Into the fire {Baelish}

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Into the fire {Baelish}

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Lun Mayo 28, 2012 9:45 pm

Los médicos están para soportar todas las presiones del mundo, los llantos desgarradores de los pacientes y sus familiares y las peleas que se originan cuando sucede algún error. Los médicos son personas fuertes, deben de serlo, fríos, arrogantes, indiferentes. Unos completos robots que intentan reparar lo inservible. Pero muchas veces su lado humano gana.

¡Administra cien de epi! –mandó a uno de sus internos, quien se encontraba detrás de ella esperando a la orden. Apretó los labios con fuerza y dio unas cuantas ordenes a sus chicos –llamen de nuevo al doctor Dixon, si no se encuentra no importa, llamen a Wilde –intentaba que su voz se mantuviera tranquila, su garganta estaba seca pero aún así logró mantener un estado de serenidad, en lo que cabía. El trasplante había salido a la perfección, no hubo ningún problema mientras se encontraban en el quirófano, el pronóstico parecía favorable, al menos hasta antes de ese momento. Muchos dicen que las primeras veinticuatro horas siguientes a una cirugía son las más complicadas, para el paciente, los familiares y en especial los médicos. Cualquier cosa podía suceder.

Entró en paro, código azul –escuchó a un lado de ella –No puedes hacer esto Weiss, siete años esperando un corazón, no puedes hacerlo –se apuró a colocar las palmas de ambas manos sobre el pecho del hombre mientras hacía una resucitación cardiopulmonar. –Necesitamos el desfibrilador –fijó los ojos en la enfermera de cabellera roja y ojos azules, era nueva y parecía asustada pero se las acomodó para hacer todo bien, algo que Biänca agradecía ampliamente. Levantó las manos del pecho del paciente y tomó las placas con fuerza –No te dejaré morir –le confió a Weiss aunque él no la estuviera escuchando –Carga a cincuenta –aquello no logró nada por lo cual pidió más –El doctor Dixon viene en camino –avisó quien a su lado se encontraba. No podía esperarse a que llegara el cirujano de Weiss, si se esperaba él moriría y no iba a permitir eso. Las esperanzas de que volviera el pulso se iban acabando poco a poco, aún así siguió hasta que el pitido comenzó. –Hay pulso –esa pequeña frase fue como música para sus oídos. Fue entonces cuando logró respirar con tranquilidad.

Cuando llegó el médico la morena se encontraba llenando el historial clínico junto a la camilla del paciente. No puedes encariñarte con ningún otro paciente. Pensó para si misma, Robert Weiss había estado llendo y viniendo del hospital desde que Biänca había comenzado el internado, él le había ayudado a estudiar e incluso le brindó apoyo en sus momentos más difíciles, no podía no tenerle aprecio a él, le deseaba lo mejor en el mundo. –Tienes que descansar –levantó la mirada de los papeles cuando el doctor apareció en la puerta –ya hay más personas que se quedarán de guardia, yo me quedaré de guardia –comentó mientras se acercaba a checar los signos vitales del paciente –Anda, ve a tu casa, dos días seguidos sin dormir…necesitas recargar energías –la castaña frunció el ceño, después asintió con la cabeza –Lo haré, lo haré –respondió –Hiciste un buen trabajo Mierzwiak.

Gracias –dijo antes de salir de la habitación. Caminó hacia los vestidores, no tardó demasiado en cambiarse, pero antes de eso se dio una rápida ducha. No estaba tan cansada como muchos creían, realmente no estaba cansada. Podrían terminar agotados pero el subidón de adrenalina que otorgaba el salvar una vida los volvía a reconectar, a todos. Aún era temprano, no todas las tiendas estarían cerradas por lo cual pensó en llevar algo de cena a la casa. La casa se encontraba como siempre solía encontrarse, parecía no haber ni un alma dentro. Dejó sobre la isla de la cocina las bolsas con comida y se sentó en un banco.



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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Rickard A. Baelish el Mar Mayo 29, 2012 5:37 pm

Ustedes los médicos, tan obsesivos con su trabajo y siempre metiendo las narices donde no los llaman, simplemente no pueden abstenerse ¿Verdad? El moreno volteó abruptamente hacía su derecha desde que oyó las primeras palabras. Esta no era su área, venía de cardiología empujando una silla de ruedas ¿La razón? Se había sentido... emotivo. Aquella chica a la que había buscado conocer por simple curiosidad le había movido algo, se imagino estar todo el tiempo atado a una cama con el suero en la mano, Rick amaba el hospital pero no lo haría si él debiera estar en aquella posición.

Humm - encogió los hombros dejando la silla en su lugar No puedo evitarlo - se recargo en el muro de la recepción. Nunca había cruzado palabra con ella, de hecho hablaba lo menos posible con casi todo el hospital, pero la conocía. La jefa de enfermeras, la de apariencia madura y gruñona, líder de su estúpido sindicato, la primera en protestar cuando los médicos denigraban a alguien de su grupo y la última en irse por estar al pendiente de sus amados moribundos.
¿Vas a acusarme? - preguntó él con una de sus lindas y conquistadoras sonrisas ¿Vas a decirme que hacías aquí? obviamente no iba a decir que se quedo para ser bueno con un paciente que ni siquiera era de su área, aquello sería arruinar su reputación de idiota y cambiarla por la de un médico preocupado por su gente.
Mis rondas terminaron y sinceramente esto me divierte - descarado como siempre le sonrió, si quería que sus palabras fueran creídas debía completarlas con un poco de actitud petulante. Sorprendentemente ella se sonrío casi a carcajadas ante unos azulados ojos incrédulos del moreno
Jóvenes suspiro mirándolo como si se tratase de un cachorrito en exhibidor Se obsesionan con el hospital, quieren vivir aquí día y noche, rondan urgencias como buitres esperando que un caso "bueno" caiga en sus manos. Como se nota que no tienen nadie que los espere en casa después de eso ella se centro en revisar los expedientes dejando al castaño sin palabras.

No dejaba de recordarlo. Estaba tendido en el sofá con todas las luces apagadas y seguía pensando en lo que ella le dijo ¿En verdad estaba solo? Sin perro que le moviera la cola al verlo entrar, por que si él tuviera una mascota esta seguro echaría a correr muy lejos. Fue entonces cuando la vio entrar. La miro desde su lugar, ella estaba tan centrada en su andar que no lo había percibido y en mucho ayudaba estar muy quieto sumido en la oscuridad de la sala Pero ahora ella alumbra el lugar pudo notar afecto aun en el tono de sus pensamientos.
¿No vas a invitarme a comer? - alzó la voz desde su posición irguiendose justo en esos momentos. A los pocos segundos llego hasta la cocina recargándose sobre la mesa. Llevaba solo unos pants deportivos los mismos viejos que usaba para dormir, encima una camiseta gris sin mangas y descalzo como le gustaba andar. Había llegado una hora antes que ella, lo achacaba a que ella paso por comida mientras que él vino directo y justo cuando termino su turno.

¿Y bien? Sobrevivió tu paciente, es por eso que trajiste comida ¿Vamos a celebrarlo? Por que creo que hay unos cuantos cascos de cerveza en el refrigerador - recargo su mentón sobre su mano mirándola con una media sonrisa. Llevaba dos días de no verla, aun estando en el hospital hizo todo por no encontrársela y al llegar a casa... se había quedado solo. Ambos días durmiendo en el sofá sin razón aparente.


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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Miér Mayo 30, 2012 12:14 am

Dejó salir un quedo suspiro de su pecho. Al fin tenía la oportunidad de volver a casa, tranquila y sin preocupaciones de ningún estilo. Necesitaba estar en ese lugar, era casi como un hogar para ella, aunque no tanto como el hospital. La señorita detrás de la barra volvió a soltar la pregunta ‘’¿Es todo lo que pedirá?’’ cosa que sacó de sus pensamientos a Biänca, asintió una vez con la cabeza y enseguida sonrió nerviosa. Se sentó a esperar la comida en las sillas pegadas a la pared. A pesar de la discusión que había tenido con Rickard, de haberse escapado de él durante dos días completos en el hospital y muchas cosas más, necesitaba de su presencia. Apretó los labios y después de quitar la envoltura a la paleta que había tomado de un pequeño recipiente al pagar, la metió a su boca.

Agradeció a la chica detrás del mostrador y tomó las bolsas en donde venía la comida. Hasta esos momentos no se había dado cuenta que el estómago le rugía, no había comido más que estupideces de la cafetería, ninguna comida completa y moría de hambre por lo cual se apuró a llegar a la casa.

Encendió las luces, el sito estaba desierto, no veía a Baelish por ningún lado por lo cual suponía había salido o todavía no llegaba del hospital. Se encaminó hacia la cocina para servir en un plato la comida. Olía bastante bien, era espagueti, pan de ajo y pollo a la parmesana. Olive Garden era un restaurante con muy buena comida y además servían bastante. Trajo una porción para ella y otra para su compañero, aunque no sabía si el llegaría o no con hambre, aún así lo hizo por que le parecía lo correcto. Escuchó no muy lejos de la cocina, en la sala de estar la voz del moreno y se giró en la silla que estaba sentada a punto de empezar a comer.

¿Qué diablos haces acostado en el sofá? –fue lo primero que preguntó –Tienes una muy buena cama como para desperdiciarla y dormir en ese incómodo lugar –agregó enseguida sin dejarlo responder. Alzó una ceja después de observarlo de arriba abajo –que elegancia Baelish, deberías de ponerte unos zapatos si no quieres resfriarte –volvió la mirada a la mesa y la comida –No tienes que preguntarlo, sabes que puedes comer–se encontraba de un humor bastante agradable en esos momentos, aún no reconocía la razón de aquello, si era que volvía a su casa, el haber salvado a un paciente o que al fin comería una cena digna.

Traje comida por que tengo hambre –lo observó directamente a los ojos y clavó su tenedor en un pedazo de pollo para llevarlo a su boca –me vendría bien una cerveza –le comentó al moreno después de –estuvo a punto de morir, todo el trabajo estuvo a punto de quedar en la basura, todo el esfuerzo…pero lo salvé así que sí…festejar me parece adecuado –suspiró tranquila. Al fin se encontraba en casa, el paciente había soportado la operación, las complicaciones se arreglaron. No iba a dejar que nada le arruinara la noche. Se levantó para servirle un plato de comida a Baelish mientras el buscaba las cervezas. Era extraño el que dos personas que se soportaban muy poco vivieran juntos. Pero ella ya se encontraba acostumbrada a él, y parecía que a él le había sucedido lo mismo –No sabía si te gustaba o no la comida italiana, pero aún así traje.



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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Rickard A. Baelish el Vie Jun 01, 2012 9:49 pm

Levanto y bajo sus hombros con calma. El sueño no avisaba lugar ni hora de llegada, sentado o recostado, en el sillón había encontrado consuelo y no tenía más que decir al respecto.
No pude dormir, cada vez que lo intente no hice más que dar vueltas sobre el colchón sin pegar los ojos. El calor - pretexto con total naturalidad, la habilidad de un buen mentiroso que lleva años engañando a las personas. No era lo mismo sin ella, no había con quien pelear y tirarse la greña, no había descansado de su presencia, por el contrario se había dado cuenta de lo acostumbrado que estaba a verla todas las noches y desearle un plácido descanso.

Con una sonrisa se encamino rumbo al refrigerador deteniéndose a espaldas de la morena escuchando los resultados del paciente e ignorando el comentario de los zapatos, no le gustaba, andaría por las calles descalzo si el suelo no estuviera tan caliente que le impidiera caminar con su acostumbrada calma. Apoyo sus manos sobre los hombros de ella apretando ligeramente dejando que hablara
Vaya, vaya. Tenemos una campeona - alagó retirando sus manos de sus hombros tras unos breves momentos de masaje muscular. ¿Qué te orilló? se preguntó sintiéndose nervioso ya en la puerta del refrigerador donde husmeaba de arriba a abajo en busca de las teñidas botellas de cerveza. No había sido más que un gesto inocente, pero era mucho para personas que apenas se dirigían las palabra sin gritar o lanzar indirectas.

Se dedicó a destapar cada uno de los envases llevando a la mesa una fría y humeante botella de cerveza para cada uno, el olor compitió con el del pollo al que no le hizo feo y enseguida se sentó desgarró el primer trozo para masticarlo, le daba igual el origen de la comida, todo le gustaba excepto aquella que contenía cebolla en exceso, fuera de eso podía dedicarse a ser juez en una feria del mejor pay de queso del estado.
Me gusta, gracias por pensar en tu hambriento y abandonado compañero - sonrió tras beber el primer trago La próxima vez traeré algo, pero creo yo soy un poco más práctico. Ten por seguro que me detendría frente a un Mc Donal's y pediría el combo de cinco hamburguesas con papas y refresco... grandes - miró el plato de comida picando un poco de aquí y otro de allá pensando que llevarse a la boca ahora Y, como no quiero desperdiciar el detalle. El día que me encuentre de buenas... cocinaré algo - levanto solo uno de sus hombros sonriendo de lado. No a toda la gente le contaba ese gusto por la cocina, se consideraba un aficionado solamente pero hacía unas buenas pechugas rellenas con crema de elote encima. Sí, si ya se que no te imaginas las asquerosidades que puedo hacer. Pero soy bueno - prometió partiendo un trozo de pan para llevárselo a la boca y tomar también un poco de espagueti.

¿Dormiste? - le preguntó tras mirarla de soslayo. No consideró necesario preguntar que tal se había alimentado pues la chica se había detenido a traer comida, no era extraño pero si no muy común cuando pudo haber comido en solitario antes de llegar Tienes cara de haber estado al lado de la cama de tu paciente escuchando a ratos el palpitar del corazón ¿Estoy en lo incorrecto? - recargo un brazo sobre la mesa manteniendo el otro ocupado picando comida y tragándola de vez en cuando.


Off. Tarde mucho tiempo, lo siento pero ya sabes, estoy un poco tirado a la muerte


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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Sáb Jun 02, 2012 12:30 am

Le pareció un poco extraño la reacción de Baelish a sus palabras. No eran personas que solían felicitar a los otros por hacer las cosas bien. Al menos nunca antes había sucedido aquello, con ninguna persona. Eran arrogantes y les gustaba que los reconocieran pero muchas veces poco reconocían el trabajo de los demás. Todos los cirujanos eran así, no simplemente Mierzwiak o Baelish. Sin embargo le extrañó eso, pero no dijo nada y se dedicó a sonreír sólo un poco –Sí Rickard, sí –contestó con un poco de sarcasmo y rodó los ojos. Se dedicó solamente a servir la comida en los platos y al terminar apretó los labios.

No pudo evitar soltar una pequeña risa ante el comentario del moreno –Es lo menos que podía hacer –se encogió de hombros. Era algo que no hacía, nunca en la vida. La morena pensaba y hacía las cosas sólo para sí misma, no se preocupaba por los demás y por lo que ellos iban a necesitar, al menos fuera de la medicina. O eso era lo que ella decía. La realidad era otra, podría ser que al crecer sola sin la atención y el cariño de sus padres, Biänca hubiera salido igual que ellos, no es eso cierto. No fue la niña más cariñosa ni la más empática pero había en ella sentimientos más cálidos que ahora. Claro está que uno no puede poner el bienestar de los demás por sobre el suyo. Hay mucho que perder. Tomó su tenedor y partió el pollo en pedazos pequeños con el cuchillo que tenía a un lado. Abrió la boca y después de morder el pollo comenzó a masticarlo con cuidado –Pues parece una buena idea, me gustan las hamburguesas –alzó la vista y sonrió un poco.

Estaba sedienta. Alargó su mano hasta donde estaba la cerveza y la abrió para darle un largo trago. En ocasiones bebía tanto alcohol que se creía todavía en la universidad, aunque pensándolo bien ni en la universidad bebía tanto, no era una persona que saliera de fiesta y prefería quedarse en su habitación. Por eso nunca hizo amigos. Además de que tenía un carácter bastante pesado para los demás. –¿El día que te encuentre de buenas? Veamos si vivo para verte de buenas –bromeó. Pues es que Rickard tenía un buen humor y mejor carácter que el de ella –Pero no trates de envenenarme –lo observó directamente a los ojos –te creo capaz de eso y más –la forma en que lo dijo fue más serio de lo que intentaba que sonara. Era una broma pero recordó el altercado de hacía días en el hospital. En esos momentos deseó no haber dicho nada, bajó la mirada y después de darle un largo trago a su bebida entonces siguió comiendo en espera de que por harte de magia pasara desapercibido el comentario. Cosa que sería muy poco probable.

Asintió con la cabeza –cuando tuve oportunidad dormí la siesta –comentó sin mirarlo. No tuvo muchas horas de sueño, lo máximo en los dos días fueron cuatro, dormía cuando y donde podía. Pero estuvo muy ocupada en el día y en la noche. Debía estar acostumbrada a pasar horas sin dormir, era necesario para su trabajo pero cuando eran días seguidos uno terminaba exhausto. No se sentía cansada, pero lo estaba. En cualquier momento caería sin siquiera darse cuenta –Pero los internos me despertaron para cualquier estupidez así que no dormí demasiado, si soy sincera. Pero estoy bien –reconocía que se veía fatal. Asintió con la cabeza –no iba a dejar que hubiera otra complicación y yo estuviera ausente –se encogió de hombros mientras lo observaba directamente a los ojos.



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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Rickard A. Baelish el Sáb Jun 02, 2012 9:57 pm

Prestaba atención a las palabras de su compañera, lo hacía, a pesar de tener su mirada puesta en el fregadero donde seguía escurriendo la misma gota de siempre y que no se lograba arreglar por la dificultad de encontrar un plomero que trabajará en el horario nocturno, momento justo en que ellos estaban aquí, o bien no se arreglaba dada la poca motivación de alguno de los dos por darle una solución. La plomería no podía ser más complicada que la cirugía pensó vagamente en ese momento.
Aun así, a pesar de la apariencia despreocupada sus oídos eran todos para ella. No necesitaba verla a los ojos para demostrar que su atención estaba al cien, sus ademanes podían ser indiferentes pero sus palabras le fueron precisas cuando noto el cambio en el tono de su voz. Con extrema calma el castaño dejo el tenedor a un costado del plato ladeando el rostro para mirarla. Tuvo ganas de contestar, pero se mordió la lengua para evitarlo y dejar que ella terminará su idea a pesar de que fue el silencio y las miradas esquivas los que reinaron por un momento la habitación.

Entiendo - contesto con las manos entrelazadas y los codos apoyados sobre la mesa. Su mirada se encontró con la color chocolate que era la de Biänca. Lo primero que vino a la mente del castaño fue el recuerdo de hace dos días, sí, era capaz de envenenarla y más, pero seguía en proceso de guardar su mal genio solo había que tener paciencia.
Nuestros internos son todos iguales, no podrán ser como nosotros fuimos - encogió sus hombros con la típica sonrisa ya tatuada en sus labios como si nada hubiera pasado. Retomó su comida ¿Qué podía decirle? ¡No me digas que soy capaz de matarte! No, no podía. Por como se había comportado no tenía cara para recriminar nada, nada cuando él había sido el primero en cruza la línea y bastante lejos.
Mi oferta sigue en pie, tu me pasas los peores tuyos y yo los mejores míos. Conmigo son ignorados la mayor parte del tiempo así que cuando regresen a los brazos de su mamá Biänca, estarán muy contentos de ayudarte en lo que sea para conseguir entrar a una cirugía. Eso es lo que más emociona... a todos - suspiro jugando con el tenedor separando los espaguetis uno por uno hasta hacerlos espiral sobre el plato. Apenas iban dos días, le faltaban doce más para olvidar su castigo.
Pero que sea esta semana - retomó la conversación respecto al intercambio de internos Estas dos semanas serán tormentosas para los mocosos que se pasean conmigo. Si yo estoy haciendo suturas, ellos están haciendo rectales - sonrió recordando las caras de asco, sobre todo las de las chicas, bueno excepto una que como buscaba hacerse fuerte en su presencia, eso le gustaba. Abandono el juego con su comida para tomar entre su mano la botella de cerveza, le dio un primer trago saboreando el amargo sabor sin poder evitar hacer una ligera mueca
¿Trato hecho? - preguntó a la morena señalándola con la boca de la botella de cristal Y por cierto, no te envenenaría, eso es muy de programas tipo esposas desesperadas. Yo simplemente te causaría una herida mayor - bromeaba. Aunque esos comentarios llevarán un tras fondo producto de su anterior comportamiento. Pero realmente bromeaba a pesar que no lo pareciera.


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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Sáb Jun 02, 2012 11:37 pm

Asintió levemente con la cabeza antes de llevarse otro bocado de comida a la boca. Coincidía con Rickard, los primeros años de ellos como internos fueron muy buenos, está bien, tuvieron algunos errores pero la manera de trabajar, el empeño que ponían en las cosas que hacían no se podía comparar con el trabajo que sus internos hacían. Simplemente era imposible. Tal vez era que cada generación de residentes decía lo mismo de la que le seguía, pero ellos se habían esforzado bastante, cada día para ganarse los lugares que tenían ahora –Tienes razón, es decir claro que tengo unos cuantos buenos internos que hacen las cosas bien cuando se les pide, pero no se les ve las agallas necesarias para cirugía –se encogió de hombros y se humedeció los labios.

Escuchó con atención las palabras del moreno y asentía levemente mientras él hablaba. Reflexionó en su cabeza. La proposición se la había hecho en una forma de disculpa después del pequeño suceso en el hospital, era su forma de pedir perdón, o al menos eso era lo que Biänca quería pensar –Está bien…me gusta tu idea –clavó su tenedor en un pedazo de pollo y le dio un mordisco. Luego levantó la vista y entrecerró un poco los ojos –Te refieres a que les dejo entrar a cualquier cirugía? –alzó una ceja y dejó el tenedor sorbe el plato. Se pasó una mano por el cabello y dejó descansar su mejilla en ella –Por que conmigo se las deben de ganar…no les será tan fácil, pero tal vez me los regresas con más ganas de estudiar –levantó la comisura de sus labios con desgano y con la mano libre cogió la botella de cerveza –Trato hecho compañero, unos rectales no les vendría mal –contestó con una sonrisa y partió un pedazo de pan.

Puso los ojos en blanco para después llevarse el pedazo que había partido a la boca. Aún no estaba muy segura de cual era la verdadera personalidad de Baelish. La sarcástica y bromista, el Rickard competitivo que todos conocían o alguna más oscura que no terminaba de conocer –Que tranquila me dejas –comentó con sarcasmo. Reconocía que todos tenían un lado oscuro, todos sin excepción tenían algo que hasta los asustaba. Cada uno lidiaba con sus demonios internos de distintas maneras. Soltó un quedo suspiro y lo observó –nunca te pregunté como estaba tu mano –dijo después de un rato de silencio. Los silencios que solían compartir no eran incómodos, cuando se encontraba con él no veía la necesidad de llenar los espacios con palabras insignificantes, como solía hacer todo el mundo –Espero que no te hayas lastimado demasiado –siguió refiriéndose al recordar el rostro del enfermero, no había visto el golpe que Baelish le había propinado sin embargo había escuchado por ahí. En el hospital se enteraba de todo. Le preguntaba por que le importaba, no era la típica persona que preguntaba las cosas por el simple hecho de preguntar.



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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Rickard A. Baelish el Dom Jun 03, 2012 12:52 am

El primer momento en la sala de operaciones, quieres que la mano no te tiemble pero son tus rodillas las que te delatan, no se pude luchar contra la excitación del momento, tu primera cirugía, la primera vez que habrías el cuerpo de una persona viva no de cadáveres como se hace en la escuela de medicina. Mucha gente te esta mirando y no puedes fallar, no debes fallar. Que sensación tan indescriptible solo comparado con la emoción del primer beso o el final del orgasmo. Rickard suspiro recordando su primera cirugía que no era nada comparada con la de sus internos. Era un mal maestro, poco les enseñaba y mucho los hacía sufrir sus malos tratos, pero no quería gente débil a su alrededor, sino perfección y esfuerzo.

No pongas palabras en mi boca Mierzwiak
- negó suavemente con la cabeza Tu tienes tus métodos, yo soy un mal maestro eso lo se, los martirizo y les brindo pocas oportunidades para entrar a un quirófano. Pero se supone que soy médico y no un mentor, no me enseñaron a enseñar - era malo con las personas. No sabía como hablarles y al mismo tiempo hacerlos sentir cómodos. Si les hablabas golpeado creían que los odiabas y si por el contrario los tratabas con voz suave se te subían a las barbas. Un punto intermedio era lo que todavía no conseguía el castaño.
Bebió un largo trago de cerveza cerrando el trato de los internos. Seguramente no lo tenían permitido, no eran ganado que se podía intercambiar para llevar a la engorda, eran personas ¿A quien le importaría un poco de sana diversión? Si alguien nos pregunta recuerda decir que es con el simple motivo de llevar a los estudiantes a un amplio intercambio de experiencias - su tono de voz fue serio y estirado como lo era el de muchos médicos superiores que no eran más que unos estirados con más dinero que ellos.

Pareció que Biänca le dijo: Mueve la mano, pues eso fue lo que hizo. Su reflejo al hacer mención de aquello fue cerrar los dedos en un puño, abrir y cerrar buscando sentir malestar
Él salió más lastimado que yo, al menos del orgullo - se sonrió con un dejo de letargo, no le gustaba beber cerveza pues producía eso en él. Lo ponía adormilado, mareado y de un simplón fastidioso, era extraño, podía tomar bebidas más fuertes y conservaba sus cinco sentidos pero no con la cerveza, era malo con ella.
Mis dos semanas valdrán la pena, necesitaba desquitarme con alguien... - se interrumpió desviando su mirada de su mano al rostro de la morena con quien hablaba Es decir, necesitaba sacar mi coraje - ok, eso no lo arreglaba ni tantito más. Pero no quería volver a caer en este tema y poner esa cara de cachorrito regañado
El tipo estuvo en el lugar y momento equivocados, haciendo comentarios igual de erróneos, pero creo que fue lo mejor. Prefiero mil veces que haya sido él y no otra persona - si se hubiera desquitado con ella, vamos, jamás se lo habría perdonado. Su vida se hubiera transformado si aquello hubiera pasado. El solo pensarlo le provoco un escalofrío que lo hizo erguirse y sentarse derecho, sacudió la cabeza suavemente terminando el resto del contenido de la botella en un largo e interminable trago.
Te toca ir por otra cerveza - le dijo señalando con la mirada el refrigerador. ¿Por qué había alcohol en la casa? ¿Era de Biänca? Ni siquiera lo recordaba


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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Dom Jun 03, 2012 12:26 pm

Sonrió para si misma, la conversación fluía tranquila a pesar de los comentarios fuera de lugar que salían de los labios de ella. Las conversaciones que tenían, cuando llegaban a tener alguna no terminaban en lo mejor, siempre había una pelea, alguna cosa que molestara al otro. No comprendía como era que seguían viviendo juntos a pesar de no soportarse la mayoría del tiempo. Tal vez era todo culpa de Biänca, no podía sacar a Rickard de esa casa, la cual fue primero de él que de ella, pero tampoco podía irse de ahí cuando algo no le gustara, lo cual sería lo más normal del mundo. Si alguien no está cómodo en un lugar lo primero y lo único que debe de hacer es irse. Ella simplemente no podía hacerlo. Tomó una bocanada de aire y lo soltó lentamente.

Negó con la cabeza –Tú no eres un mal maestro, no entiendo por que lo dices –se encogió de hombros. No estaba de acuerdo con lo que decía Rickard, pera ella, aunque pocas veces lo admitiera, él lograba lo que muchos maestros querían obtener en sus alumnos. Estaba bien, no se podía comparar con un maestro pero de algún modo lo era –Enseñas bien a los internos, eres buen maestro –después de decir eso no dijo nada más y retomó la comida. Unos bocados más y ya estaba llena –No te preocupes, yo se que decir –contestó a lo que él había dicho.

Alzó las cejas al mismo tiempo que lo escuchaba –Eso es bueno, que haríamos entonces si tu mano se hubiera roto, aunque no creo que tenga la cara tan dura como para romperte la mano –se encogió de hombros y llevó su mano hacia donde se encontraba su cerveza. Bajó la mirada y apretó los labios ante las palabras del moreno. No pensaba decir nada así que guardó silencio hasta que él cambio de tema. Asintió con la cabeza ante su explicación. Pero ese tipo pudo haber sido yo, pensó para si misma. Ella dijo cosas que tal vez no debió decir, estaba molesta consigo misma no con nadie más, pero así era Biänca, decía las cosas sin pensarlo, era impulsiva y no cuidaba la manera en que soltaba las palabras. Era uno de sus defectos.

Puso los ojos en blanco y se levantó sin muchas ganas de la silla, la cerveza la adormilaba, con el vino era igual pero éste la ponía de un humor insoportable a diferencia de la cerveza. Sacó dos botellas y abrió la suya ahí donde estaba, dejó sobre la mesa la que pertenecía a Baelish –Para que veas que no está adulterada –soltó en tono de broma. Le dio un largo trago rebajándola hasta la mitad, el sabor de la cerveza se volvía desagradable después de unos cuantos tragos, prefería algo más dulce, más fuerte, más embriagante –deberíamos de colocar calefacción, no había sentido lo fría que es la casa hasta ahora –comentó abrazándose.



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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Rickard A. Baelish el Dom Jun 03, 2012 9:39 pm

Sonrió mirando su mano sin cesar, la palma y el dorso, volteaba una y otra vez, a veces cerrando los dedos y otras mirando como sus venas saltaban ligeramente resaltando en contraste con su blanca piel.
Bla, bla, bla... eso fue todo lo que escuche. Si fuera buen maestro no los haría sufrir - se recargo soñoliento sobre una de sus manos apoyadas en la mesa, mirando como Biänca se ponía de pie para ir hasta el refrigerador Los tipos me odian, me partirían la cara a la primera de cambio si su internado no estuviera pendiendo del hilo que sostengo entre mis manos. Y las dos chicas... bueno, ellas hacen lo que pueden. A Elle le tiembla la voz cada vez que quiere hablar conmigo y Emma, ella es fuerte, me recuerda a ti. Siempre tiene las palabras exactas para contestarme - su voz era un murmullo, claro y audible, pero no dejaba de ser un murmullo. El alcohol le aflojaba la lengua, Rickard decía en voz alta aquellos pensamientos y encrucijadas que solo tenían lugar en su cabeza

Como sea, no voy a ponerme a llorar por eso. Que se jodan - se levantó de su asiento para palparse los bolsillos en busca de una inexistente caja de cigarrillos. Seguro se le habían quedado en el sofá cuando se recostó. Allá fue a buscarlos sin prender la luz, palpo por toda la superficie y nada. Haz visto mi... - le iba a preguntar cuando volteo a remover las revistas y papeles que había dejado en la mesa de centro, ahí estaba, junto al encendedor y el cenicero de plata que movía por todos lados, el único que tenía. Encendió el penúltimo cigarrillo de la caja, la primera calada de humo se la quedo en los pulmones disfrutando de la sensación de carraspera en sus cuerdas vocales. La segunda la dio cuando ya iba de regreso soltando el humo antes de entrar en la cocina.
Adulterada o no me la tomaría - antes de sentarse tomó su plato y el de ella, ambos parecían haber terminado su comida así que hizo a un lado las cosas para que no estorbarán. Cuando se sentó abrió su botella dando el primer trago, nada comparado con el de ella.
Estas muy sedienta para tener frío - sonrió mirándola rodearse con sus brazos, él no lo sentía así, de hecho le gustaba el ambiente fresco Puedo abrazarte si quieres - la coquetería de su voz hizo el cambio en el comentario que fue completado con un breve guiño. Otro trago más y el líquido de la botella llegaba hasta la marca de la etiqueta, no le terminaba de agradar como se combinaban la amargura de la cerveza y el tabaco pero aun así se bebió otro trago.
O, tengo otra cosa para solucionar eso - con el cigarrillo entre sus labios se puso a rebuscar en los anaqueles de la cocina. No recordó por que razón había dejado la botella de tequila junto a los productos de limpieza, pero de la última puerta inferior levanto una botella empolvada a medio consumo Se la gané a Swayer en un juego de dardos la otra noche, se que te gusta el tequila - los alimentos quedaron de lado para darle la bienvenida a unos gajos de limón que el castaño partió, dos chupitos de la alacena y el salero. No era de las personas que tomaban, odiaba apestar a alcohol en una mañana de resaca pero la cerveza ya lo había animado y ahora su meta era terminar con todo el alcohol del mundo. Si ella le seguía, bien, sino más para él.


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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Dom Jun 03, 2012 10:41 pm

Bien, di lo que quieras, piensa lo que quieras, eres un buen maestro. Jodes bastante, no sólo a tus alumnos pero no importa –se encogió de hombros y le dedicó una media sonrisa –Bueno Elle parece ser muy ansiosa así que no creo que sea mucha tu culpa, pero súmale que tiene a un jefe bastante atractivo, pobre chica –contestó con un tono más fuerte que el que el estaba utilizando. Rickard se había retirado de la cocina para ir hacia la sala de estar, Biänca observó lo que hacía mientras aún sostenía las botellas de cerveza entre sus manos. Cuando él volvió no pudo evitar hacer una mueca de desagrado, algo que no soportaba era el olor a tabaco, simplemente le dedicó una silenciosa mirada, él lo sabía bastante bien –El tabaco te va a venir matando, y a mi contigo…tal vez a mi primero –comentó esas últimas palabras para si misma –El fumador pasivo tiene más riesgo a padecer cáncer de pulmón o una cardiopatía que el fumador activo –habló como si lo hubiera leído segundos atrás de alguna revista –Pero bueno, nada puedo hacer –levantó las manos quitándole importancia al asunto.

Alzó una ceja y soltó una carcajada –se que mueres por darme un abrazo pero tienes que juntar más puntos –bromeó sin quitar la sonrisa de su rostro. Le dio otro trago a su bebida y se pasó el cabello por detrás de los hombros para no sentirse tan abrumada –Me gusta más esa idea –dijo volviendo a tomar su lugar en la mesa –En algún momento voy a caer muerta, alcohol más pocas horas de sueño no es la a mejor combinación…pero bueno en estos momentos no estoy tan cansada, lo que me extraña por que debería de estarlo –otra vez hablaba para ella, en voz alta como si quisiera que Rickard supiera todo lo que pensaba –Swayer debe de dejar de jugar dardos, le he ganado unas cuantas veces y no soy buena, lo que significa que él tampoco lo es –esperó a que el moreno sirviera la primera ronda y entrecerró sus dedos alrededor del caballito. Esperó a que el sirviera el suyo y se empinó de golpe el tequila, enseguida se llevó una pizca de sal a la boca y mordió el limón. Apretó los labios y abrió los ojos pues los había cerrado al momento de pasarse el trago –muy bueno –dijo asintiendo con la cabeza.

Esta vez fue ella quien sirvió la ronda –A veces me pregunto por que no fui a tan siquiera una fiesta de la universidad –miró hacia el techo. Las fiestas que tenían los médicos era lo más parecido a alguna fiesta de universidad, al menos las que hacían los más jovenes y despreocupados –nunca tuve amigos…probablemente fue por eso –se respondió a si misma y soltó una risita. Las cosas no habían cambiado demasiado desde que se graduó y comenzó el programa de medicina, pero conoció gente más parecida a ella, y personas también muy diferentes. De algún modo u otro se complementaban los unos a los otros, no los consideraba sus amigos pero eran algo…definitivamente. Se humedeció los labios y recostó la cabeza por unos momentos sobre la mesa.



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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Rickard A. Baelish el Lun Jun 04, 2012 12:07 am

Con las cejas arqueadas presto atención a toda la regañina acerca de ser un fumador. Claro que lo sabía, no era estúpido, había leído los riesgos en las cajetillas de cigarros al mismo tiempo que vio las grotescas imágenes que ahora solían ponerles para lanzar la advertencia a los fumadores. Era médico, conocía muy bien los riesgos de contraer cáncer y en parte le daba miedo, la otra parte pensaba que eso nunca le iba a tocar a él.
¿Volvemos a meternos con los vicios? - descansó el tabaco sobre el cenicero para liberarse las manos y servir ambos chupitos de tequila A ti te gusta el alcohol, a mi el tabaco. Ambos moriremos, tu de cirrosis y yo de cáncer pulmonar, velo de esta manera, estaremos en el mismo pasillo en el hospital. No vamos a librarnos el uno del otro hasta que nuestros vitales hayan caído - ambos se llevaron el caballito a los labios sin decir agua va. La sensación de calor recorrió la garganta del castaño quien tosió levemente por el choque de temperaturas.

El tequila le quemó la garganta y como autoreflejo sus ojos se cerraron al hacer una mueca, ¡pero que importaba!, esa era la sensación que le gustaba y para muestra la sonrisa que tenía en sus labios reflejo de lo divertido que le parecía la situación. Retomó su cigarrillo antes de que la ceniza se juntara, Biänca ya estaba sobre la segunda ronda y antes de que se volvieran a la charla lleno sus pulmones de su oxígeno personal. Entre sus dedos acomodó el cigarrillo dándole una calada más fuerte esta vez, sus ojos volvieron a entre cerrarse por la incomodidad del humo despedido, pero bien valía la pena el lagrimeo al borde de las pestañas, el sabor, la resequedad en la garganta, la carga de humo al pasar a los pulmones, todo eso le gustaba ¿Cómo podía fastidiarle a Biänca algo tan bueno como el cigarrillo?
Espera, ¿Tú ganaste? Eso quiere decir que es realmente malo - chaqueo la legua antes de reír y negar con la cabeza Y yo pensando que mi suerte en el juego iba en aumento... Aun así creo que abusare de su idiotez por otra temporada, las bebidas gratis lo valen.

Una vez ella hubo llenado la nuevo ronda Rick se acerco el suyo cogiendo un limón con sal en el camino. No era la única a quien la vida universitaria le había parecido... ¿Cómo decirlo sin caer en lo patético?... Digamos que, aburrida. La suya no era la excepción.
"Nunca tuve amigos" ¡Por favor! - la miró con las cejas fruncidas al igual que los labios Vas a hacerme llorar más que un capitulo de Remy - se burlo primero para después chupar el limón
No dudo que a veces sea necesario tener una persona con quien contar, alguien que te preste dinero cuando te lo haz gastado todo en el vicio, alguien con quien hablar, llorar y quejarse. ¿Pero en verdad lo lamentas? ¿No haber estado rodeada de idiotas alcoholizados? - le preguntó recargando un codo en la mesa y su mejilla en sus nudillos Las fiestas de universidad solo sirven para dos cosas, quedarse sordo con la mala musica, emborrachar chicas para tirartelas con gran facilidad y un bonus que consiste en hacer un sin fin de ridículos ¿Querías hacer eso? Por que puedo llevarte a una - su vida universitaria no había sido la mejor. Alguna fiesta le había salido pero él era tan jodidamente selectivo que no hablaba con mucha gente salvo a los necesarios, como las mujeres que le gustarán o uno que otro conocido. Nada más. Él no fue el chico guapo y popular, fue él creído y reservado.
La verdad es que yo estoy muy bien sin tener amigos - dicho eso se bebió todo el tequila de un golpe chupando nuevamente aquel verde complemento. Las palabras habían salido con tanto recelo que parecía realmente molesto por no tenerlos, tal vez si, hasta él necesitaba alguien con quien hablar.
Prefiero tener compañeras como tu y hablar algunas veces. Alguien que al menos vendrá a ver si vivo solo por que debe pedirme la mitad de la renta - se sonrío. No hablaba con mucha gente incluso ahora que ya era mucho mayor. Ni pacientes, ni médicos y había tantas cosas reprimidas en Rick que algún día iba a terminar explotando
Prefiero tener a mi amigo el tequila y su hermano el tabaco - se sirvió un nuevo trago que desapareció a los pocos segundos y luego otro más, este se quedo hasta la mitad igual que sus pensamientos. Ya no tenía la misma claridad, pensaba más lento y hablaba muy rápido. Estaba mareado.


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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Mar Jun 05, 2012 6:38 pm

Oh tuve que haber hecho algo muy malo en mi otra vida para tener que pasar tanto tiempo a tu lado –bromeó con una sonrisa en el rostro. Observó como era que el moreno servía los chupitos e hizo reflexión en las palabras que él había soltado antes de tomar el caballito y empinarlo de la misma manera que hacía rato. Amaba el ardor que le causaba el alcohol en la garganta, pero se podía decir que lo odiaba más de lo que lo amaba –Pues entonces creo que dejaré de beber alcohol, no quiero terminar a tu lado en mis últimos días de vida –soltó una carcajada. Bebía alcohol en exceso más sin embargo no era una alcohólica, podía vivir sin el alcohol, funcionaba perfectamente y su cuerpo no ansiaba que le sirviera botellas y botellas para soportar las cosas, pero Biänca debía de admitir que era gran parte de su vida.

¡Que idiota eres! –le contestó a Rickard pero quitándole toda la seriedad, no estaba enojada simplemente era una forma de expresarse. Alzó una ceja y entonces se llevó la mano al colgante del collar que siempre llevaba y lo acarició. Dentro de él llevaba la fotografía de cuando su abuelo era joven, la persona a quien tanto había querido, probablemente al único que consideró su familia. Lo extrañaba bastante. Existen millones de diferentes maneras para combatir el dolor, escoge siempre la que te haga una mejor persona. Solía decir el hombre, esas eran sus palabras de aliento. La morena le agradecía profundamente que no hubiera llegado con sonrisas y palabras endulzadas diciéndole que todo estaría bien. Para ella eso era basura, prefería mil veces a que alguien le hablara claro y estuviera a su lado en los peores momentos, incluso que no dijera nada a que pasaran personas y personas diciendo que todo estaría bien. Pensaba en esos momentos que su abuelo no estaría orgulloso de ella, pues se encontraba en la cocina de su casa bebiendo principalmente por que su vida no era lo que quería. Aunque no lo admitiera, ni a si misma.

El moreno la sacó de sus pensamientos, lo que la hizo levantar la cabeza rápidamente. Un dolor agudo le apareció en la parte derecha de la cabeza, hizo una pequeña mueca, se debía a la combinación de alcohol, humo de cigarro y pocas horas de sueño, de eso estaba segura y también de que se le pasaría en unos minutos. Puso los ojos en blanco y sonrió mientras negaba con la cabeza –¡Por dios! ¡Claro que no! No lo lamento para nada, de hecho estoy agradecida de no haber tenido amigos en la universidad –soltó con cara de asco y sacó la lengua –Alguien con quien llorar –lo observó con la ceja arqueada –no sabía que tenías una faceta de sentimental –le sonrió elevando las comisuras de sus labios –Cómo iba esa canción…¿Los hombres no lloran? –soltó sin dejar de sonreír. Levantó la cabeza de la mesa y se acercó un poco más hacia ésta –Apuesto a que eras experto en eso de embriagar y follar –comentó –No creo que lo necesitaras mucho, hasta las pacientes se te echan encima con sólo mirarte –rió.

Entrecerró un poco los ojos analizando los movimientos y las palabras del moreno –Coincido contigo, estoy mucho mejor así –se encogió de hombros después de decir las palabras. Observó como se bebió el tequila después de las palabras así que ella decidió esperar un poco más –Bueno, tampoco estés tan seguro de eso, puede que me olvide o me encuentre un mejor compañero –dijo jugando –Esas son malas amistades –pero ella no tenía ningún derecho a decirle eso, el tequila también era su mejor amigo. Entonces se llevó el caballito a los labios y pasó el alcohol al mismo tiempo que mordía el limón.

Cuidado con el alcohol, yo también quiero un poco –exclamó después de verlo tomar dos chupitos más. Ella copió los movimientos del muchacho, se sirvió uno y lo bebió con rapidez, se sirvió otro y a pesar de que Rickard hubiera dejado la mitad del suyo, ella lo bebió por completo. Y se sirvió otro más. Cerró los ojos con fuerza y los abrió como si eso le quitara el ardor en la garganta. Se levantó de la silla de madera donde se encontraba sentada y avanzó hacia la sala de estar para encender el estéreo y poner música. Pasó las canciones rápido hasta encontrar la que más le gustara. Se quedó a medio camino, entre la sala y la cocina recargada en una de las paredes de las habitaciones –En ocasiones siento que la casa es inmensa, que el hospital es inmenso, extremadamente grande y bueno no me gustan los lugares cerrados pero los lugares amplios me desesperan –habló más para ella que para nadie más, con esa voz somnolienta que te causaba el alcohol después de un rato, como sin ganas –supongo que uno nunca va a estar conforme con lo que tiene –y cuanta razón tenía ella. Tal vez era por que no sabía lo que quería, por que no tenía lo que necesitaba.



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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Rickard A. Baelish el Jue Jun 07, 2012 5:13 pm

Un par de solitarios , tal vez un poco creídos, no se necesitaban más que a ellos mismos. Rickard amaba las fiestas pero no sentirse popular al menos no en ese aspecto, había tenido amigos y "compañeros" pero ninguno que le perdurará para invitarlo a su liberación cuando terminara el internado. Le gustó saber que no era el único, que existía otra persona igual de selectiva en el mundo.
Algunas veces cuando creo que no tenemos nada en común salvo la profesión, me sales con esto - comento cediéndole un turno con el tequila. Cuando regreso su vista al cenicero ya no había cigarro que fumarse, nada más que ceniza manteniendo la forma de lo que fue, ni hablar. No se molesto en prender otro, a veces se tomaba la molestia de no ser "idiota" como ella le decía. Iba a dejar descansar su lado jode gente, Biänca ya había tenido su buena dosis de humo por un día y no sería hasta que alguno de los dos se recluyera en su habitación para que pudiera fumar en paz.

Pero ella realizó un movimiento inesperado, se levanto sin decir nada. Rick se giró sobre su asiento sin comprender a donde iba, hasta que la música lleno la habitación de una buena mezcla. La espero sentado un rato, pero la castaña no regreso a su lado. Fue cuando se puso de pie.
Parecía estar muy cansado, el cuerpo le peso para levantarse y trastabillo al dar los primeros pasos. ¡Qué demonios! pensó molesto. Siempre había tenido buena resistencia al alcohol ¿Qué sucedía ahora? Fue la cerveza se aclaro de inmediato, eso lo había mareado.

Cuando salió de la cocina caminaba lento pero seguro, sin irse de lado ni volviendo a tropezarse con sus mismos pies. No le dijo nada, ahí estaba ella recargada en la pared con una expresión pensativa, sus labios acababan de terminar una frase que él no logro escuchar por completo pero aun así se le quedo mirando.
¿Qué tanto rezas Biänca? - siempre si le preguntó. El castaño se quedo de pie a un metro aproximadamente de ella, llevaba la botella de tequila en la mano y le dio un trago. No se molesto en formalidades como servirse en un vaso, desde hace minutos había olvidado, estaba muy centrado en conseguir adormecerse con el alcohol.
Tengo tres teorías - comenzó acercándose Sostienes la pared, quieres bailar o vas a ponerte a llorar... o estas ebria - su comentario fue sarcástico como todos los que acostumbraba. Le extendió la botella dando tres pasos al frente. De perfil siguió mirando a la morena solo que esta ocasión lo hizo de cabeza a pies y de regreso.
Espero sinceramente que sea la primera, no soy buen bailarín y no, no soy de los hombres que lloran, al menos no constantemente. Tampoco es que sea un robot - bufó siendo él quien se recargaba a un costado de ella.

¿Crees que en parte somos patéticos? - después de haber guardado silencio y pensar un poco le soltó aquel cuestionamiento. No tenemos amigos, somos felices sin ellos. Bueno tu tienes a la rubia, pero... hay gente que tiene decenas y nosotros parecemos ser unos ególatras que solo viven en su mundo para ser los mejores - recargo la cabeza en la pared mirando hacia el techo. Pensó nuevamente lo que le habían dicho en la mañana, ahora parecía muy real.
Sabes, una enfermera estúpida me dio a entender lo ambiciosos que somos y para colmo me dijo que somos solitarios. Los residentes, no se refería a nosotros... pero ahora creo que es cierto. Somos unos lobos solitarios... bueno, ella dijo buitres - se sonrió por eso cerrando brevemente sus ojos.


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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Jue Jun 07, 2012 8:48 pm

Después de soltar esas palabras Biänca se quedó en completo silencio. La parte hiperactiva de la morena duraba poco después de unos cuantos tragos de alcohol, estaba cansada y se encontraba completamente cómoda en aquel lugar, era como si el tiempo se hubiera detenido por unos segundos. Pudo respirar tranquilamente, no es que no lo pudiera hacer minutos antes, pero todo estaba en completa calma, a pesar del volumen de la música y las palabras del moreno las cuales pronto la sacaron de sus ensoñaciones. Sonrió para si misma, era una sonrisa cargada de cansancio, se veía en sus ojos pero no quería irse a la cama aún.

¡Qué mala suerte! Yo pensé que sabías bailar, eso de que no eres de los hombres que lloran no sé si creerte o no –se encogió de hombros manteniendo la sonrisa en sus labios. Cerró los ojos por unos segundos –Los robots no pierden la cordura con tanta rapidez como tú –contestó sin pensarlo. Se suponía que era un pensamiento y sólo eso, no lo pensaba dejar salir pero ya con varios caballitos de tequila encima no todos controlan sus palabras. Lo dijo sin la intención de causar problemas, aunque no podía evitar seguir pensando en el incidente –Vamos, creo que es la primera vez que el alcohol me da para abajo. Pero eso no significa que tenga ganas de irme a acostar –dijo mientras lo observaba.

Pues lo que dices es verdad, pero si estamos bien así no le veo nada de malo –se encogió de hombros y se dedicó a meditar en lo que Rickard había dicho. Tenía razón, en algunos momentos la morena se sentía como la persona más patética en el universo, pero él no debía de saber eso, bastaba con que ella lo supiera. Apretó un poco los labios y asintió lentamente con la cabeza –Somos solitarios –estaba de acuerdo con la enfermera. Lo eran, no tenían a nadie a su lado y así les parecía que las cosas estaban bien. Eran solitarios, egoístas y creían que lo podían hacer todo por si solos, que no necesitaban a nada ni a nadie. Se llevó la mano derecha a la frente y recargó su cabeza contra la pared, del mismo modo que Rickard lo había hecho –Ahora si me siento patética, hablando de esto –tomó de las manos del moreno la botella de tequila y le dio un largo trago. Cerró los ojos con fuerza –Creo que…–prefirió no decirlo. No puede simplemente abrirse a las demás personas con tanta facilidad. Temía quedarse sola, pero no podía ir regalándole pedazos de su alma a cualquier persona que le mostrara el mínimo de atención. Por eso era tan fría, por eso se mostraba como alguien sin sentimientos a los demás, debía protegerse a si misma pues no había nadie que la protegiera. Se humedeció los labios y tomó una bocanada de aire.

Bueno, tú no eres tan solitario –al menos él y Häsler contaban con el apoyo y el amor de su familia. La morena rara vez obtenía una llamada de felicitación para su cumpleaños y dinero en días festivos. Simplemente ambos estaban muy ocupados como para preocuparse, y nunca fueron personas afectivas.



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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Rickard A. Baelish el Jue Jun 07, 2012 11:13 pm

Absorto en sus pensamientos como estaba, pensaba en lo bueno que se estaba volviendo pasar tiempo con Biänca. Realmente no le caía mal la niña, se sabía reventar, tenía un excelso sentido del humor y jamás se metía en su vida como deberían de hacer todas las personas a su alrededor. He encontrado una buena compañera de vivienda pensaba manteniendo su buen sentido del humor, un poco producto del alcohol y otro de lo bien que la estaba pasando en esta reunión informal.

Los robots no pierden la cordura con tanta rapidez como tú...

Lo único que necesito para que los castillos en el aire se le vinieran abajo regresando al menos comprensivo Baelish a la realidad. No se despego de la pared pero si volteo a mirarla con una cara de profunda molestia ¿Otra vez? Y él pensando que los dos días lejos la harían olvidar el descuido que había tenido. Pero no, ella no comprendía nada, seguía estancada en ese momento. Dejo que terminará de hablar aunque ya no le prestaba la atención de antes. Había metido las manos a los bolsillos de su pantalón caminando unos pasos lejos de la morena, le dio la espalda por unos segundos hasta que se hubo alejado lo suficiente. Un metro en realidad. Medio ebrio o no aun le subía la sangre a la cabeza para pensar un poco, cualquier comentario que saliera de su boca iba a ser pura verborrea, mejor alejarse antes de tenerla tan cerca que sea más fácil actuar que hablar.

No lose Biänca dímelo tu. Aquí eres la especialista en gente peor que robots ¿Soy o no soy solitario? O tal vez no merezco o no debo vivir acompañado - sus cejas se fruncieron al hablar. Encogiendo sus hombros al terminar la frase, apretó sus puños dentro de los bolsillos ¿No era tan solitario? Claro, estaba rodeado de amigos a los que les encantaba su maravilloso sentido del humor y su voluble carácter.
El alcohol te ha dado suficiente lengua para hablar todo lo que se te quedo reprimido hace cuarenta y ocho horas por lo que veo - sus palabras fueron recriminatorias. Él había intentado aclarar las cosas y ella le había dado la vuelta en la cafetería... bueno, Rickard había buscado cambiar el tema a la primera de cambio, pero ella tampoco se había mostrado muy entusiasmada por aclarar las cosas.

Al parecer lo que necesitamos es realmente ser solitarios. Si mi compañera de vivienda no puede superar una simple discusión a veces es mejor parar antes. No queremos terminar en tragedia verdad - dándose la media vuelta regreso a tumbarse en el sillón, no sin antes haberse acercado para arrebatarle la botella. Se la empino un par de veces en el camino hasta que se recostó sosteniéndola a su costado. ¿Qué le iba a decir ahora? ¿Qué los robots lloraban antes que él? Mejor que ni lo probaran.


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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Vie Jun 08, 2012 12:20 am

Observó la reacción de Rickard con un nudo en el estómago. No había sido su intención. Tragó pesado. No quería agrandar las cosas pero no sabía quedarse callada ¿Cuándo diablos iba a aprender? Apretó los labios para no decir nada, no estaba preparada para ponerse a discutir. Por qué mierdas no te tragas tus estúpidas palabras por una vez en tu vida Mierzwiak. Estás sola por que no mereces a nadie. Un ‘’lo siento’’ casi inaudible salió de sus labios. –Soy yo quien no merece la compañía de nadie –lo observó y sostuvo la mirada por unos cuantos segundos para después dirigirla hacia la cocina.

Siempre me las ingenio para joder las cosas ¿verdad? –soltó sin siquiera mirarlo –no creas que no intento ser diferente. Por qué realmente lo hago –se mordió el labio inferior y se pasó una mano por el cabello. No puedes seguir hablando más. Pensó para si misma. Apretó sus manos en un puño. No sabia que más hacer, tenía tanto que decir pero no pensaba pronunciar ni una palabra. Terminó sentada en el suelo con la espalda pegada a la pared y la cabeza entre las rodillas. Realmente era patética. Era la persona más patética que podía existir. Permaneció en silencio escuchando a todo lo que le rodeaba.

No, no puedo superarla –dijo al fin después de varios minutos de silencio, alzó la cabeza. No era tan fuerte como se presentaba ante los demás. Apretó los labios y cerró los ojos con fuerza. No podía estar teniendo una crisis emocional frente a su colega y compañero –Tal vez es mejor que consigas a una nueva compañera para la casa, creo que hay personas más agradables que yo –empezó a hablar –Es más, puedes llamarle a Chloe, ella estará más que dispuesta a vivir contigo –No pensaba si quiera en las palabras que salían de su boca, sólo las dejaba fluir –rentaré un departamento. Me iré mañana por la mañana –no quiso mirarlo a los ojos –Todo estará mejor así –se levanto del suelo sin ganas. No quería moverse de donde estaba, no tenía las fuerzas necesarias para hacerlo, pero se obligó a si misma.

Deseaba quedarse, pero no podía hacerlo. No podía hacerlo por que las cosas comenzaban a importarle, si hubiera sido alguien más, alguien nuevo, con quien conviviera rara vez entonces sería una simple discusión idiota que se olvidaría al día siguiente. Pero él le importaba. Y necesitaba hacer que no le importara ¿Cuál era la mejor forma de hacer eso? Alejarse lo más rápido posible. Oh, era experta en eso. Cogió aire y se enderezó –No era mi intención –fue lo único que dijo.



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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Rickard A. Baelish el Vie Jun 08, 2012 1:21 am

Mantuvo los ojos cerrados pero sus oídos abiertos. Con el brazo izquierdo rodeo la botella como si en eso se le fuera la vida, quería algo a lo que aferrarse, necesitaba un ancla que mantuviera sus pies en el fondo y no le hiciera sacar todos sus pensamientos a la superficie.
Maldito alcohol que vuelves frágiles a las personas... Daba valor hasta el más débil y no se necesitaba ser un poeta para sacar las mejores rimas, solo una botella de vino para que la lengua se te soltara y fuera tu interior el que se expresará sin tapujos ni complejos. Rick luchaba por que eso no surgiera, mantenía bien encerrado tanto sus demonios como sus debilidades, bajo piedra y cadenas se encontraban los sentimientos del castaño impenetrables y fríos, hasta que ella hablaba y provocando una grieta en la dura superficie.

¿Se iba? La única persona que le consideraba como una rara especie de amiga se iba.
¡Bien, que se largue! No la necesito pensó manteniendo su postura engreída ¡No quiero a Chloe aquí, no quiero a ninguna otra mujer en mi casa! ¡Nadie va a volver a entrar en mi casa, ni para juzgarme ni para transformarme! Sus pensamientos se agolpaban en su mente, su coraje y otro sentimiento extraño luchaban por ocupar por completo la mente del castaño.
¡Ey! - se enderezo de golpe y tan rápido que en lugar de erguirse se dio una vuelta encontrándose de rodillas contra el suelo. Levantándose enseguida alcanzo a la chica antes de que se refundiera en su habitación.
La cogió del brazo como hizo anteriormente, la fuerza fue menos obviamente, pero la acción estaba fresca como la pintura. La soltó de inmediato dándose cuenta de lo que hacía.
Biänca... - se le atoraron en la garganta las palabras, las dulces y comprensivas No seas idiota, esto no tiene que ser así... no eres tan... desagradable - pudo ver la cara de la morena muy de cerca, estaban a menos de un paso de separación, Rickard en verdad no quería que se fuera.

Humedeciendo sus labios e imploró que las palabras llegarán su boca, pero no conseguía más que farfullar frases inconclusas y muy cargadas de un sentimentalismo que apestaba.
Ya te dije que no fue mi intensión - habló bajo mirando el suelo bajo sus pies Estaba estresado, la situación me estreso, tu gritaste, yo grite y no pude controlarme - que desesperada sonaba su voz, de verdad que no quería que ella se fuera. ¡Cómo hacerle entender a esta cabeza dura que no quiero que se vaya! se tallo frenético la cara buscando una solución, una manera para retenerla.
Nunca quise asustarte. No fue mi intención - repitió las palabras de ella tomándola por ambos brazos ¿Cómo debo pedirte una disculpa? Dime que hacer - ¡Ahí va su orgullo! Rogándole a una chica cualquiera con quien peleaba más que con su madre ¿Para que tenerla cerca? ¿Por que si es una insoportable que lo juzga a cada rato? La respuesta él la sabe, pero aun se niega a creerla.
Solo no te vayas... No puedo estar solo, ni con alguien por mucho tiempo. Pero tu eres diferente, y yo... Intente ser la mejor persona por que gente como tu no se conoce todos los días, me extralimite en el quirófano, no supe reaccionar... en verdad lo siento - sus manos alcanzaron las de Biänca.


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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Vie Jun 08, 2012 2:14 am

Se prepararía para irse, por que era aquello lo único que podía hacer en esos momentos. No podía parar pensar en nada más, no podía volverse más vulnerable de lo que se había mostrado minutos atrás. No pensaba hacerlo, por qué si lo hacía no habría marcha atrás. Y sabía lo que sucedía cuando uno le abría el alma a alguna persona. Era algo que no estaba dispuesta a hacer. Después de decir aquellas últimas palabras se forzó a mover los pies uno frente al otro en dirección a las escaleras. No iba a dejar que ninguna palabra, que ninguna acción le hiciera cambiar su decisión. Tenía un nudo en el estómago y sentía el corazón en la garganta.

Entonces avanzó por el pasillo que la llevaría hasta las escaleras, escuchó la voz de Rickard y aunque quiso girarse no lo hizo, se detuvo por unos segundos, era una lucha interna entre lo que quería y lo que necesitaba hacer. Se mordió la parte interior de la mejilla con fuerza y justo cuando volvería a su camino una mano la cogió por el brazo, se sobresaltó. No quería temerle a él, todos cometían errores, pero no podía evitar asustarse cuando se acercaba a ella en momentos de tensión como ese. Levantó la mano y dio unos pasos hacia atrás, sin darle la espalda. Cuidándose de él. Lo observó con detenimiento, pero guardó la respiración al notar lo cerca que estaban el uno del otro. No respondió, simplemente lo miró en silencio, calculando sus movimientos.

No –comenzó después de que el soltara aquella frase –Yo soy la culpable –admitió. La garganta comenzaba a cerrársele y las palabras salían con más dificultad –no dije las cosas correctas, además no era tu culpa, no había razón –pasó saliva. Por una milésima de segundo, por un instante los ojos se le llenaron de lágrimas, las cuales no dio permiso a salir. Alejó su rostro del de él hasta que la vista se le despejara. No podía comenzar a llorar ¿Qué le sucedía? El alcohol, la situación, todo era demasiado para ella, y no sólo para Biänca, para Rickard también parecía demasiado –Ah –intentó decir algo que calmara la situación. Algo para no sentirse tan vulnerable, pero parecía que lo mejor sería no decir nada. No por el momento.

Abrió los ojos lo más que pudo. Estaba tratando de disculparse, de arreglar las cosas. –No tienes que disculparte –se mantuvo quieta y llevó la mirada las manos del moreno, con un poco de ansiedad. Ninguno de los dos se encontraba estables, y las cosas que decían eran causadas por diferentes factores.

No puedo quedarme –¿Porqué era tan importante si se quedaba o no? ¿Por qué se moría por quedarse? Eran simplemente colegas, pero no, realmente no eran simplemente colegas. Para la morena, Rickard era alguien bastante importante, las cosas siempre terminaban en peleas y discusiones estúpidas pero no podía estar molesta con él por mucho tiempo. Se encontraba aterrada, no por él, no por lo que pudiera llegar a hacer. Era por algo que aún no sabía con exactitud –No puedo hacerlo –repitió con frialdad –Lo lamento –No iba a correr ningún riesgo.

Estás ebrio –intentó metérselo a la cabeza. Está ebrio y las cosas que dicen son tonterías. Rodeó la muñeca del moreno con su mano e intento llevarlo hacia las escaleras –Necesitas descansar –no necesitaban hablar más del asunto. No quería hacerlo y no pensaba seguir el tema –Necesitas dormir –estaba exhausta.



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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Rickard A. Baelish el Vie Jun 08, 2012 3:38 pm

Sí. Estaba ebrio, demasiado para su gusto y por una estúpida cerveza que le había puesto patas arriba. Se sentía mareado, el cigarro combinado con el alcohol era su crack, lo sabía a la perfección era beber o fumar, no las dos al mismo tiempo y menos si lo que bebía era cerveza, pero como buen adicto no le importo mientras la ansiedad en las manos se le fuera, ahora pagaba las consecuencias. Se dejó arrastrar por la morena unos cuantos pasos hacía las escaleras, subió unos cuantos peldaños caminando tras de ella. Se sentía confundido y ella... ¡Es una necia!
Rickard jalo la mano para soltarse de su agarre. De la nada había cambiado su sentimentalismo por un repentino enojo
No soy niñato que tienes que arrastrar a la cama - se recargó en la pared regresando sus manos a los bolsillos, era mejor tener las manos ocupadas eso bien le quedo claro desde su riña en el hospital. No sabía que decirle, como pedirle que no se fuera.
Eres una obsesiva amante del orden, me haces caras cada vez que fumo, recriminas la forma como trato a los pacientes y muchas veces me sacas de mis cabales... pero no quiero que te vayas. He encontrado mi equilibrio contigo Biänca... ¡Es tan difícil entenderlo! - alzó la voz sobre la música que ninguno de los dos se había molestado en apagar. Se agarró los cabellos recargando la cabeza en la pared mirando al techo en busca de un consuelo, uno que no había conseguido antes y que por nada le llegaba ahora

Estoy ebrio, pero no por eso carezco de razón - se sentó en uno de los escalones con su nueva vista a la sala Cuando te invite un trago de tequila la idea era reír y decir estupideces como que me pareces una chica atractiva, después quizás hubiera intentado besarte y tu me hubieras dado la bofetada que tanto merezco, pero me iría a dormir con el placer de haberte robado un beso y verte molesta - se sonrió agachando y negando con la cabeza. La realidad es que esa había sido su intensión todo el tiempo. Ahora las cosas se habían transformado totalmente.

Así que espero que comprendas que no quiero ir a dormir sabiendo que vas a irte y que me vas a hacer una persona solitaria
- Rick podía tener familia, su padre, hermana y todo otro puñado de anexados culturales, pero realmente no pasaba demasiado tiempo con ellos por su carrera. Lo único que le quedaban eran sus compañeros a quienes les parecía molesto y estúpido por su forma de ser, así que se iba a quedar en ceros, por eso era su deber retenerla, tener algo en la vida y no llegar solo a una casa Nunca fue mi intensión mostrarme agresivo contigo, no es el concepto que quiero que la gente tenga de mi - internamente si le preocupaba lo que las personas pensarán de él. Todos lo hacían aunque se esforzarán por negarlo o ignorarlo.


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Re: Into the fire {Baelish}

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Vie Jun 08, 2012 4:50 pm

Escuchaba lo que el moreno decía, no podía ser cierto. No debía ser así. Apretó los labios con fuerza y lo observó por unos instantes ¿Por qué prefería complicarse la vida? No me hables así, no te comportes de esa manera, no tienes el derecho de hacerme esto a mi. Pensó para si misma. No puedes venir a decir esa estupidez Baelish. Las palabras no salieron de sus labios, se las guardó sólo para ella misma, como solía hacer la mayoría del tiempo.

No puedo ser la persona que…no es mi deber cuidar de ti –frunció el ceño mientras se mantenía distante –No es mi deber –repitió en voz baja obligándose a creerlo. Dejaría todo, absolutamente todo por él. Lo admitía, era la persona más idiota que podía existir, la más necesitada, y estaba dispuesta a hacerlo, pero no se lo podía permitir, por qué frente a ella se encontraba alguien a quien apenas conocía, y no podía perderse por esa persona, no podía hacerlo. No era lo correcto. ¿Cómo es que llegué a convertirme en esta persona? Pensó cerrando los ojos por unos momentos. Baelish le hacía bajar la guardia, era él quien entre bromas y peleas la hacía sentir mejor.

Tal vez si hubieran sido otras personas, en otro momento, en otra situación, aquello que decía el moreno se hubiera dado. Pero los dos eran demasiado complicados, como para que eso hubiera sucedido. Y cuanto le hubiera gustado a Biänca, aunque en el momento hubiera ocultado aquel gozo con el ceño fruncido y malas palabras. –No me iré –mintió. Y cuanto se odiaría después por aquella mentira piadosa, quería que descansara, los dos debían de descansar, se levantaría muy temprano en la madrugada para recoger sus cosas e irse antes de que Rickard despertara. No sabía si él la odiaría, podía vivir odiándose a si misma, pero si él la odiaba entonces no sabría que hacer, no sabía si lo iba a soportar. Pero bueno, había soportado cosas peores ¿no? Simplemente tendría que vivir con ello. Recargó su mano sobre el hombro del moreno y lo observó por unos segundos –No tienes por que preocuparte por eso, dejemos eso en el pasado –soltó en un suspiro. Estaba exhausta.

Necesitas descansar –se limitó a decir– Buenas noches, descansa Anton –sonrió. Terminó de subir los escalones que quedaban para llegar al segundo piso y cuando entró a su habitación se dejó caer en la cama. No logró conciliar el sueño durante toda la noche. No podía dormir tranquila. No quería ser una mala persona.



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