad tenía razón. El perder la vista podía ser una cosa pasajera, solía suceder debido al estrés y si no era algo pasajero entonces Randyll lo arreglaría. Apretó un poco los labios y observó al chico. Entonces observó los movimientos de Rickard y cuando el se acercó a hablarle al oído, evitando que el paciente los escuchara, o al menos intentando que así fuera puso atención en sus palabras aunque no quitó la vista del chico.

No lo harás, no dejaremos que mueras. Te necesitamos quieto ¿vale? –dijo mientras se acercaba a él. Guardó silencio por unos momentos pero la calma acabó cuando comenzó con un ataque de ansiedad. Respiraba con rapidez y profundamente.–¡Se que…que moriré! –gritó con desesperación. Se acercó un poco más hacia el paciente y colocó su mano sobre el pecho de éste –No sucederá nada más si estás calmado, puede que sea difícil esto que te pido. Si no te tranquilizas pueden haber complicaciones –pronunció lentamente esperando que el chico entendiera.

Biänca caminó hacia donde se encontraba el castaño y lo miró directamente a los ojos –¿Te has parado a pensar que el estrés puede volver más complicadas las cosas? –preguntó en voz baja –lo menos que necesitamos es que se ponga más ansioso por qué tú quieres una cirugía y yo quiero una cirugía pero hay momentos en los que debes pararte a pensar en las palabras que dirás frente al paciente Rickard. Si no nos quedaremos sin paciente y sin cirugía –comentó con sequedad mientras se cruzaba de brazos y devolvía su vista hacia la camilla que salía de la habitación de trauma. Era ella la menos indicada para decir esas cosas pues la mayoría del tiempo decía las cosas con muy poco cuidado y terminaba haciendo sentir mal a sus pacientes, pero en otras ocasiones era diferente.

Después de ver salir al chico con las enfermeras y los internos se dirigió a la puerta justo detrás de Baelish.
Excitación…por trabajar junto a ti. No creo Baelish –contestó a la pregunta del moreno y enseguida le dedicó una mirada –Debo admitir que me molesta tu presencia la mayoría del tiempo pero nada puedo hacer, somos colegas –se encogió de hombros y le dedicó una sarcástica sonrisa –No sabía que eras tan caballeroso –bromeo. Cosa que pocas veces hacía. Entró al elevador y esperó a que el castaño entrara para cerrar las puertas. Permaneció en silencio a espaldas de él mientras esperaba a que el elevador parara.

Off: a la horca.



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Re: How to save a life - Biänca

Mensaje por Rickard A. Baelish el Lun Mayo 21, 2012 7:48 pm

Rascándose el cuello y entrecerrando los ojos fue con lo que contesto a la morena. No iba a tomar la mano del paciente, a acariciarle los cabellos y pedirle que se tranquilizara, aquí no estaban para ser consentidos y mimados, venían para ser aliviados de sus dolores y eso hacía Rickard. Si les hablaba con sinceridad no era solo por ser cruel, era para meterles aunque fuera un poquito en su cabeza de alcornoques, que era grave lo que tenían y debían de poner todo de su parte para su recuperación, claro que eso nadie lo sabía y él nunca lo exponía.
Como quieras - encogió sus hombros abriéndose camino hasta los elevadores.

Cada que puedes me sacas a relucir ese tema "eres molesto" "me fastidias" - torció los ojos mirando los números del elevador moviéndose cada que pasaban por un piso Podrías dejar la cirugía en manos de otro. Podrías, si tu ambición te lo permitiera, llamar a tu amiga la rubia y cederle este caso así no tendrías que soportarme... pero, se que no lo harás, tu ego lo impide - se recargo en la fría pared de metal reforzado mirando a su compañera.

Lo de hace rato... - quiso comentarle ahora que tenía oportunidad No vuelvas a hacerlo - su voz fue más seria esta vez, sin sarcasmo o pizca de humor negro Pienso en lo que digo y no lo voy a cambiar vale, si el paciente cae en crisis puede que sea por que fui claro con él, no más por que le endulce el oído diciendo que todo iba a estar bien - había pensado en callarlo pero no pudo, no toleraba que le midieran las palabras, menos una chica.

Esta vez cuando el ascensor detuvo sus puertas fue él quien bajo primero olvidándose de toda caballerosidad. El tipo ya estaba en el quirófano siendo preparado al menos eso fue lo que les dijo la enfermera que los recibió y les llevo a alistarse ellos también. Cofia, protector para los zapatos y enseguida a lavarse fue el procedimiento que siguieron. La labor del castaño fue interrumpida por los resultados, había un coagulo en el hemisferio izquierdo, debía de ser preciso sino quería dejarle sin una de las funciones.

Ok, hagamoslo rápido y bien... - le decía a Mierzwiak cuando alzo su vista a la sala encontrándose con dos cirujanos atentos a lo que pasaba en la sala Mira ahí - le señalo con un movimiento de cabeza, allá arriba junto con algunos internos estaban aquellas dos personas que estaban sobre ambos tanto en conocimiento como en rango. Clawson y Wilde
Suponía que tenía cosas más importantes en que ocuparse que checar que nadie muera en nuestras manos - le comento acomodándose el cubrebocas, seguramente estarían un rato y luego se marcharían, durante ese rato todo debía ser perfecto, ellos debían serlo.
En fin...Lista, es hora de jugar - presiono el botón con su codo siendo el primero en entrar para terminar con bata y guantes.


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Re: How to save a life - Biänca

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Mar Mayo 22, 2012 1:07 am

Tengo la esperanza de que te des cuenta de que en realidad eres molesto y no lo seas tanto –se encogió de hombros mientras pronuciaba esas palabras por lo bajo. Lo decía con sinceridad, a veces parecía que Rickard se había quedado en sus años de adolescencia y eso para Biänca traía malos recuerdos. Tomó una gran bocanada de aire y se recargó en la pared del elevador –No pienso dejar una cirugía por un estúpido capricho mío, puede que sí no te soporte pero me importa más la medicina que mis relaciones de trabajo –la verdad era que le importaba más la medicina que todo. De alguna forma era algo que la había salvado ¿De qué? Ni ella lo sabía, pero era lo único que tenía y a lo que podía aferrarse. No tenía amigos, no tenía pareja, ni siquiera un perro que le hiciera compañía. Lo único que tenía era esa carrera y era lo único que le importaba en realidad. Y esa era una de las cosas más tristes en el mundo.

No estaba pidiendo que le dijeras al paciente que todo iba a salir bien y que iba a vivir sin complicaciones por el resto de su vida. Ambos sabemos que debido los traumas con los que llegó eso será difícil pero no hay razón para estresarlo, por que también sabemos que hay una probabilidad de que todo salga bien –respondió antes de que Rickard decidiera alejarse más, habló con el mismo tono que él –y si no quieres que yo te diga que decir y que no decir tú tampoco puedes hacerlo –agregó en voz alta pues él se había adelantado y la había dejado hablando sola, algo que la morena no iba a soportar. Apretó los labios y se dirigió al quirófano en donde llevarían a cabo la operación. Las enfermeras estaban listas, el anestesiólogo y varios internos que ayudarían en la cirugía.

Recogió su cabello para colocarse la cofia en la cabeza y prosiguió a lavar sus manos después de ponerse los protectores de zapatos. Escuchó las palabras que Baelish decía pero no respondió a nada, simplemente observó y oyó con atención. No estaba asustada, cuando entraba al quirófano sentía la adrenalina correr por sus venas, mentiría si dijera que las primeras veces que tocó un escalpelo no le temblaban las manos pero después de un tiempo, su sensación favorita era cortar y su lugar favorito, era el hospital, su santuario. Tomó una bocanada de aire y después de que Baelish pasara por la puerta ella hizo lo mismo. Escuchó los resultados del angiograma, el paciente tenía un aneurisma torácico ascendente, el trauma y el esfuerzo por el que estaba pasando su cuerpo podía ser la causa de que este se rompiera. Le gustaba tener publico, a comparación de los demás, Pero no se permitía tener errores, ni pensar en otras cosas cuando estaba operando en alguien, su mente estaba al cien por ciento en el bienestar del paciente. Con el cubrebocas ya puesto caminó hasta la mesa de operaciones pero esperó a que fueran a ayudarla.

Una enfermera ayudó a colocarle la bata quirúrgica y enseguida los guantes –Bien gente, es momento de salvar una vida –luego giró su rostro para ver a Rickard y ocultando una pequeña sonrisa detrás del cubrebocas dijo –buena suerte –era algo que nunca se olvidaba de decir antes de comenzar con el procedimiento. Si había problemas con alguien prefería dejarlos fuera del quirófano.
Alargó la mano a un lado –Bisturí de quince por favor.

El paciente llegó con un neumotórax pero con la sonda pleural se arreglará –avisó a los internos que estaba detrás de ella. Se encontraba completamente concentrada en lo suyo, unas pocas veces hablaba a sus internos para que observaran y aprendieran, pues esa era la razón de estar en el hospital. Enseñar y aprender. –La presión arterial está bajando doctora –escuchó a su lado y dirigió la mirada hacia la pantalla donde se leían los signos vitales –hay taquicardia –comentó para si misma. Tenía la oportunidad de operar el aneurisma y así evitar que se rompiera y la operación se complicara, pero no era tan fácil pues en el extremo del paciente se encontraba Baelish aún trabajando –Doctor Baelish, necesito reparar el aneurisma –comentó con serenidad, lo complicado era que el paciente no podía moverse pues estaban operando la cabeza –necesito girarlo, pero tendrás que cerrarlo –comentó mientras comenzaba a hacer las suturas de la primera incisión.

Tiene que ser rápido, las palpitaciones están subiendo y pueden romper el aneurisma, entonces todo lo que hemos hecho no habrá valido la pena por que el paciente se desangrará en cuestión de minutos –pronunció directa y con frialdad.



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Re: How to save a life - Biänca

Mensaje por Rickard A. Baelish el Miér Mayo 23, 2012 12:42 am

Cruzar la puerta era entrar en otro mundo y ser una persona diferente, al menos lo era para el castaño. Dejaba atrás al tipo sarcástico, molesto y ególatra que era regularmente para dejar salir a un profesional, preocupado, colaborador y atento, que en lugar de saludar con un buenos días se limitaba a sonreír a su equipo y asentir con la cabeza. El quirófano era su casa, el lugar donde se concentraba y también donde estaba más expuesto.
Una vez se hubo alistado miro a quien iba a ser su equipo, Biänca Mierzwiak, la chica que tenía frases de ánimo para el equipo y que al ser dirigidas a él tuvieron una reacción diferente
"No necesitas suerte cuando sabes lo que vas a hacer, anhela éxito, así estarás esperando que las cosas salgan bien" Las palabras le llego de golpe directo de su caja de recuerdos, su madre se lo había dicho hace años, lo había olvidado por que él anheló éxito una vez y no lo hubo, deseo hubiera suerte para un caso y tampoco se logro, solo una vez creyó en los milagros y ese día su mundo se acabo.
Que sea exitosa. Confió en ti - respondió después de respirar hondo para volver a centrar su mente y dejar a un lado los recuerdos. Lo decía sincero, confiaba en las capacidades de su compañera con quien esperaba hacer una buena mancuerna, que la unión que afuera no existía el quirófano la hiciera posible.

Cada quien se centro en su trabajo, ella en tórax y él en la craneotomía. Había un ligero sangrado en el cerebro, algo a lo que aun se le podía dar remedió mientras que el verdadero problema estaba en el área de la morena, tenían el tiempo en contra, el aneurisma podía irseles por las arterias en menos de un minuto y el sangrado podía convertirse en algo más grave.
Endoscopio... - musitaba suave centrándose en su labor mientras que a ella la escuchaba vagamente dar una explicación. Jamás habían operado juntos, no como residentes. Tenían métodos de enseñanza y de labor diferentes, mientras que ella lo hacía en el momento él regularmente dejaba la teoría para el final. Ahora no lo podía apreciar del todo, pocas veces levantaba la vista, tal vez algún día se sentaría en la galería a mirarla trabajar... tal vez...
"Hay taquicardia"
Demonios pensó frunciendo las cejas, a su alrededor la gente comenzó a moverse rompiendo su tranquilidad. La posibilidad de la que ella hablaba se les estaba yendo en picada justo ahora ¿Dónde esta ese brillo al final del arcoiris?

"Necesito girarlo, pero tendrás que cerrarlo"
Espera - aun no terminaba, solo necesitaba un minuto, unos momentos más para terminar
"Tiene que ser rápido, las palpitaciones están subiendo y pueden romper el aneurisma, entonces todo lo que hemos hecho no habrá valido la pena por que el paciente se desangrará en cuestión de minutos"
Pero Baelish no quiso escuchar. Él ser aferraba, un simple pitido y la precipitada caída en la presión no lo iba a detener, el paciente aguantaría, lo tenía que hacer hasta que pudiera terminar de drenar el sangrado. Varias manos se acercaron hasta la plancha para ayudarla a mover al paciente, los miro de soslayo
Nadie se mueve, nadie respira hasta que yo termine - unos momentos más, solo un poco a la derecha Si tan solo bajará un poco la hinchazón... solo un poco Necesitaba detener el sangrado... si tan solo pudiera... ¡Hecho!
¡Dame gasas! Cerraremos luego, hay que dar vuelta - hasta el mismo hizo mano para cambiar la posición del paciente.

Dejo su lugar en el pedestal de nuerocirugía para apoyarla y pasarle él mismo los instrumentos que necesitará. Dejó que ella abriera mientras que él estuvo pendiente de la succión tratando de despejarle el área
Necesitamos más succión, no estoy viendo nada - miro a una de las enfermera quien a pesar de moverse de prisa poco podía hacer contra un cuerpo que estaba dando lo último. La presión era mucha y el paciente no estaba siendo fuerte...
Habían muchas lesiones... de cada diez mueren cinco... no estaba en ellos, ya estaba acabado antes de entrar. Trato de calmar su mente, de hacer que las estadísticas cuadraran.
Es todo, acá ya no hay nada que hacer. Se termino - en toda la cirugía no miro a los ojos a la morena hasta este momento. Debían dejar ir al paciente, reanimarlo sería inútil, desgastante y una perdida de recursos, ahora era el aneurisma luego sería el pulmón que colapsaría de lleno por la presión muscular sin contar que el sangrado regresara a su cerebro ante tanta agitación.
Esto no termina hasta que termina...
Dime que le sucedió - señalo a uno de sus internos. Ellos no entraban, miraban desde la galería. Los evaluaba constantemente, si como residente se exigía perfección sus encomendados no tenían por que no serlo. Se ganaban un lugar dentro del quirófano no solo por levantar la mano y contestar correctamente a los síntomas y diagnósticos del paciente, obtenían un lugar al lado de él si mostraban atención después de.

Regularmente... quien sufre un colapso pulmonar vuelve a repetirlo en algún momento de su vida. Es irregular el tiempo, puede ser mañana o en diez años, depende de cada paciente. Las costillas rotas son un riesgo extra, presionan de más el pulmón y pudieron haber causado una rasgadura, el sangrado en el cerebro era la menor preocupación si no se detenía el aneurisma, pero si no se detenía el sangrado aunque lograran llegar a lo otro moriría...

El moreno asintió a las palabras sin perder tiempo iba despojándose de guantes, cofia, protectores, lentes y demás, solo le miro al último para dar su última instrucción.
La mitad de los pacientes que entra sale con bien, era una moneda en el aire. Se hizo cuanto se pudo. Hora de la muerte 17:38 - su actitud volvió a ser la de siempre, indiferente y fría. Dicho eso se dio media vuelta depositando las protecciones en el cesto y saliendo para volver a lavarse.
Con fervor froto sus manos una y otra vez hasta que sus palmas y dedos estuvieron rojos. Un suspiro le hizo recargarse en el frío lavabo esperando a que Biänca saliera y así lo hizo, más él se limitó a mirarla... un "¿Cómo estas?" resultaba estúpido.



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Re: How to save a life - Biänca

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Miér Mayo 23, 2012 1:48 am

Escuchó al castaño pedir un minuto más, un minuto que para el bienestar del paciente podía significar demasiado. Tomó una bocanada de aire y mantuvo la mirada fija en el muchacho, observando como operaba en el cerebro. No se dignaba a admitirlo en voz alta pero lo crea muy bueno, era uno de los pocos internos de los que se preocupaba por que tomara Cardiología. Por que la competencia sería muy dura, y no era eso lo que le asustaba, pero ella debía de ser la mejor, y ambos estaban a la misma altura. Se humedeció los labios –Cierra, reparar el aneurisma es más importante –comentó cuando paró a las enfermeras que ayudarían a girarlo y entonces se mantuvo quieta hasta que él le dio la señal de que podía mover al paciente. Lo único que hizo fue mirar a los demás y después al paciente.

Agradecía la ayuda de Baelish, aunque no le gustaba recibir ayuda de nadie si sabía que podía hacer las cosas por ella sola, aún así, en esos momentos lo agradecía. Pidió el bisturí e hizo una incisión en la espalda, en donde se encontraría la aorta –Esto no resistirá demasiado –murmuró entre dientes –administren lidocaína –pidió a la enfermera –necesitamos controlar la taquicardia rápidamente –volvió toda su atención al aneurisma. A pesar de la administración de los medicamentos la taquicardia no se arreglaba del todo. Todo el esfuerzo de evitar que se reventara se fue a la mierda cuando de un momento a otro la arteria se rompió. La sangre comenzó a salir con mucha fuerza y el pulso cardiaco empezó a descender con velocidad. –Succión por favor –avisó a quien estaba a su lado, debía de encontrar la rotura pero primero necesitaba que no hubiera tanta sangre.

Escuchó la voz de Rickard pero esta se oía lejana, levantó enseguida la vista para intentar callarlo con la mirada. No quería hacer caso a las palabras las cuales tenían toda la razón, inclusive aunque intentara reparar el aneurisma, el estrés del paciente era demasiado como para obtener una buena recuperación. Pero ¿Qué tal si podía salvarlo? No era ella quien se daba por vencida a la primera, por eso ignoró las palabras del castaño y siguió intentando. La cirugía sacaba lo mejor y peor de Biänca. Apretó los labios y no fue hasta que la pantalla de signos vitales mostró una línea recta, sin señal de vida, fue cuando paró. Levantó la mirada hacia los espectadores que seguían observándolos desde la galería para luego volver su vista al frente.

Puso su atención en la respuesta del interno, por lo menos servía de aprendizaje para ellos. Baelish declaró la muerte y salió del quirófano para lavarse. Ella hizo lo mismo, se quitó los guantes y la cofia. A la morena se le veía molesta. Pero no se encontraba molesta con nadie más que con ella misma. Si hubiera dado más prioridad al aneurisma entonces no hubiera muerto, pensaba que si se dedicaba a reparar el colapso pulmonar y a controlar la presión arterial y los latidos del paciente todo podía salir perfecto. Todo debía salir perfecto. Tragó pesado y le dedicó una simple mirada a Baelish, si hablaba las cosas se pondrían peor, para ella. Entonces después podía afectar a los demás. –Maldita sea –pronunció para si misma –podrías haber esperado, esos segundos, o minutos o lo que haya sido podía haber significado todo –dijo con el mismo tono de desdén con el que había hablado al principio. Terminó de limpiarse y sin dejar responder a su compañero salió hacia los pasillos del hospital.



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Re: How to save a life - Biänca

Mensaje por Rickard A. Baelish el Miér Mayo 23, 2012 6:48 pm

Su mirada la siguió hasta que las puertas se cerraron, por vez primera se quedo sin palabras para contestarle y sin tiempo para idearlas. Cuando se giro sobre su eje observo aun grupo de enfermeras e internos que habían sido testigos visuales de la mal cara de la morena y la impotencia de Rickard que no pudo contestar nada. ¿Estaba culpándolo? Oh, no. Eso si que no lo iba a permitir, ella no iba a esquivar su culpa dejando caer todo el peso en los hombros del castaño.

¡Doctor Baelish! frente a él se interpuso una de sus internas mientras que los otros cuatro la miraban desde unos metros atrás.
No, ahora no - finiquito el moreno haciéndola aun lado a pesar de que ella balbuceo algunas palabras que le fueron incomprensibles debido a su rápido caminar y la molestia que se acumulaba en su pecho creciendo a cada paso que seguía a la morena.
¡Biänca! - le grito desde unos metros atrás de ella. La chica iba como alma que se llevaba el diablo pero él podía ser el demonio mismo si se le buscaba ¡Biänca! - grito más fuerte ante las miradas perplejas de enfermeras y pacientes que les seguían con la mirada. Cada uno de ellos estaría sacando sus propias conclusiones sobre el por que de la molestia de la morena y por que él la estaba siguiendo como loco. A pesar de la corta distancia Rickard estaba cansado de seguirla tal cual perro esperando a que ella se dignara a detenerse, así que apresuro su paso casi echándose a trotar hasta que la alcanzo.

Con un carajo, no me estas escuchando - era una tontería seguirla. Debía dejarla rumiar su coraje finalmente no lo había insultado, al menos no verbalmente, pero con aquella acusación si que se sentía sumamente agredido y mucho más molesto al tener que caminar casi pisándole los talones. Era de esperarse no tener una respuestas de ella no sabía por que se desgastaba tanto en clamar su nombre si ella no iba a darle respuesta, no se detuvo para mirarlo o responder a sus llamados y eso le hervía la sangre al moreno haciéndolo sentir ignorado pero más que eso, sembrando en él un sentimiento de culpa por no haber hecho lo que ella pedía. Testificado había quedado aquel reproche, aunque no sonoro si gesticular y no estaba dispuesto a ser el asmereir o poner sus capacidades en tela de juicio.
¡Basta! - le jaló del antebrazo haciéndola girar bruscamente. Sus dedos se cerraron sobre ella apretándole la muñeca con fuerza para retenerla ¡Me haz hecho seguirte por todo el maldito pasillo! - bramó molesto hablando entre dientes mirando a sus costados. Los que se movían a su alrededor detuvieron sus pasos para mirarlos y cuchichear, Baelish no se fijo tanto en ellos sino en una de las puertas a los costados. La sala de material de curación y quirúrgico.

Sin soltar a la morena del brazo le dio un jalón más hasta hacerla atravesar el pasillo. No importaba cuantas veces ella se pusiera rígida e intentara soltarse de su agarre, el cerraba cada vez más los dedos sobre su brazo para asegurarla, y daba un tirón más fuerte hasta conseguir arrastrarla con él hasta el otro lado. La puerta se abrió y cerro con un portazo
!Eres una maldita escuincla berrinchuda¡ - fue lo primero en decirle dejando la puerta a su espalda y con ella de frente. Los anaqueles estaban repletos de medicamentos comunes como antigripales y material de curación pero aun así no le importo soltar un puñetazo en uno de ellos derribando algunas cajitas al suelo.
Me quieres explicar que carajos fue ese brevisimo discurso allá en el quirófano. Eh. Vamos, explícalo Mierzwiak por que me pareció que me estabas culpando por la muerte de ese tipo ¿Es eso? ¿Me estas culpando? - procuro no elevar la voz para no ser escuchado por los curiosos, pero seguramente eso le fue imposible pues noto la carraspera en su rostro tras haber estado gritando. Alguien toco la puerta al otro lado preguntando tontamente si allá dentro todo estaba bien ¿Doctores?... Podrían... pero él moreno no dejo terminar a la persona que hablaba y echo el seguro a la puerta ¡Largo! - miro la puerta de madera como si aquella furica mirada se transmitiera con tanta facilidad como su voz.

No escuchaste o eres estúpida - le reclamo sin darle oportunidad esta vez a ella de defenderse con media palabra La mitad de los pacientes que entran a esa cirugía no salen y si lo hacen mueren en las veinticuatro horas siguientes. Grabatelo en tu cabeza - se tocó un lado de la cien frenético ¡Piensa! ¡Él ya estaba muerto desde antes de entrar! - el enojo del moreno se había disparado en el momento que ella le dejo con la palabra en la boca cuando el pretendió mostrarse amable. Eso se ganaba por querer compadecer y ayudar a los demás, se ganaba estupideces y persecuciones idiotas.


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Re: How to save a life - Biänca

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Miér Mayo 23, 2012 7:46 pm

Salió sin atender el llamado de Rickard, no sería ella quien le endulzara las cosas, él sabía que si hubiera cerrado cuando le fue pedido, el paciente podría seguir vivo. Pero ella también sabía que si hubiera tomado más prioridad al aneurisma, el paciente podría seguir vivo. Apretó los labios e ignoró la voz de Baelish y a todas las personas a su alrededor, lo que más odiaba era tener toda la atención sobre ella, cuando se encontraba en una cirugía le gustaba esa sensación, pero si se trataba de otra cosa, no lo soportaba demasiado.

Tomó una gran bocanada de aire y siguió caminando con paso firme para poder llegar al elevador y volver con sus pacientes. Bastante tenía ya que hacer como para tener que escuchar a Rickard quejarse de lo que había salido de su boca minutos atrás. Era lo que Biänca pensaba, no se iba a echar para atrás simplemente por que al muchacho mimado no le había gustado. No podía estar comportándose de esa manera frente a los demás trabajadores del hospital. Estaba dispuesta a girarse y atender a Rickard pero entonces sintió como una fuerza la hacía girarse, abrió la boca para quejarse – Doctor Baelish –pronunció dirigiendo su mirada al agarre, intento deshacerse de este pero le fue imposible –No entiendo por que estás tan molesto –aunque si que lo entendía, o al menos pensaba que eso hacía. No le había gustado lo que ella le había dicho, pero por un capricho no podía terminar matando a los pacientes atendía.

Lo menos que quería era ser parte de una escena idiota en los pasillos del hospital - ¿Qué diablos te sucede? –soltó con desagrado, no sabía si trataba de lastimar a propósito o si lo hacía sin darse cuenta, debido a que el enojo le había nublado el pensamiento. Frunció el ceño y escuchó como cerraba de un portazo la habitación –¿Eres tú quién está actuando como un idiota y soy yo la maldita escuincla berrinchuda? –preguntó retóricamente –No pienso hablar contigo, de ninguna manera si te comportas así –jaló su mano para soltarse y la masajeó con la que no había sido lastimada. El puñetazo hacia atrás de ella fue algo que no vio venir, por lo cual fue inevitable el soltar un brinco.

Tragó pesado y bajó la mirada –No estoy diciendo que haya sido culpa tuya… -comenzó serenamente y con la misma sequedad de siempre, levantó la vista y dio unos cuantos pasos hacia atrás, procurando alejarse lo más posible de Baelish y de su mal genio. Nunca antes lo había visto actuar de esa forma, no sabía que esperar de él, ni de lo que era capaz de hacer. El corazón se le paró por unos segundos cuando después de que el moreno callara a quien se encontrara detrás de la puerta, le pasó el seguro. No debía estar asustada ¿O sí? Su cuerpo le decía que se alejara lo más pronto posible de él, sus manos temblaban y su garganta se había cerrado. Pero procuraba no mostrarlo, se obligaba a parecer serena ante aquella situación.

Estás…estás hablando de la mitad ¿Crees que no lo sé? Uno no llega al quirófano pensando que el paciente se va a morir –se obligó a responder sin quitarle la mirada de los ojos. Al menos eso no era lo que ella hacía. Podrías verla y pensar que no era optimista, no ante su vida, pero cuando se trataba de la vida de alguien más, muy en el fondo lo era.

Nunca antes lo había visto así –cincuenta por ciento de los pacientes viven –agregó al final. Apretó en un puño ambas manos.



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Re: How to save a life - Biänca

Mensaje por Rickard A. Baelish el Miér Mayo 23, 2012 10:03 pm

Iracundo es poco, el castaño se había salido de sus cabales y no había marcha atrás. A pesar de que las palabras de ella sonaban tranquilas en comparación a las suyas que no eran más que gritos, la ira seguía ahí como aguas turbulentas golpeando los riscos de la playa, presionando dentro de su cuerpo empujando hacia arriba tratando de sacando su peor lado.

No, no Biänca, no quieras voltear el juego. Tu fuiste quien a los ojos de todo el equipo me escupió el discurso de: "si hubieras cerrado" - le arremedo con fastidio No se si eso te hizo sentir mejor a ti, pero simplemente... no. Y ahora te molesta que yo venga en esta actitud. ¡Ja! Lo siento, pero eso te enseñará que debes medir tus palabras por que no sabes como van a reaccionar las personas. No siempre voy a aguantarte, no siempre voy a recordar que eres una débil chica - sus palabras fueron amenazantes y secas, la molestia recorría su cuerpo como lo hacia su sangre por sus venas. El problema con el chico es que una vez molesto no paraba hasta sacar su coraje sin importar la manera, tenía un muy mal carácter guardado él cual intentaba con todas sus fuerzas no sacarlo, se sabía cruel estando molesto. Era una pequeña bomba de tiempo que no media lugar, momento y persona, simplemente explotaba.

Ella avanzo hacía atrás y como reflejo Baelish dio los mismos pasos hacía el frente. No corras, por que te perseguirá y te morderá te decían cuando un perro te enseñaba los dientes gruñendo, no era la mejor metáfora para este caso pero él no estaba pensando del todo bien justo ahora, seguía los movimientos del cuerpo de la morena de manera inconsciente, en realidad todo él era un inconsciente.
"Uno no llega al quirófano pensando que el paciente se va a morir" - repitió hablando para si mismo con la mirada clavada en un punto cualquiera de los anaqueles, su voz altanera y agresiva se tomo una pausa en lo que parecía un momento de reflexión, los segundos pasaron lentos al menos para el moreno que se perdió un poco en revivir lo que sucedió en el quirófano y mucho antes, hasta que por fin retomo el habla Yo si lo hago - contesto con una terrible sinceridad, pero eso no era lo que desencajaba en la confesión, sino esa pequeña y breve sonrisa que no significaba otra cosa que pensar "Me gusta pensar que morirán".

Te voy a decir lo que la gente estúpida piensa de mi - posiblemente necesitaba un poco de ayuda, psicológica por supuesto pues esos ademanes de loco y esa actitud agresiva no eran para nada parte del perfil de un buen médico. Se acerco unos pasos más, estaba vez con la conciencia de que aquella era una manera de amenazar, irrumpiendo en su espacio personal.
Ellos creen que soy cruel, que juego solo para mi, que trato mal a los pacientes por que me gusta hacerlo, que les hablo sin miramientos, "sin tocarme el corazón" - aquello último dicho en burla y con un toque de drama Pero sabes que, yo también pienso en la familia, me esmero por ellos y es por eso que no me gusta crear esperanzas de las que yo no estoy seguro, aun sea sumamente capaz y me considere el mejor en todo el país, aunque sepa que puedo sacar fácilmente la astilla del dedo no soy de los que promete, soy de los que sorprende.
Tu probabilidad valió un carajo allá dentro ¿Qué le vamos a decir a la familia? Lo siento, me equivoque al pensar que todo saldría bien o vamos a ir donde el muerto a decirle, perdón por decir que nada se agravaría
- la sequedad en su garganta le detuvo el habla hasta que trago saliva No fue por que yo no cerré a tiempo, ni por que tu le diste importancia al pulmón o por que la maldita galería estaba llena de gente, así hubiéramos empezado por el aneurisma... por donde fuera...¡Él - ya - estaba - muerto! - perder una paciente no estaba en sus planes. Se esforzaba y preocupaba por la gente igual que todos, por eso le afectaba tanto haber perdido una vida esta vez pero más que eso, le afectaba cargar con la culpa.


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Re: How to save a life - Biänca

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Miér Mayo 23, 2012 10:48 pm

Escuchaba cada palabra que salía de los labios de Baelish. Las analizaba para después darse cuenta que a pesar de encontrarse de esa manera, como un completo loco, tenía razón. Era ella quien no tenía ni un poco de corazón para decir las cosas, la mayoría del tiempo soltaba las frases con el tono más austero que pudiera encontrar, pero así se había enseñado, no era algo que le gustara aunque la ayudaba como una defensa personal contra los demás y contra su propio ego.

¿Pero es que no ves con que maldita actitud vienes? Estás…no estás pensando con claridad y –en ese momento se calló. ‘’Y temo que vayas a lastimar a alguien o terminar lastimándote a ti mismo’’ pensó sin quitarle la vista de encima. Si le importaban los demás, era una completa fachada la de ‘’No me importa tu vida y soy la persona más fría del mundo’’ por que después de un tiempo en el fondo se asentaba ese sentimiento de querer proteger a las personas que le mostraban el mínimo de atención. Que lo mostrara era otra cosa, la morena era de las personas que se guardaban todo para si mismos, por que entendía que no todos estaban ahí para ayudar, la mayoría solo servían para estorbar. Se mordió la parte interior de la mejilla y entrelazó sus dedos –Pues nadie está pidiéndote que me aguantes…nadie en este jodido hospital te lo está pidiendo. Tienes que trabajar a fuerzas conmigo, eso lo sé ¿Pero qué cuando ya no me soportes me vas a romper un brazo? ¿A eso es a lo que te refieres con ‘’no voy a recordar que eres una débil chica’’? –ahora era que Baelish insinuaba que si algo más de ella le parecía molesto, si decidía que ya no la soportaría entonces la agarraría como a un chico y arreglaría las cosas como ‘’hombre’’ ¿Era eso lo que decía?

Ahora parecía que trataba con un sociópata, estaba ya lo bastante confundida con la reacción de Baelish que ella tampoco pensaba con claridad. No dijo nada, no pudo pues la pequeña sonrisa le causó escalofríos. No quería seguir dentro de esa habitación, no quería estar cerca de él mucho menos. Siguió los pasos de la morena, acercándose más a ella, instintivamente ella dio unos cuantos más hacia atrás, intentando escapar de esa situación, cuando no pudo alejarse más, cuando su espalda chocó contra la pared entonces llevó su mano al bíper. Sólo por si acaso, por si las cosas se salían de control. Pero lo que menos había en esos momentos era control. Tomó aire por la nariz intentando serenarse y esperando que por arte de magia Rickard hiciera lo mismo.

Tienes razón no eres el culpable –dijo muy bajo y sin mirarlo. Levantó las manos para colocarlas sobre los hombros de él y empujarlo hacia atrás, con delicadeza para poder salir de la habitación. Quitó el seguro de la puerta y después de soltar un fuerte suspiro salió de ahí. Afuera en el pasillo seguían todas las personas pendientes de lo que sucedía, Biänca observó a sus internos y con una fría mirada –Ustedes deberían de estar pendientes de los post operatorios y los exámenes de laboratorio ¡Vayan! –ordenó con sequedad. Las miradas clavadas a ella pronto cambiaron de dirección y se sintió aliviada por ello.



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Re: How to save a life - Biänca

Mensaje por Rickard A. Baelish el Jue Mayo 24, 2012 1:43 am

¡Ouh! Directo al orgullo, pasando por la poca caballerosidad y la pizca de aprecio que le tiene. Le dio directo desarmándolo en ese momento y de un solo tajo. El moreno se quedo perplejo antes la pregunta ¿Sería capaz? Olvidar que ella era una chica y tratarla brusco y sin reservas... Espera, ya lo había hecho, hace unos momentos la había jaloneado y gritado en el corredor frente a mucha gente y ni que decir que adentro la había amenazado.
Parpadeo un par de veces como quien esta deslumbrado, su mente volvía a enfriarse pensando con más claridad. Pudo haberlo arreglado hablando con ella, siendo sarcástico y no siendo agresivo.
No lo hago a fuerzas, no trabajo contigo por que me obliguen quiso decirle antes de que ella saliera pero las palabras no salieron de su garganta. Era abrir la caja de pandora y él no quería enfrentarse aun a ese tipo de calamidades.

A los pocos segundos de que ella salio Rickard hizo segunda apenas alcanzando a ver una multitud que comenzaba a disiparse. Sus internos estaban ahí, pero lejos, tal cual les había dejado y estaban mejor así, sin que quisieran preguntar que había pasado pues no rendía cuentas a nadie, al menos no a ellos.

Debimos ir a decirle al director solo fue un murmullo, tal vez reflejo de la preocupación de lo que pudiera ocurrir entre los doctores mientras estuvieron dentro y no por que quisieran correr con el chisme, pero obviamente eso no le importo. Tenía el coraje atravesado, necesitaba sacarlo de su sistema, des-estresarse... y la respuesta la encontró a la vuelta de la esquina en charola de plata.
Ahora puedes ir a decirle al jefe - sonrió caminando hasta donde el enfermero de planta se encontraba reunido con otras tres mujeres de su mismo cargo. Algo iba a decirle, no supo que, por que enseguida iba a abrir la boca el moreno le soltó un puñetazo directo en la mejilla que incluso le acalambro la mano. Lo miro desparramarse en el suelo cubriéndose con ambas manos. El moreno no vio sangre, aunque tampoco le molestaría, aquella descarga de adrenalina valía hasta el último día de castigo que fueran a darle.

Como si nada hubiera pasado se dio la vuelta sin dirigirle palabra a ninguno de los que se cruzo por su mirada
¡Muevanse, o se van a quedar parados todo el día! - grito a sus niñatos que se quedaban parados cerca a la recepción mientras que él ya iba muchos pasos delante. No buscaba quien se la hizo sino quien se la pague.
Una parte de él pensaba que debía disculparse, hablar con ella y decir que fue un idiota pero eso sería humillarse, dejar de lado la careta de dios y arrodillarse ante alguien. Su ego se lo impedía pero en su pecho algo le incomodaba. Sentimientos idiotas pensó negando la cabeza caminando hacia realmente ningún lugar.


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Re: How to save a life - Biänca

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Jue Mayo 24, 2012 4:49 pm

Respiro para calmarse y siguió caminando, haciendo caso omiso de las miradas de los demás. Se dirigió hacia el elevador. Era una suerte que se encontrara solo, lo menos que necesitaba era la compañía de alguien mas. Necesitaba estar completamente sola, no estaba molesta al menos ya no, pero no sabia lo que estaba sintiendo y eso, de alguna manera le aterraba.

Apretó el botón del elevador y se dirigió al piso de cardiología en donde terminaría de revisar a sus pacientes pendientes. El elevador bajaba con una lentitud inimaginable, frunció los labios con impaciencia. Las puertas se abrieron, frente a ella se encontraba el doctor Wilde quien había estado al pendiente de la cirugía, le sonrió cordialmente y se despidió de el. Le había dicho que había tenido muy buena cirugía, que el paciente tenía mucho trauma y nada se podía hacer, incluso aunque superara la operación, no resistiría las próximas horas. Camino por los pasillos y entro a las habitaciones de sus pacientes. El último que quedaba era uno de sus mas queridos.

Buenas tardes señor Weiss – le sonrió levemente y se acerco a la camilla para ver sus signos vitales. –me han dicho que ha tenido incomodidad en el pecho ¿es dolor o impedimento al respirar? –pregunto al momento que apuntaba en el historial sus notas.

–Doctora Mierzwiak, le he dicho que puede llamarme por mi nombre de pila, señor Weiss era mi padre, puedes llamarme Nicholas–comentó con una amplia sonrisa en los labios –No puedo respirar cómodamente, no se si sea normal aunque supongo que no–El hombre no pasaba de los treinta y seis, nunca tuvo la oportunidad de formar relaciones con otras personas que no fueran sus padres y sus hermanos. –Todo parece estar bien, ha estado bajo mucho estrés y esa ha de ser una de las causas, sin embargo le aplicaré un poco de lidocaína y con eso servirá parar las arritmias, lo que causa la disnea– Era una persona fuerte pero solitaria, en cierto modo se parecía a ella y ya tenía muchas cosas malas de las cuales preocuparse. Merecía una buena vida –parece que tenemos un corazón –después de una muerte una buena noticia le venia bien. En especial si era para un paciente especial. –No puede ser cierto– comento en un suspiro. Ella asintió con la cabeza – lo es, lo es. El doctor Dixon vendrá a hablar con usted en un rato mas –dijo para después comentar un poco mas y así despedirse de el esperando a que descansara.

Pidió a uno de sus internos un café, Se quedaría de guardia esa noche y se ofrecería a hacerlo por lo menos hasta quedarse segura de que Rickard se encontraba dentro de sus cabales.Bajó a la cafetería donde descubrió que la escenita de hacía rato ya se había dispersado, cada persona con una versión diferente. Frunció el ceño al escuchar comentarios de varios internos quienes se callaron al momento de reconocer a Biänca –Un capuchino y un sandwich por favor –pidió a la mujer de la cafetería, después de tenerlos en sus manos buscó con la mirada la mesa más alejada y sola del lugar.

– ¿Cómo está Eric? –escucho una voz femenina no muy lejos – Pues está bien, seguro le queda un buen morete, pero viste el doctor Baelish iba hecho una furia, parecía un loco –respondió otra persona. Cuando Biänca intento decifrar de quién se trataba la voz reconoció a dos chicas rubias con uniforme de enfermeras. Le dio un largo trago a su café y se recargó en la silla.



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Re: How to save a life - Biänca

Mensaje por Rickard A. Baelish el Jue Mayo 24, 2012 8:21 pm

Sus internos no dijeron ni media palabra, se limitaban a asentir y decir "si doctor" cuando él les dictaba la orden del paciente a quien visitarían respectivamente para completar sus rondas. Repartió los tres casos pendientes entre los cinco dejando que se matara entre si para quedar con el cirujano que más les acomodara, no tenía ni la menor fuerza ni ganas para preguntarles y ver quien tenía el privilegio de asistir en el área que les interesará, hoy no había maestro para ellos, solo un enemigo suelto que podía hacerte pomada la residencia y eso al menos lo supieron interpretar. Cuando los hubo dispersado él se quedo firmando historiales y altas de algunos pacientes pendientes, se aguanto escuchar muchos murmullos y críticas solo por una razón, quería saber donde estaba ella y que estaba haciendo. La noticia le llego de la boca de un par de enfermeras que no tuvieron reserva en hacerle saber que lo odiaban, ya pasaban de los cuarenta años pero seguían perdiendo su tiempo como cuando ingresaron.

Algunos en lugar de estudiar el cerebro deberían brindar el suyo para hacer análisis comento una de ellas sin despegar su vista de él. Ya estaba confirmado que los sociopatas y sádicos tenían problemas en el hemisferio izquierdo, ¿Por que no entrar dentro de ese selecto grupo de personas? Se bajo de la camilla donde estaba sentado tomando bajo el brazo el resto de sus expedientes y colocando los llenos con el resto de los expedientes listo para el alta.
La mano derecha comenzaba a doler, como una molestia de articulaciones pequeña pero incómoda que no le permitía firmar correctamente, se fue abriendo y cerrando la mano para eliminar el dolor. Conseguiría un poco de hielo en la cafetería, tal vez una paleta helada que le adormeciera los músculos.

Recuerdas el momento en que todos miran a Carrie cuando le ha caído el balde de sangre encima sobre su glorioso vestido... Rickard creyó experimentar esa situación, se puso en zapatos de la rubia sintiendo en carne propia la vergüenza y un extraño dolor, aquello no era un baile pero si uno de los momentos más vergonzosos de su vida, en otra circunstancia le hubieran valido el cuchicheo y las miradas acusadoras, pero no hoy.
Se abría paso en la cafetería donde a la primera vista rápido encontró a la castaña, iba para con ella cuando una piedra se atravesó en su camino.

¡Doctor Baelish! una voz se ocupo de redireccionar sus pasos. Mierda. Al girar sobre sus talones se encontró con una escena que en lugar de hacerlo temblar le hizo sonreír tímidamente. Al lado del jefe del hospital estaba el tipo al que había golpeado con un parche enorme cubriéndole la mejilla y la nariz. ¡Cómo eran exagerados!

Dígame señor - con toda naturalidad saludo al alto, delgado y semi canoso director Winngham. El tipo tenía un humor sarcástico, el peor de todos en el hospital, hasta a Rickard le costaba trabajo diferenciar cuando era una broma y cuando estaba hablando enserio, sonrió un par de veces haciendo referencia a la buena derecha del castaño cosa que no le hizo nada de gracia al enfermero que casi se lo comía con la mirada. Baelish por su parte estaba de lo más sonriente hasta que lo sentenciaron con dos semanas fuera del quirófano y horas extras en urgencia.

Sin rencores ¿Verdad? - tuvo el descaro de ofrecerle la mano a quien había golpeado mismo que se dio media vuelta no sin antes dejarle un par de palabras altisonantes como recuerdo. Hubo terminado su sermón retomó su camino directo hasta Biänca, donde ni tardo ni perezoso se fue a sentar en la misma mesa ocupando la silla de enfrente.
Espera - pidió con voz tranquila y muy baja tomando una de sus manos antes de que ella se levantara y lo dejará ahí. Las miradas se hicieron sobre ellos, las noto y giro el rostro con el ceño fruncido para romper esa capa de tensión que los rodeaba
!¿Qué?! También quieren llevarse un nueva marca en la cara - les advirtió a cuantos les miraban. Fue una satisfacción verlos regresar sus narices a sus propios asuntos volviendo a hacer bullicio en el lugar.

Retiro de inmediato su mano acomodando ambos codos sobre la mesa, entrelazando los dedos de sus manos y recargando los labios en los mismos. Suspiro al mirarla
¿Cómo tengo que hacer esto? - preguntó apenas bajando un poco las manos para que su voz fuera escuchada con claridad Debo ofrecerte una disculpa, no debo hablarte... no se, ¿Qué se hace en estos casos para sentirse mejor y no con culpa? - trago saliva al recargar el mentón sobre sus manos. No sabía como hablarle, que decirle, como expresar que lamentaba su arranque y haber sido extremadamente grosero y salvaje con ella.


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Re: How to save a life - Biänca

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Jue Mayo 24, 2012 10:22 pm

Recargó su cabeza sobre su mano y cerró los ojos mientras seguía escuchando los cuchicheos de las demás personas a su alrededor. Abrió los ojos para dirigir su mirada hacia aquellas dos enfermeras –¿Saben? deberían de callarse y deberían meter sus narices en otros asuntos –contestó con molestia. Ahora se veía defendiendo a la persona que rato atrás la había amenazado. Eso no estaba bien, no debería verse en la tarea de defender a alguien, en especial a Baelish ¿Entonces por qué lo hacía? No dijo nada más y regresó todo su cuerpo para quedar frente a la comida que estaba en una bandeja, el sándwich estaba sin un mordisco, aún seguía con esa incomodidad en el estómago que apareció cuando se encontraban en la habitación. Se obligó a tomar un poco de café, lo que haría que le comenzara una gastritis pues no tenía nada en el estómago, no había alcanzado a desayunar y entre rondas y la cirugía se le pasó el tiempo para comer.

Supo que Rickard había llegado a la cafetería pues todas las personas que le estaban mirando se giraron hacia otro lado ¿En serio no tenían nade mejor que hacer? Soltó un suspiró y se dedicó a leer el libro que llevaba consigo, no quería verlo, ni escucharlo ni nada más. Deseaba un poco de tranquilidad y que todo volviera a la normalidad. No sabía que sucedería con el jefe, tampoco tenía idea de si le haría algo a ella, dentro de lo que cabía, su comportamiento había sido el correcto, no tenía por que salir castigada. Tampoco Rickard, a menos eso era lo que pensaba, las cosas se habían salido de control y ya tendría bastante con los comentarios de los demás, sería algo que no iban a olvidar. Apretó los labios disgustada, no le agradaba tener esos pensamientos.

Esos pensamientos pronto se vieron interrumpidos ante la presencia de un guapo castaño, un Rickard más tranquilo al parecer. Le tomó unos segundos darse cuenta de que estaba sentada frente a él por lo cual prefirió levantarse, alargó las manos para tomar la charola y en el momento en que se levantaría de la silla, el cubrió la mano de Biänca con la silla, ese movimiento acompañado de un ‘’espera’’ hizo que se quedara donde estaba sentada. No dijo nada, simplemente lo observó hasta que el tuviera algo que decir, ella no le debía nada. Sentía las miradas de los demás clavadas a sus espaldas, el alivió que sintió cuando él hizo ese comentario fue agradable. Regresó sus manos cerca de ella.

¿Qué diablos quieres? –preguntó con tono cansino. Ladeó la cabeza y negó un poco con ella –No lo sé Rickard ¿Cómo quieres que yo lo sepa? No soy tú, no sé como te sientes ni que te va a hacer sentir mejor –comentó con sinceridad. Era el mismo tono que había utilizado segundos atrás, estaba fatigada, no sabía si la razón de eso había sido el desgaste físico o el psicológico.



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Re: How to save a life - Biänca

Mensaje por Rickard A. Baelish el Vie Mayo 25, 2012 8:52 am

La miro con los ojos más abiertos y las cejas enarcadas. Sus labios se torcieron hacía la derecha, sus cejas volvieron a fruncirce.
Él simplemente no lo sabe. Era difícil ser un paciente que pide a gritos alivien su dolor y que en el preciso momento que preguntan ¿Cómo te duele? no sabe que responder. ¿Dónde esta la pasiflora? ¿A que hora le toca su primera cápsula de vicodin? Quiere sentirse mejor pero no va a llegar a disculparse aun pues sus labios no saben formular ese tipo de frases o de hecho si lo saben pero siente que esta perdiendo al hacerlo.
Trataba de mantenerse sereno a pesar de que ella contestaba fría y con aquella voz áspera que tanto le molestaba y lograba sacarlo de sus cabales. Estaba en su derecho en realidad pensó sentirse ofendida y comportarse grosera debía era una actitud que no podía reprochar, ella había aguantado su actitud de barbaján por lo que ahora debía ser él quien se mordiera la lengua y escuchara apretando los dientes.
No haz comido - es la primera observación que hace empujando la charola hasta llegar al borde de su lado de la mesa El pan se va a hacer duro, en la orillas y muy húmedo en el centro por el aderezo. Come - casi ordena mirándola con el rostro más sereno de toda su colección.

Cuando se volteo hacía el mostrador de la cafetería se encontró con seis ojos y tres cuerpos, dos de ellos recargados en la barra sin perder detalle y uno más, el más disimulado, sirviendo un espumoso y ardiente café. Su dedo índice se levanto para señalar y llamar la atención del tipo que preparaba los expresos. Toda su conversación fue a base de señas, el dependiente levando los brazos al insinuarle que sabor quería y él agitó la mano esperando que comprendiera que cualquiera estaba bien.

Se va a remojar esa cosa, come - volvió a decirle cuando termino de interactuar con la otra persona. Su postura cambio, todo él era diferente ahora, muy tranquilo y en extremo evasivo. Su cuerpo se inclino hacía la izquierda, esta vez fue en esa mano donde sus labios descansaron curvando completamente la espalda acercándose un poco a la mesa Eh estado pensando... - se detuvo pues su café llego a la mesa.
¿Crees que podamos hacer un intercambio de internos? Por una semana tal vez, no digo que todos, solo un par, dame a tus peores y yo te daré a los que tengo en excelencia. Me han aburrido - al conversación no venía para nada a colación. Se supone que había llegado con intensiones de solucionar las cosas, pero, ¿Cuando se habían descompuesto? Sin añadir que tantos curiosos le incomodaban otro poco

Miro el café, ya no se le antojaba como antes. Frunció el ceño alejando la taza de él como si esta tuviera un problema
¿Quieres algo más? Creo que iré hasta allá, no me gusta la espuma - pretexto girándose un poco para mirar el mostrador y los alimentos, en su mayoría panques, pensando en algo que comer. Puede comprar el mundo entero si es necesario, lo único que esta buscando es que su pasiva-agresiva relación laboral-departamental volviera a ser la misma antes del incidente de la mañana.


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Re: How to save a life - Biänca

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Vie Mayo 25, 2012 5:18 pm

Era completamente estúpido, no él, no ella, la situación en la que estaban atrapados. Nunca antes se habían tenido que disculpar, aunque claro estaba que nunca antes Rickard se había puesto de esa manera. Pero aún así ¿De qué servía el disculparse en esos momentos? No cambiaría nada de lo que había sucedido ni lo haría mejor, podría ser que para él, para Baelish la culpabilidad que venía después de todo se aminorara, pero al igual podía ser que no. ‘’No espero una disculpa’’ quiso decirle pero algo no se lo permitió. Era un confesión que no le podía hacer a nadie ¿Por qué? Por que le daba a conocer a los demás la verdadera Biänca, alguien que estaba tan rota que no esperaba nada de nadie. Absolutamente nada.

Se recargó en el respaldo de la silla y apretó sus manos en un puño pero las relajó enseguida. Llevó su mirada del plato con el sándwich y a los ojos de Rickard. Negó con la cabeza –no tengo apetito –contestó a las palabras del moreno. Frunció los labios con disgusto, no tenía hambre y mucho menos ganas de comer pero llevó su mano hacia el plato con comida, lo partió con los dedos pero lo volvió a dejar en el plato.

Nunca le gustó ser el centro de atención, y ese día podía pasar como el más desagradable de su vida, pero le llegaba ni a los talones al peor día de su vida, y eso era algo que agradecía. Observó el intercambio de señas entre Rickard y el muchacho que servía los cafés en la cafetería. El moreno se veía mucho mejor que antes, más pacífico, menos irritable, eso parecía algo bueno. Sonrió levemente para si misma y cuando volvió a poner su atención en ella, alzó las cejas. Asintió con la cabeza esta vez –Lo haré –tomó el pedazo que había partido minutos atrás y lo llevó a su boca para darle unos mordiscos. Guardó silencio por unos segundos después de que el soltara la pregunta, tenía que pensarlo, era una buena proposición, sus internos buenos por los internos malos de ella. Tal vez era esa su manera de disculparse o tal vez no tenía que decir. Se encogió de hombros quitándole importancia a la pregunta –Está bien, me parece una buena idea –respondió después de pasar la comida. Alargó la mano para beber más café.

Estoy bien así, gracias –respondió ante la pregunta de Rickard. Entonces el se levantó y fue hacía donde se encontraban las personas pidiendo comida. Cuando volviera pensaba decirle que se quedaría de guardia unos días, ya lo había hablado con el director y eso le parecía bien. Terminó su café y observó a su alrededor en la espera del moreno.

Me quedaré de guardia por unos días –avisó antes de que el volviera a sentarse en la silla. No sabía por qué se lo decía, si no debía de importarle en lo más mínimo, pero sentía la necesidad de hacerlo –El señor Weiss al fin tendrá el trasplante de corazón y prefiero cuidarlo yo a dejar que uno de mis internos haga algo mal y lo termine matando –agregó mirándolo directamente a los ojos.


off:La cosa más caca del universo im sorry.



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Re: How to save a life - Biänca

Mensaje por Rickard A. Baelish el Sáb Mayo 26, 2012 5:20 pm

La perfección es su ideal, no en todos los aspectos de su vida pero si en algunos sencillos y patéticos como ahora lo es el café. Ha ido a regresar su pedido pues el exceso de espuma no le da confianza, quiere un americano simple, sin adorno de canela o algún otro complemento de esos que le gustan a las mujeres para un día de cotilla con sus amigas. Rickard disfruta del sabor natural y puro del tostado, quieres sentir el granulado en su lengua y morder los restos hasta que el sabor se penetra en su garganta.
Pretextos y más pretextos, solo no quiere estar sentado frente a ella sintiendo esa culpa.

Regreso a la mesa con un nuevo vaso en la derecha y un panque en la otra, apenas le arranca un pedazo cuando se sienta estupefacto por lo que escucha.
¿Porque? - le interrumpe cuando le dice que estará dos días de guardia ¿Sería por su culpa? Su mente trabaja rápido en este tipo de situaciones, para él todo debe tener una explicación lógica y creíble, por lo cual, lo primero que pasa por su mente es que ella se ha molestado o asustado y no quiere pasar una noche más en la misma casa, no con un tipo como él.
Aunque ella le da una explicación completamente comprensible y creíble, él simplemente no lo creyó. Esta chica era obsesiva igual que él, todo lo que hicieran debía de ser supervisado por ellos para considerarlo bien hecho, así que entendía la razón de no dejar en manos de idiotas la vida de alguien. Lo sabía, lo comprendía... pero su mente y su ego - de manera inconsciente - se empeñaron en decir: "Lo hace por mi" orillándolo a no creer en las palabras de la morena.

Sus cejas se fruncieron mirando aquel trozo de pan al que distraídamente le quitaba las chispas de chocolate para comérselas. Bufó mostrando una breve sonrisa y negando con la cabeza antes de mirarla ¿Influye en tu decisión lo que sucedió hace un rato? - su rostro se mostraba tenso, lo sabía por la dureza de sus labios al hablar. Trató de preguntarle de la mejor manera buscando no sonar molesto, buscando no volver a caer en esa tensión que lo lleva a la ira.
Por que si es así - intervino antes de que ella pudiera contestar un monosílabo No solucionará nada que pases dos noches recluida en el hospital. Si es mi actitud la que te orilla a tomar una breve distancia tal vez lo que debamos de hacer es cambiar de aires - ambos rentaban ese lugar, ella podría mantenerse ahí con alguien más como su rubia y endemoniada amiga. De nuevo le brotaban esas ganas de disculparse, pero más que eso de borrar aquel episodio de su día en el que había perdido el control y ella le había visto de la manera que tanto cuidaba los otros vieran.
No te advertí de mi mal genio antes, un error. Pero si lo hubiera hecho cuando me escucharás hablarte con seriedad darías por hecho que estaba enojado aunque no fuera cierto - encogió sus hombros torciendo la boca.
¿Qué es lo que dices que tiene ese paciente, me refiero a si tiene una complicación importante? ¿Por que tu presencia tiene que ser tan necesaria? Vas a sostenerle la mano mientras duerme o a contarle un cuento - quiso dar una oportunidad para que su ágil e imaginativa mente cambiara de perspectiva. Ok, si es por un paciente espero un argumento bueno para procesarlo y tragármelo pensó recargando la espalda en el respaldo sin perderle de vista.

Off. ¡Callá! Lo mió no es la gran cosa tampoco


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Re: How to save a life - Biänca

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Dom Mayo 27, 2012 2:43 pm

La reacción del moreno no era algo que esperara. Pensaba que tal vez lo tomaría como un descanso, ambos tenían sus cosas insoportables, y a veces era bueno tener tiempo para tomar un respiro. Trabajaban juntos y al final del día, cuando llegaban cansados o derrotados por el trabajo, se debían soportar. Por lo menos la mayoría del tiempo, aunque admitía que ver a Rickard llegar por las noches cuando ella salía tarde o verlo en casa cuando él llegaba temprano era ya algo que la hacía sentirse bien. Se humedeció los labios.

Acercó su mano a la de él y lo miró directamente a los ojos –Me gusta vivir contigo Rickard –admitió sin tomar en cuenta lo que eso significaba. Admitía que no odiaba tanto al castaño de ojos azules que tenía al frente, Retiró entonces su mano y cerró sus delgados dedos alrededor del vaso de café que tenía al lado –No te mentiré, no lo haré Rickard…la forma en la que reaccionaste…no fue la mejor –se encogió levemente de hombros.

Lo observó directamente a los ojos y sonrió de medio lado para después negar con su cabeza –No, no…simplemente es un paciente especial. Prefiero actualizar los resultados de los exámenes yo misma –apretó los labios y llevó la mirada al panqué que el moreno llevaba entre las manos. Dirigió el vaso con café ya helado hacia sus labios y le dio un último trago. Observó sus reacciones –Hablo en serio Rickard, realmente lo digo en serio, me quedaré a cuidar a un paciente, no es por ti… –comentó con un tono más amistoso del que normalmente utilizaba. Levantó la mano para llevarla a su sien y cerró los ojos al mismo tiempo que la masajeaba. –Sólo serán dos días, hoy y mañana. Pre operatorio y post operatorio –abrió los ojos y sonrió levemente. Realmente quería cuidar de su paciente, quería que todo saliera bien.



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