In the next room - Luxx -

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In the next room - Luxx -

Mensaje por Rickard A. Baelish el Sáb Mayo 19, 2012 10:52 pm

- ¿Han pensado en situar a un guardia en el pasillo?
- El director se ha negado, no quiere ganarse una demanda por tratar a la chica como un reclusa
- ¡Pero se comporta como una! ¿No me haz dicho que se ha vuelto a escapar?
- Siempre lo hace, ya nos estamos acostumbrando

¿No se aburrirían ellos de estar todo el día encerrados en una habitación coloreada de blanco como si fuera un cuarto de locos? pensó Baelish tras escuchar la breve conversación de los enfermeros delante de él. Estaban haciendo fila en la cafetería donde él solo pediría su americano de todas las mañanas, no muchas veces prestaba atención a los absurdos comentarios que se levantaban en la fila muchas veces llevaba los auriculares puestos para evitar entablar conversaciones pero esta vez los había olvidado en la sala de descanso y no tuvo más que resignarse.

¿Lo de siempre doc? y Rickard asintió Te haz tardado en venir, pensé que mi cliente estaba muerto en alguna esquina producto de la insuficiencia de cafeína en su cuerpo eso le saco una risa al moreno quien se recargo en el mostrador mirando al tipo que le atendía todas las mañanas ¿Sabes quien es la chica de quien hablan? - preguntó
¿Luxx? Vamos, no me digas que no la conoces, es una chica pelirroja, bajita, de ojos bonitos al parecer la cara del médico lo dijo todo pues a cambio le dieron santo y seña de donde encontrarla, la curiosidad le había picado al moreno y quería saciarla.

El ascensor se detuvo en el pasillo de cardio, Baelish tenía varios conocidos aquí así que se anduvo deprisa por el corredor antes de que salieran con la tonta pregunta de "¿Qué haces aquí?", lo suyo era el cerebro, neuro, pero no por eso no le importaba el resto del cuerpo, seguramente sería sorprendente igual que sus pacientes. Así, el moreno se detuvo ante la habitación leyendo antes de entrar la ficha clínica de la chica a quien miro a través de la ventanilla
Luxx Gianakopoulos supongo - se detuvo en el marco de la puerta con la vista aun en las hojas, solo la alzo al escuchar la respuesta No te ofendas pero es un apellido bastante difícil de pronunciar ¿De donde es? ¿Polaco quizás? - se aventuro a preguntar. Acomodándose mejor se recargo en la puerta con el informe bajo el brazo y el vaso de café en la otra mano muy cerca de los labios
No vengo a hacerte un chequeo, te lo aclaro, he escuchado de tus proezas y he querido venir a conocerte solo por el hecho de ser la escapista número uno - se sonrío como pocas veces solía hacerlo con un paciente, a la mayoría los catalogaba como traumados que por la más mínima lesión creían que iban a morir más con ella no quiso hacerse ninguna idea, su expediente decía que la chica llevaba alrededor de seis meses encerrada, no dudaba el por que quisiera salir a tomar aire.


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Re: In the next room - Luxx -

Mensaje por Luxx Gianakopoulos el Dom Mayo 20, 2012 12:03 am

Estaba aburrida. Endemoniadamente aburrida. ¿Así se sentían los presos cuanto se encontraban reclusos? Soltó un suspiro, recostada en su cama, con sus ojos cerrados, pensando en eso. La noche anterior había sido demasiado agitada. Había vuelto a soñar con sus padres y eso había acabado con un recaída en plena madrugada, logrando de que no pudiera pegar un ojo en toda la noche. El insomnio era moneda corriente en su vida; y solo podía dormir cuando los medicamentos que les daban eran brutalmente fuertes y la hacían dopar. Se encontraba algo demacrada, sus ojeras estaba más marcadas de lo común, y su cuerpo parecía ser más frágil de lo que realmente era. Le dolían demasiado sus extremidades, como si hubiera pasado un tren por encima de ella. La pelirroja no era así. Y Sally, su enfermera, le había prometido un gran tazón de café con leche, para animarle la tarde. Era la única enfermera que de verdad la entendía. Antes de que quedara internada de forma permanente, se comportaba de forma hiperactiva, moviéndose de un lado para otro, disfrutando del sol, el aire, las lluvias... Ahora todo eso había cambiado y de forma drástica. No podía ocultar lo que realmente era. Estar recostada, como una lisiada, y en compañía constante de un suero no era lo que se había imaginado para su vida. Se imaginaba de una forma mucho más distinta. Cursando 3° años de Abogacía, haciendo una vida normal y en compañía de sus padres. Suspiro de forma audible, tratando de contener todos los sentimientos que deseaban aflorar desde lo más profundo de su interior, logrando callarlos. La perdida de Antonino y Kessia había sido el punto de ruptura en la evolución de su enfermedad. Había retrocedido diez pasos en su recuperación, y ahora tardaría el doble en volver a estar estable. Despeino su suave cabellera pelirroja, borrando todos los pensamientos desagradables que tenía en su mente, y tomó el control al mando para prender la TV que colgaba a un costado de la habitación. A esa hora no era buenos los programas que pasaban, por lo que se decidió por unos inocentes dibujos animados. Era lo más entretenido que podía ver.

Se acomodó, con bastante esfuerzo, sentandose en la cama, con ayuda de varios almohadones para sentirse más cómoda, y miró a su alrededor visiblemente distraída. Ya conocía esa habitación como la palma de sus manos. Había dibujos pegados en las paredes, obras que sus amiguitos de Pediatría habían hecho para ella, varios osos que Angelo le había regalado y, que por más que no le gustaran, formaban parte de al decoración del lugar. Le daba más vida al descolorido dormitorio. Y ya que se quedaría allí por tiempo indefinido, era mejor dejar su marca personal. Hasta tenía una fotografía de sus madres en la mesita de noche, al lado del libro que leía en ese momento. Bostezó de aburrimiento, volviendo su vista hacía el televisor, no sin antes acomodarse nuevamente en su cama, lanzando un quejido de dolor al sentir una puntada en su pecho. No era nada grave, lo sabía. El doctor se pasaría más tarde, por lo que veía innecesario llamarlo antes de tiempo. Además era demasiado orgullosa para admitir algo así. Sabía que su enfermedad era seria, pero también sabía que los dolores que tenían eran producto de la descompensación que había tenido anoche y que al día siguiente desaparecerían. Se restregó sus ojos, cambiando de canal, descubriendo una película interesante, y dejando el control en la mesa de noche. Sus ojos vagaron hacía la ventana, observando el tan hermoso día que hacía en Boston, y envidiando a los pájaros que podían volar a su antojo hacía el cielo azul que se mostraba imponente frente a ella, enviándola una seductora invitación de libertad que no podía aceptar. ¿Cuando sería el día en que le permitieran hacer una pequeña salida al mundo exterior? Esperaba que pronto, caso contrario sumarían “locura” en su expediente médico.

Aquellos pensamientos fueron borrados de forma automática, cuando oyó la voz de un hombre pronunciando su nombre. ¿En qué momento había entrado a su habitación? No se había dado cuenta, tan perdida que se encontraba con mente, divagando. Sus penetrantes y expresivos ojos verdes desviaron su mirada de la ventana y la posaron en el joven que se encontraba apoyado sobre el marco de la puerta, adivinando que sería un doctor por el uniforme que llevaba. No tenía aspecto de pertenecer al área de Cardiología, y más porque ya se conocía a todas las enfermeras y doctores del lugar, ¿sería nuevo? - Soy yo, pero con Luxx esta bien – respondió tranquilamente, con su marcado acento griego, aunque hablando perfectamente ingles. - No es tan difícil como parecen, luego de practicarlos unos minutos ya puedes repetirlo sin problemas – sonríe, divertida ante aquella conversación, pero sin abandonar de su rostro la expresión de confusión – Es griego. Soy de Atenas – explicó tranquilamente, despeinándose nuevamente con una de sus manos. Ya lo tomaba como una especia de tic; aunque no era momento de analizar eso. - ¿Y tú quién eres? - preguntó, tuteándolo, pero guardando el tono de respeto que usaba cuando se trataba con algún profesional. Era alguien educada, aunque a su manera. Su mano derecha tomo el control al mando, poniendo MUTE al TV, prestando más atención a la conversación de su visitante, soltando una divertida y contagiosa carcajada. - Me siento importante al saber que soy objeto de conversación de las enfermeras y doctores – respondió divertida, sin avergonzarse acerca de sus escapadas. - Hoy me amenazaron con ponerme un guardia en el pasillo – se encoge de hombros – pero les conteste que sería inútil porque él también se acabaría aburriendo y terminaría saliendo conmigo a pasear. - Hizo una mueca graciosa - ¿Necesitas que te firme un autógrafo? - bromeo, divertida, haciendo que su rostro se iluminara un poco más. Podía estar enferma y sentirse mal. Pero nunca perdía su buen humor
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Re: In the next room - Luxx -

Mensaje por Rickard A. Baelish el Dom Mayo 20, 2012 1:46 am

Asintió a sus palabras poniendo mayor atención en su rostro. Por la ficha que había leído la chica tenía una insuficiencia cardiaca, no sabía mucho de ello pero suponía que debía estar esperando un trasplante o bien ser tratada de por vida privándose de sorpresas que pudieran matarla o agitaciones que la tumbaran en una camilla de urgencias.
No eras parte de mi conversación y nunca lo habrías sido si no hubiera escuchado a tus enfermeros hablar tan intensamente de tus fugas, los tienes desesperados, bien por ti. Necesitan un poco de acción - bien merecido se lo tenían, muchas veces ellos andaban navegando con bandera de ser importantes, creían que los cirujanos los necesitaban como aire para respirar cuando la gran mayoría de las veces se dedicaban solo a cotillear y buscar un aumento de sueldo como era el caso.

Tu expediente dice que llevas seis meses en arresto hospitalario. No te culpo, yo también buscaría salir a tomar un poco de aire, querría salir y comer una hamburguesa, fumarme un cigarrillo, mojarme con la lluvia... cosas por el estilo - encogió sus hombros, aquellas eran en parte sus cosas favoritas, estar encerrado debía de ser frustrante. Con detenimiento observo la colorida pared de su habitación, los regalos que había recibido y por último desvió la mirada al televisor
Veo que recibes muchos regalos, pediatría no estará contento si inspiras a sus chiquillos a darse a la fuga. Ya tienen suficiente con aquellos que se creen super héroes y otro puñado más de princesas salidas de los cuentos de hadas - todas la áreas eran menospreciadas por Rickard, lo importante era neurocirugía, incluso creía que muchas de las enfermedades eran causadas por el cerebro mismo, pero no estaba aquí para discutirlo ni para darle consejos acerca de visitar o no a los chiquillos del ala pediátrica.

Soy Rickard Baelish, residente en neurología - se presentó por fin evitando la formalidad de estrechar la mano puesto que no se había movido de su lugar en la puerta Puedes guardarme el autográfo para la próxima ocasión, me basta con charlar un rato contigo - el por que de su curiosidad no tenía un fundamento, conocer la personalidad de la chica era lo que le interesaba. Podrían llamarlo morbo, tal vez lo era.
¿Por que no contratan a una enfermera que te cuide en casa? Sería mucho más cómodo, tendrías televisión por cable, estarías en tu casa y demás lujos, un hospital no es agradable, los colchones son duros y todo el día apesta a desinfectante ¿Dónde están tus familiares Luxx? - poco escuchado era su nombre, se preguntó que significado podía tener, pero se guardo la pregunta, entrar en detalles tan personales le daría carta abierta a ella para hacer lo mismo con él y eso nunca lo permitía.


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Re: In the next room - Luxx -

Mensaje por Luxx Gianakopoulos el Dom Mayo 20, 2012 1:22 pm

¿Es que ahora la consideraban la atracción de Norwood? ¿Qué más faltaba? No podía negar que se sentía como una caballo de exhibición, pero tenia que ser paciente. Estaba en un lugar en dónde las costumbres no eran como en su país. En donde la mayoría de las personas eran autómatas, comportándose como robots; viviendo la misma rutina todos los días. Atenas era diferente. Su Grecia natal, escondía a las personas más amigables del mundo. Si. Tenía que admitir que esta siendo un poco subjetiva. Pero solamente un poco. Los griegos siempre se habían caracterizado por tener una cálida sonrisa y una palabra buena para todos los desconocidos que visitaban el país. Y más cuando se encontraban a compatriotas en otro lugares del mundo. Era por eso que añoraba tanto su antiguo Hospital. Los enfermeros no eran tan "estrictos", sino más bien; la comprendían y hacían lo posible para hacer una estancia más cómoda para le pelirroja. En cambio, el personal de Norwood, solo se dedicaba a "cumplir su trabajo" y a duras penas. Solamente podía rescatar a algunas personas, que realmente tomaban su trabajo como vocación y no como algo obligado. Chloe era una de ellas. Discutían mucho, y hasta podía jurar que le sacaba canas verdes; pero en el fondo sabía del sufrimiento de Luxx y hacía lo posible para ayudarla. Y esas pequeñas cosas lo valoraba. En el fondo de su ser, sabía perfectamente a quien tenía que tratar con respeto y a quien tenía que sacarle de quicio hasta llegar al punto de volverlos loco. Además era divertido. Demasiado. - Es hora de que esos enfermeros estiren las piernas - responde, sin abandonar su sonrisa del rostro, haciendo una mueca divertida - Le pagan demasiado por lo que hacen. De todas formas me odian. Lo puedo ver en sus miradas... Aunque es divertido. El odio es un sentimiento intenso - rueda los ojos - Y cada vez es más divertido. No puedes imaginar lo grande que es el Hospital. Y todos los escondites que puedes llegar a tener. - agrega tranquilamente.

- No me hables de las hamburguesas que me pongo a llorar -
suspira, apoyando su cabeza en uno de los grandes almohadones que tiene detrás suyo, mientras cierra sus ojos, recordando su comida favorita - Si llego a tomar un caldito más, juro que moriré de un ataque al corazón. - Hace una mueca al decir eso. Se había olvidado de que no estaba con Sally, quien estaba acostumbrada su humor negro - Lo siento, a veces se me escapan esas bromas - dice, pidiendo perdón enseguida, y arqueando un ceja luego - ¿Te quedarás parado allí toda la conversación? Si estás aquí es porque algo de tiempo libre tienes. Pasa a mi oficina y ponte cómodo. Puedes tomar uno de mis almohadones, las sillas suelen ser demasiado incómodas - agrega, desvergonzada. Así era la pelirroja. Si le caías bien de principio podía ser una máquina de hablar y reírse. Era la única forma de soportar el arresto hospitalario como bien lo había bautizado el moreno. Era alguien fuerte, y tener esa forma de ser había permitido que su corazón se mantuviera estable. Sin opciones de trasplantes a la vista; algo que en el fondo le aterraba. Si. Ella también tenía sus miedos por más que nunca lo demostrara. Al fin y al cabo era humana. Y sentía cosas. - Los pequeños son mucho más inteligente que nosotros - respondió, sin alterar su suave tono de voz, pensando en sus renacuajos - Saben lo que tienen que hacer y lo que no. - Sonríe de lado - Pediatría esta acostumbrado a mis paseos, y por eso han puesto más juego en el área de recreación. Los niños no se escapan, se divierten jugando conmigo y todos contentos. Muchas veces soy yo la que calma los berrinches de los pequeños. No los enfermeros. - cambio su expresión a pensativa - debería recibir un sueldo por eso.

- Me imagine que serías un residente. Pareces ser muy joven para estar graduado - responde luego de la presentación de su visitante, riendo sutilmente, sin dejar de observarlo - ¿Falta mucho para recibirte? Así me voy preparando para asistir a tu entrega de diplomas - bromea, peinando un mechón rebelde de su cabello detrás de su oreja - Oh, es una pena lo del autógrafo. Ya estaba pensando a enviar a Sally a imprimir fotografías mías para firmas. - se encoge de hombros - la próxima será entonces - le guiña un ojo cómplice, mientras se acomodaba mejor en la cama, ocultando el esfuerzo que requirió hacer. Odiaba que la ayudaran. Era demasiado orgullosa. - Mi hermano se pasa todo el día trabajando aquí, y no quiere dejarme al cuidado de una enfermera desconocida - explicó, de forma automática. No era la primera vez que hacían esa pregunta - Desde hace un año sufre de recaídas bastante más graves, y los doctores prefieren tenerme aquí, hasta ver como evoluciona el corazón. - Habían hablado de la opción de un trasplante, pero no lo dijo. Pensaba que iba a temblar y no quería demostrar miedo. Además, y por más que lo olvidara de a ratos, estaba hablando con un desconocido. - Angelo en este momento se encuentra operando.. creo - suspiro, algo extrañada por la curiosidad de Rickard. Curiosidad que parecía ser la misma que tenía ella - Y mis padres murieron el año pasado. ¿Tus familiares qué están haciendo ahora? - pregunto, pensando en la maldición que podría lanzarle si la llegaba a mirar con cara de pena. No sería la primera persona que lo hiciera. Y todas pensarían lo mismo. Una chica sola, pequeña, enfermera de corazón, huérfana y con un hermano que poco ve durante el día, a pesar de trabajar en el mismo hospital donde esta. Si que te sacaste la lotería Luxx, pensó para sus adentro; soltando un suspiro inaudible. La coraza lo cubría todo. Por suerte.
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Re: In the next room - Luxx -

Mensaje por Rickard A. Baelish el Lun Mayo 21, 2012 5:20 pm

Hablaba de escondites y juegos con los chiquillos de pediatría, Rickard no comprendía como un adulto podía divertirse con juegos de niños o tal vez es que era todo un amargado que no los toleraba, por el contrario ella... parecía diferente. El la odiaría. De estar en el pabellón de cardiología terminaría odiando a la pelirroja que se empeñaba en escapar de su cuarto, de ser por él la amarraría de manos y pies como a los enfermos mentales solo para mantenerla en su lugar. Por suerte el dolor de cabeza era para otros y eso le agradaba dándole una visión diferente de la chica pues no tenía que ser su paciente sino una conocida.
Tranquila, estoy descansado así que no me importa quedarme aquí un rato - se negó a sentarse acomodándose en la puerta jorobándose un poco, cruzando los brazos sobre su cuerpo e inclinando su cuerpo en una diagonal cruzando un talón sobre el otro.

Gracias, supongo que yo debería hacerte un halago también y decir que también tienes una apariencia de juventud pero en un cuarto así y con esa cara de queja me es difícil formular uno ¿Le haz dicho a tus carceleros que necesitas un poquito de droga para el dolor? - era un médico, no graduado como ella había dicho pero uno a fin de cuentas, noto la mueca en su rostro, hasta un veterinario puedo haber visto que algo le incomodaba.
Si te incomoda algo no aguantarás las dos horas de la ceremonia de entrega de diplomas y creéme que aunque te desmayes no voy a quitarme el birrete - esta vez fue él quien le sonrió antes de volver a abrir el expediente para verificar con más calma si ella había tenido algún problema recién que le causara esa incomodidad.

Estoy a tres años de graduarme y en mis cuatro años de residencia no me he encontrado con ningún Angelo, sino es de mi área no lo conoceré nunca, soy neurocirujano - su sonrisa se ensancho orgulloso de hablar de su pasión por lo que se desvelaba y moría Pero definitivamente coincido con él, si yo fuera tu hermano también te tendría aquí. Con esa cara de pinga que tienes - no notó en que momento traslado la situación al plano familiar pero no le gusto en lo absoluto su postura lo dijo todo. El castaño se irguió separándose de la puerta y frunciendo el ceño, no quería hablar de su familia, no, mejor dicho, él no hablaba de su familia con nadie.
No lose - su voz fue tosca, sin ninguna pizca de gracia como lo habían sido sus anteriores comentarios. Sin más se dio la vuelta dejando a Luxx sentada en la mitad de la cama y sola en la habitación sin dar explicación, regreso el historial a su lugar y se fue por el pasillo en busca de algo más.

A los pocos minutos regreso con una silla de ruedas. Con la pequeña plática que había tenido con ella comprendía el por que de su aburrimiento. Rickard amaba ser libre, hacer y decir lo que pensaba sin que nada lo limitara, él no tenía ninguna enfermedad encima pero de ser así preferiría morir en su casa a estar encerrado siendo presa de infinidad de análisis y promesas de una vida sana que no llegaba.
Vamos, te ayudare a escapar un rato, pero por la vía legal - hablo deteniéndose al lado de la cama para que fuera ella quien se sentara, por lo que había visto hace rato no creía que ella quisiera ayuda para trasladarse de la cama a la silla, así que ni siquiera lo intento.
Si le comentas a alguien que he hecho esto por ti, yo mismo vendré a quitarte la tv, moriras de aburrimiento, lo prometo - no le gustaba que la gente supiera que tenía un lado... como decirlo sin que suene cursi... "amigable", si, eso. Él era toda reserva y mucha hostilidad, pero ella tenía un no se que familiar que le atraía ¿A donde quieres ir?


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Re: In the next room - Luxx -

Mensaje por Luxx Gianakopoulos el Jue Mayo 24, 2012 8:47 am

¿La pelirroja podía notar la expresión de sorpresa en los ojos del moreno? Claro que si. Era demasiado observadora, como para pasar algo así por alto. Y también se había dado cuenta que en realidad era por sus “aventuras” que tenía en el pabellón de Pediatría. Era la misma expresión que ponía la mayoría de los profesionales cuando se enteraban o encontraban el lugar favorito de Luxx a la hora de escapar. ¿Qué se pensaban? ¿Qué trataría de escapar del Hospital al mejor estilo “Misión Imposible”? . Los niños eran la debilidad de la pelirroja, y uno de los pocos entretenimientos que tenía en ese lugar. En los seis meses de vivencia en Norwood ya tenía casi más conocimientos de la estructura del lugar que el director. Y se sentía orgullosa de eso. Así que poco la importaba los gestos de desaprobación, o los frustrados intentos de comprenderla, Ellos tenían la suerte de salir e irse a sus casas, volviendo a sus vidas comunes. El hospital, los análisis, las medicaciones y las operaciones eran la vida de la pelirroja. Y a juzgar por el panorama, sería un estilo de vida que no cambiaría de forma rápida. El comentario que escuchó por parte de Rickard hizo que todos aquellos pensamientos pasaran a un segundo plano, concentrándose nuevamente en “la vida real”, encogiéndose de hombros – Ok, descansa como quieras – respondió tranquilamente y sin inmutarse. Sabía que los doctores, en especial los residentes, tenían que andar de un lado para otro, y a veces era sano hacer descansar un poco las piernas. Pero ya qué. No era su madre, y poco le interesaba como se sintiera después. Jugueteó distraídamente con el interruptor; pensando en que si no estuviera su nueva compañía, ya estaría jugando con el aparato haciendo subir y bajar la cama. Entretenimiento barato, y que hacía que el tiempo pasara de forma un poco más rápida. Por lo menos hasta llegar a la hora de la merienda.

- Supones mal. No me gusta recibir halagos, así que no pienses ninguno – respondió de forma suave, pero ocultando sutilmente el tono tajante con el que formuló la frase. ¿Cuántas habían sido las veces que había escuchado frases como “Oye, te ves bien”, cuando en realidad en su interior se preguntaban “¿Cuándo será el velatorio de esa chica?”? - No les he dicho nada porque es solo dolor en las piernas por estar tanto tiempo en esta posición, no es nada grave – agregó luego, mientras hacía una mueca al sentirse descubierta. Los dotes de actriz estaban desapareciendo, y tendría que mejorarlos sino quería pasar gran parte del día con altas dosis de morfina. - No pensaba aguantar las dos horas de ceremonia. Haré que te entreguen primero el diploma y luego me iré de allí. Me aburre mucho estar en un mismo lugar sin hacer nada. Y menos presenciando un acto en donde la mayoría de los discursos constan de palabras insulsas y difíciles – opinó, despeinándose distraídamente su cabellera pelirroja. Ya había presenciado una cosa parecida cuando Angelo se recibió de médico. – Y deja de revisarme el expediente. Resulta realmente incomodo a veces. Es lo más parecido a verme desnuda – bromeo, observando como Rickard abría por enésima vez su legajo. - Si tanto te interesa puedes pedirle una copia a Sally, mi enfermera. Se lo reparte a los enfermeros residentes que vienen a practicar conmigo – sonríe de forma maliciosa – A uno de ellos le hice replantear la carrera de enfermería solo porque no me dejaba levantarme de la cama. - Se mordió el labio inferior desde adentro, conteniendo una risa al recordar la situación – tendrías que haberlo visto, te hubiera sacado más de una sonrisa.

- Angelo trabaja aquí, en el Área de Cardiología. Decidió su profesión cuando se entero de mi enfermedad –
sonrío de forma nostálgica, recordando a su hermano – De todas formas hace solamente un año que trabaja aquí. Realizo su residencia en Atenas. - explico, aunque realmente no sabía porque lo hacía - ¿Neurocirujano? Mi madre era neurocirujana – sonrío radiante, pensando en las casualidades de la vida – Es realmente apasionante cuando una persona se da cuenta que ama esa especialidad. Lo único malo que no la veía muy seguido porque vivía prácticamente en el Hospital – sonrío tristemente, observando para el lado de la ventana durante unos breves segundos, y volviendo sus ojos a Rickard. Pensar en su madre aún no le hacía demasiado bien. - ¿Pinga? ¿Yo? - abrió sus ojos, fingiendo estar asombrada. - Apenas me conoces como para sacar tales conclusiones. Con el pasar del tiempo verás lo adorable que soy – agregó, sin poder contener una risilla que brotó de sus labios de forma contagiosa. Sin embargo su expresión cambio luego de que preguntara por la familia de él. Y aquél tono de voz hizo que pensara que realmente no quería hablar de sus padres. Justo lo que buscaba ella. ¿Porqué tenía que responder a todas sus preguntas, y el moreno no? Poco la importaba su reacción. La conversación había sido divertida, y había logrado que la tarda pasara de forma menos tortuosa. Cuando el residente se fue, tomó el control al mando y sacó el MUTE al televisor poniendo un programa policial que solía mirar. Tranquila. No se iba a hacer problemas por una persona ofendida, no era su estilo.

Sin embargo, su asombro fue mayúsculo cuando Rickard volvió con una silla de ruedas, haciendo que toda la opinión que tenía sobre él se desbaratara sobre el inmaculado suelo de la habitación . - Volviste – susurro extrañada, sin poder ocultar la mueca de confusión – No suelen volver – dijo para sí, recordando todas las personas que habían ido a conversar con ella y que jamás habían vuelto a verla. - ¿Qué diab...? - comenzó a preguntarle, viéndose interrumpida por él, y sonriendo radiante ante la idea de escapar un poco de aquel encierro. Sin dudarlo un segundo, se bajó de su cama, dejando ver su ropa de dormir (no le gustaban los ambos de paciente), y tomó su suero colgando a un costado de la silla de ruedas. - Prometo que no diré nada, por Zeus, te has vuelto en mi héroe – dijo bromista, acomodándose mejor, preparada para salir de aquel encierro – Llevame primero a la cafetería que quiero pedirle algo al Sr. Smith – pide – y luego llevame a la azotea o algún lugar dónde pueda tomar un poco de aire fresco. - levantó su cabeza, volteando apenas hacía atrás para buscar los ojos del residente y agradecerle con la mirada aquel gesto que había hecho para con la pelirroja. Decir “gracias” directamente tampoco era su estilo.

PD: Siento muchísimo la tardanza u_ú . Merezco una inyección con aire D:
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Re: In the next room - Luxx -

Mensaje por Rickard A. Baelish el Vie Jun 01, 2012 9:56 pm

El moreno escuchaba y asentía, algunas veces se sonreía con sus comentarios. A él también le fastidiaba la idea de asistir a su propia graduación, ya lo veía. Sus compañeros sonreirían abrazándose como si realmente hubieran sido los mejores amigos durante la residencia olvidando que muchas veces se habían metido el pié unos a otros esperando verlos caer. Él solo quería terminar y dejar que viniera lo siguiente en su lista evitando las lágrimas y sonrisas hipócritas del resto.
¿Desnuda? - levantó su vista ante tal comentario que comparado con los otros le hizo mostrar una sonrisa más divertida Me agrada la idea, así podre conocer más allá de esa melena colorada - bromeo dejando por la paz todos aquello documentos. No duba del porque la gente escapaba de ella y tampoco por que su hermano quería ayudarla a toda costa.

Regresar y sonreír debido a su nueva idea fue la mejor mueca que pudo tener en su cara.
Puedo tener la cara de dramático e incluso las salidas triunfales se me dan muy bien, pero hace falta mucho para que me hagas correr como ese montón de enfermeros que vienen a verte. Además fui yo quien vino a buscarte, supongo que era de imaginar que preguntarás de más igual que yo lo hice - dejó que ella se acomodará en la silla y la miro frunciendo un poco las cejas al verla arrastrar el suero, enseguida bajo la bolsita del tubo para acomodarlo en los costados de la silla procurando hacerlo con calma para no lastimar la aguja en su brazo.

Rick buscaba comprometerse lo menos posible con los pacientes, pero con ella la curiosidad le había ganado y en un abrir y cerrar de ojos el carisma de la chica le había ganado llevándolo a buscar distraerla y de paso distraerse también. Lo intentó, quiso no volver y dejar a la preguntona en su cama, pero había ido su culpa, él fue quien la cuestiono sobre su familia y era de esperarse que ella quisiera saber más del castaño. ¿Cómo iba a saber ella que era un cerrado que ante ese tipo de cuestiones se daba media vuelta? Imposible. Tampoco iba a justificarse, no ahora, pero trataría de ser más cuidadoso con sus palabras.

Espero estés consciente que no vas a poder pedir alguna comida que te haga mal. No me memorice tu expediente pero se bien que los pacientes no deben tomar cafeína, así que no te emociones pues no voy a permitirte comprar un café. No tengo deseos de tener a tu enfermera, doctores y para colmo a tu hermano atrás de mi acusándome por sacarte y ponerte mal - sentenció de camino al ascensor, el pasillo estaba casi vació de no ser por las enfermeras que trabajaban muy entretenidas sobre los expedientes de alta. Pasaron junto a ellas y por supuesto que los miraron con sorpresa seguramente al reconocer a Luxx, Rickard no dio explicaciones, siguió su camino ignorando miradas.

Atenas es muy diferente seguramente. Me refiero al clima y demás, nada que ver con Boston - quiso sacar conversación de lo que fuera, el tema más superficial que le viniera a la cabeza mientras los números del ascensor descendían hasta llegar al uno. Aquí ya comienza a hacer un calor intolerante - bufó al momento que la campanilla y la puerta se abrió para darles paso. Abajo todo mundo estaba en su rollo, enfermeras iban y venían igual que los residentes, doctores y el resto del personal. Al castaño le gustaba esa sensación, caminar y volverse invisible ante las preocupaciones de los demás.
¿Tu hermano no es pelirrojo cierto? - se rió, encontrarlo de frente sería la cosa más cómica. Iban cruzando el umbral hacía la cafetería cuando se lo dijo y observo a todas aquellas personas comiendo y charlando en sus mesas. Abriéndose paso y tratando de pasar desapercibidos en el lugar llegaron hasta el mostrador encontrándose con un hombre al borde del ataque de risa.
¿Qué dices? ¿Esta es la pelirroja de la que hablaban o debo devolverla de donde la saque? - bromeo Rick recargándose en un estante dejando que ella pidiera lo que quisiera al hombre del cual sabía su nombre. Cuatro años llevaba el castaño y jamás se lo había preguntado y ella, bueno, Luxx parecía ser un mapa andando.


Off. Bueno, creo que ahora yo también soy merecedor de una. Lo siento, tareas escolares me mantuvieron preso


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