Nada sucede por casualidad # Sebastian

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Nada sucede por casualidad # Sebastian

Mensaje por Emma J. Gschmeusser el Jue Mayo 31, 2012 12:54 pm

Apoyada en el umbral de la puerta del cuarto de su hijo se encuentra, es demasiado temprano como para despertarlo, aun así sea para despedirse, además, sabe que el pequeño detesta ser despertado por nada. No le ha sido posible solo observarlo, por lo que da un par de pasos hasta la cama del muchacho para depositar un suave beso en su frente, ya es hora de comenzar un nuevo turno en el hospital, sus rondas la esperan. Emma se incorpora, no sin antes sonreír al ver al pequeño dormir tan plácidamente, en algunas horas el tendrá que levantarse para ir hasta el colegio. Pero mientras, puede continuar durmiendo bajo las cobijas, las mismas que la castaña arregla sobre él, parece que ni siquiera durmiendo logra quedarse quieto. Una sonrisa aparece en su rostro mientras cruza el cuarto del pequeño para finalmente tomar sus cosas y salir de casa. -Cualquier cosa que suceda me avisas, Agnes- Le recomienda a la nana que le ayuda con su hijo, misma que la cuidaba a ella, y se despide cariñosamente para ir hasta el coche.

Agradece el transito no esté tan congestionado, es por eso que sale unos minutos antes de casa, para que no le pille el taco matutino. Una vez llega hasta el hospital se dirige de inmediato hacia los vestidores, donde se deshace de su ropa común para adoptar el uniforme que todo doctor del hospital lleva, junto a su bata blanca. De allí se dirige hasta la cafetería, donde pide su café bien cargado y luego tiene que comenzar sus rondas. -¿Qué tienes para mi Susan?- Pregunta acercándose al mesón de la quinta planta una vez ha llegado hasta allí, lugar donde ella trabaja, la planta de cardiología. -¿Algún caso nuevo hoy?- Exclama entusiasmada, sus últimos casos ya solo requieren re rondas previas a sus altas, gracias a dios, todo ha salido bien con ellos y Emma siente un gran regocijo recorrerla, pues es lo que busca, que sus pacientes al final del día se encuentren bien, y mucho mejor si no llegaran a tanto. Toma de las carpetas uno de los casos. -El señor McLaren tendrá su alta hoy, prepáralo por favor, pasare mas tarde a comunicárselo- Le comunica a Susan.

-Esta bien y aquí está su nuevo caso- La enfermera se acerca hasta la castaña para susurrar bajo -Es todo un bombón- Entre risillas. Emma alza su cabeza luego de dejar el anterior caso en su lugar con una sonrisa en sus labios por el comentario, para revisar el nuevo. -No es la primera vez que lo dices, esperemos no te equivoques esta vez- Menciona alejandose del mesón, mientras su mirada se posa sobre lo que le ocurre al paciente. -Creeme, te sorprendera- Recalca la enfermera mientras Emma niega con la cabeza. Antecedente de infarto cardiaco lo que le tuvo en como por unos días, y le ha dejado una insuficiencia cardiaca que necesita urgente un trasplante. -Esto es prioridad- Menciona en voz alta, mientras comienza a caminar hacia la habitación designada al paciente. Le sorprende sobremanera sus internos aun no se encuentren con ella, sin embargo no tiene idea cuanto lo agradecerá luego. Se abre paso hasta la habitación correspondiente. -Buenos días Sr Trevelyan- Se ha percatado del apellido nada mas al leer el historial médico, sin ser consciente del nombre que lo acompañaba. -Soy Emma, su doctora y estoy aquí para sus chequeos diarios- menciona aun con la vista en el historial, y entonces alza su mirada observando al paciente, sonriéndole amablemente, pero cuando lo ve, no puede evitar parpadear un par de veces. Sebastian. Y Susan tenía razón, efectivamente, se ha sorprendido.


Última edición por Emma J. Gschmeusser el Jue Mayo 31, 2012 8:10 pm, editado 1 vez



Emma J. Gschmeusser



This is why we do it. This is worth the pain:

avatar
Emma J. Gschmeusser
Jefe de Cirujanos
Jefe de Cirujanos


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Nada sucede por casualidad # Sebastian

Mensaje por Sebastian W. Trevelyan el Jue Mayo 31, 2012 6:41 pm

Una hora y cuarenta y un minutos dura el vuelo entre New York City y Boston. Una hora y cuarenta y un minutos que Sebastian pasa dormido profundamente debido a los sedantes que le proporcionaron para hacer más ameno el viaje. Sorprendentemente, para él y para su propia hermana con quien habla minutos antes de embarcarse en el avión privado perteneciente a su empresa, le dejan acomodarse como un pasajero normal en vez de llevarle en una camilla como usualmente lo hacen desde hace unas cuantas semanas. No pasa mucho tiempo desde que se acomoda en el perfecto asiento de cuero y una de las azafatas le cubre con una manta hasta que cierra los ojos agotado debido a los intensos chequeos de las últimas horas.

Cuando despierta se encuentra en una amplia, y armónicamente decorada, habitación, rodeado de monitores y tubos de oxígeno que no hacen más que recordarle que ya no es el mismo de antes, que ahora depende de alguien más, de alguien que sea lo suficientemente generoso como para donar un corazón que le pertenece a otra persona para que él haga uso del mismo como si se tratase de un simple y banal repuesto de automóvil; su representante ya ha arreglado todo, la habitación, las enfermeras, la comida y cualquier otra cosa que sea relevante para su bienestar y ahora se encuentra paseando de una esquina a otra de la estancia. Sebastian pestañea, acomodando su visión a la blanquecina luz que le proporciona la lámpara ubicada en el centro del techo y que le llega de lleno a los ojos y suspira, agotado ya de todo lo referente a su ‘situación’. Está consciente que su vida jamás volverá a ser la misma, que ya no podrá salir a trotar por las mañanas, salir de fiesta, beber, fumar y entre otras cosas y eso le pone de mal humor, pero intenta no desquitarse con el resto de las personas, después de todo ellos solo hacen su trabajo. Lo intenta, pero muchas veces cuando las palabras salen de su boca suenan bastante más frías de lo que pretende que sean en un principio. -Puedes irte, Samuel. Ya no te necesito, no tienes nada más que hacer aquí- menciona cerrando los ojos, cansado, aunque no tiene del todo razones para estarlo, al menos no físicamente.

Poco a poco el rubio comienza a sentirse relajado, seguramente producto de los nuevos sedantes que las enfermeras le han inyectado cuando se encontraba aún dormido y se hunde en la cama que le han proporcionado en el hospital. No sabe cuántas horas han pasado desde que abandonó New York, tampoco sabe cuánto tiempo lleva ya internado en Norwood, mucho menos qué hora es pero no le interesa, solo desea quedarse así, con los ojos cerrados y quizás… perderse en la melodía de una que otra canción. Sebastian respira hondo, inhalando aquel tedioso aroma a hospital y se hunde nuevamente en la cama, apretando sus ojos con fuerza, deseando ser invisible o desaparecer.

Pero desaparecer es lo último que sucede.

El ojiazul siente la presencia de la mujer antes de que siquiera ella emita una sola palabra. Solo una vez antes había sentido la misma sensación que ahora y en esa oportunidad había estado en un bar, celebrando del otro lado del Atlántico, en el país Teutón. -Ya me examinaron, no creo que sea necesario hacerlo otra vez- espeta con algo de brusquedad, harto de que las enfermeras y doctores entren y salgan de su habitación como si se tratase de las propias. Aún continua con los ojos cerrados, pero puede sentir la mirada de la mujer en él. Emma, ese es su nombre. De haber sido otra la circunstancia le habría hecho un cumplido pues su nombre le gusta, demasiado, pero no es la ocasión.



SEBASTIAN WAYNE TREVELYAN
I'm not scared of dying, I just don't want to. If I stop lying, I'll just disappoint you



Volver arriba Ir abajo

Re: Nada sucede por casualidad # Sebastian

Mensaje por Emma J. Gschmeusser el Vie Jun 01, 2012 10:38 am

La castaña traga saliva mientras observa con detenimiento al paciente que se encuentra en aquella habitación, posicionada a los pies de la cama continua de pie en el lugar, aferrando con fuerza a sus manos el historial médico de la persona que se ha convertido desde hoy en su paciente. Parpadea un par de veces, sin dejar de observarlo, agradeciendo en parte no tener a los residentes a su cargo con ella ahora mismo, y el hecho de que el hombre continúe con los ojos cerrados, pues de otra forma la situación podría ser incluso más extraña. Sus ojos nuevamente se dirigen hasta el historial que comenzó a leer minutos atrás entre los pasillos de la quinta planta, es en ese instante cuando el nombre del hombre resalta ante sus ojos. Sebastian. Sebastian W. Trevelyan. ¿Acaso puede ser posible aquello? Sus años académicos la han preparado para un sinfín de situaciones, muchas de las cuales ya ha enfrentado, pero está segura que ni aunque hubiera sabido de antelación quien se encontraba en aquella habitación, habría estado preparada.

Varios pensamientos cruzan de pronto su mente, pero es la imagen de su hijo la que aparece de forma más fuerte en su cabeza. No tenía idea como va a afrontar todo aquello, que sin duda se le viene. Los minutos pasan y dada la situación sabe que no puede perder el tiempo, por lo que decide responder a las palabras de manera tan brusca que antes él ha lanzado, no sin antes carraspear para llamar su atención, comienza a hablar. -Todo es necesario cuando se está en su condición- Menciona la doctora mientras monitorea las distintas maquinas que se encuentran a los costados de la cama, para chequear signos vitales entre otras cosas. Quizás sería bueno que constatara su propio pulso, que de seguro se debe haber elevado, por la sorpresa que acaba de tener, si Susan supiera, sería claramente la más sorprendida. La mujer vuelve a revisar los antecedentes del hombre. -Tranquilo, por el momento no será sometido a más exámenes. Sin embargo, se debe monitorear su estado constantemente- Es un paciente a la espera de un trasplante de corazón, una situación delicada para cualquiera, por lo que se debe estar alerta y contar con las mejores posibilidades para él.

Sus ojos se vuelven a posar sobre el hombre, mientras guarda su bolígrafo en el bolsillo izquierdo superior de su bata, para luego introducirla en el inferior derecho, donde juega con el localizador entre sus dedos. Se encuentra nerviosa, ha pasado bastante tiempo desde la última vez que pensó en encontrárselo, y la situación dista bastante de la forma en que había pensado sucedería, o al menos nunca se imagino que lo encontraría casi postrado a una cama de hospital, esperando por un órgano que alguna noble persona donara, y de aquella manera continuar con su vida. Mucho menos que sería ella, la doctora a cargo de su tratamiento y del mismísimo trasplante. Esto era en parte demasiado para ella, pero tenía que saber llevarlo. Su mirada continua sobre el rostro del hombre, de Sebastian, sin saber siquiera si él la recuerda.



Emma J. Gschmeusser



This is why we do it. This is worth the pain:

avatar
Emma J. Gschmeusser
Jefe de Cirujanos
Jefe de Cirujanos


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Nada sucede por casualidad # Sebastian

Mensaje por Sebastian W. Trevelyan el Vie Jun 01, 2012 3:39 pm

Por un momento Sebastian piensa que sus palabras al fin han sido escuchadas y que se irá, que le dejará tranquilo por el resto de lo que queda de día, o noche, y que si tiene suerte, quizás, no le vuelva a ver jamás pero un carraspeo de su parte le hace volver de sus divagaciones mentales y terminar prestándole la atención que en un principio, se negase completamente a darle. -Eso es lo que suelen decirme- el discurso de los doctores ya se encontraba aprendido de memoria, sabía exactamente qué palabra tenían para él además de cuándo y cómo la dirían; no había estado ya semanas postrado en una cama simplemente gastando oxigeno, se había dedicado a analizarlos a todos.

Abre los ojos lentamente cuando siente que ella se mueve, seguramente para monitorear la media docena de artefactos que le rodean y que se han encargado de recordarle a diario que son para mantenerle con vida hasta que encuentren un corazón para él. Fija sus mirar en una de las paredes, perdiéndose en la blancura de ésta durante unos segundos y luego voltea su cabeza, girándola en dirección a la mujer para corroborar que, en efecto, realiza lo que él ha anticipado. Presiona sus labios entre ellos mientras es él ahora quien la examina, o más bien intenta descifrar el color exacto de su uniforme de hospital. La mujer se mueve nuevamente pero Sebastian continúa con la mirada fija en el sitio en el cual ella antes se encontraba, evitando mirarle por una razón que no es capaz de comprender pues aún se encuentra bajos los efectos excesivos de un sedante que, según él, no era necesario inyectar.

-De acuerdo, hágalo- suspira, rodando los ojos, tras recordar una de las tantas charlas que le dio el psiquiatra de turno en el hospital anterior. Nuevamente el rubio voltea su rostro para mirarle, esta vez sus ojos dan directo a torso, donde ve que guarda el bolígrafo. También es capaz de deducir que juega en uno de sus bolsillos con su viper mientras él alza su propia mano hasta su cabello para de cierta forma intentar peinarlo, o quizás, más bien, desordenarlo aún más. Sin poder evitarlo más, alza la vista, seguramente la doctora querrá hacer contacto visual con él y comenzar una de las típicas charlas de presentación, bienvenida y de donde está el bendito botón que debe pulsar por su necesita algo.

Es en ese momento cuando el aire de la habitación parece extinguirse por completo.

Sebastian está seguro que todo lo que ve es producto de los sedantes ¿Qué otra cosa podría ser?. -¿Tú..?- le mira fijo, sin mostrar una pizca de sorpresa en su semblante pues no es del todo demostrativo, con el paso de los años se volvió más frío, sobre todo después del infarto. Sin embargo, sus ojos siguen siendo los que le delatan, por lo que fácilmente ahora se podría apreciar en ellos un destello. Reconocimiento. Un flashback hacia una escena que ocurrió ya más de diez años atrás. -¿Emma?- Pregunta algo confundido, intentando recordar qué nombre le ha dicho hace tan solo un par de minutos atrás pues curiosamente de un segundo a otro se le ha olvidado y necesita respuestas a las cientos de preguntas que se agolpan en su mente. -¿Qué estás haciendo aquí?- no espera su respuesta anterior, simplemente formula otra, la necesidad de terminar con aquel sentimiento tan bizarro que se ha apoderado de la situación es demasiado grande como para esperar a que ella responda.



SEBASTIAN WAYNE TREVELYAN
I'm not scared of dying, I just don't want to. If I stop lying, I'll just disappoint you



Volver arriba Ir abajo

Re: Nada sucede por casualidad # Sebastian

Mensaje por Emma J. Gschmeusser el Vie Jun 01, 2012 9:58 pm

La mujer sigue observando con detenimiento el rostro de su paciente, lo que a medida que pasa el tiempo se hace más inminente son los rasgos que logra reconocer de él en su hijo, la forma de su rostro, la curvatura de su nariz, la forma de sus labios. Y podría seguir, por mucho más tiempo evidenciando todas las características que el pequeño ha heredado, no, no está equivocada, finalmente se encuentra ante el padre de su hijo. Sus palabras la han devuelto a la situación que ahora misma viven, por lo que sus ojos se vuelven a posar en el historial, intentando encontrar algo más que le distraiga de lo que piensa, pero es entonces cuando sucede lo que era inevitable. El alza su rostro y sus miradas se encuentran, ahora no solo son los rasgos, sino esos profundos ojos azules que su hijo también posee, y entonces de manera fija, le sostiene la mirada.

Emma no quiere perderse ninguna de sus reacciones, es por eso que sigue con cuidado y suma atención cada uno de los gestos que poco a poco van apareciendo en su rostro. Sin embargo, no es mucho lo que logra ver, pues su rostro se muestra impávido, sin ninguna pizca de expresión. Y más aun no da señales alguna de conocerla, de recordarla de aquella noche, lo que de alguna manera le angustia bastante más de lo que podría haber esperado. Sostiene con fuerza el historial de Sebastian en una de sus manos, mirarlo ya no sirve de nada. Es en ese momento en que se sorprende ante sus palabras. Con un movimiento rápido de su cabeza asiente, no se siente capaz de ahora mismo enunciar palabra alguna, no obstante lo hace. -¿Te acuerdas de mí?- Pregunta de inmediato, es la primera duda que le ha surgido, lo que esperaba escuchar, sin explicárselo, asume que se debe a que ella no ha podido olvidarlo. Aunque claro, ella cuenta con un recuerdo viviente que le vuelve imposible hacerlo.

Continúa a los pies de la cama. -Soy tu doctora- Menciona ante su última pregunta, sorprendiéndose ella misma de las vueltas que da la vida. Apenas supo de lo que aquella noche que ambos pasaron tendría una consecuencia había vuelto al bar, al hotel donde estuvieron pero nada, no había noticias de él y conocer solo su nombre no era de mucha ayuda. -Estoy a cargo de tu caso desde ahora- De un momento a otro ha cambiado la forma de tratarlo, pasando deliberadamente a tratarlo de tu, algo de lo que no se da cuenta. -Además de ser la cirujana que realizara tu trasplante- Si debía de venir a presentarse, esta presentación dista en demasía de las que realiza diariamente. Nunca ha estado involucrada con su paciente, y con Sebastian de alguna manera lo está. Se mantiene con el historial en su mano, cuando decide posarlo sobre una mesita al costado, la misma que el debe usar para comer y entonces cruza la habitación hasta el velador donde descansa un jarrón con agua, sin pensarlo siquiera, sirve un poco de la misma en un vaso y bebe. Lo necesita, de otra forma en cualquier momento le da algo, sin ser capaz ahora mismo de volver a mirarlo.



Emma J. Gschmeusser



This is why we do it. This is worth the pain:

avatar
Emma J. Gschmeusser
Jefe de Cirujanos
Jefe de Cirujanos


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Nada sucede por casualidad # Sebastian

Mensaje por Sebastian W. Trevelyan el Sáb Jun 02, 2012 2:10 pm

Bizarro. Esa es la única palabra que parece describir lo más fielmente posible la escena que ahora ambos son protagonistas. Luego de once años volver a encontrarla en la situación más inesperada y menos conveniente que pueda existir solo supone un problema para él pues no ha dejado a nadie que le vea postrado en la bendita cama en que habita desde hace ya casi un mes. Le prohibió a su hermana viajar desde Inglaterra para verle, le encargó a Samuel, su asistente, representante y mano derecha en sus negocios, que llenara de guardias la puerta del hospital en New York y de su habitación si era necesario para que su ex no pusiera un pie allí y le viera, porque ella era la última persona a la que desearía ver en un momento como aquel, pero al parecer el destino le tenía preparada otra sorpresa, una que jamás se habría cruzado por su mente que podrá llegar a materializarse. Definitivamente debe preguntar lo antes posible cuánto sedante le inyectaron porque la escena es de todo, menos normal.

No puede evitar alzar una ceja ante su pregunta. Si le conociera sabría que jamás olvida un rostro, el punto es que ella no le conoce, en lo más mínimo. -Claro que lo hago.- asegura humedeciendo sus labios con su lengua, despacio, mientras un millón de imágenes de aquella noche parecen brotar desde lugares inesperados para invadir su mente. -No suelo olvidar a las personas, mucho menos olvido acontecimientos importantes y ese día fue la celebración de uno- le mira fijo, haciendo que sus azules orbes se encuentren con los chocolate de ella. No es esa la única razón por la que le recuerda aún, hay otra. Una que por más que su grupo de amigos insistió en lo siguientes meses que develara, no consiguieron un solo detalle de lo ocurrido esa noche. Sin proponérselo sus labios se curvan en una pequeña sonrisa. Al parecer, y a pesar de todo lo malo que ha pasado en el último tiempo y de sus quejas contra el cambio de centro médico, las cosas tienen pinta de ponerse mejores.

-Mi doctora…- repite las palabras de Emma, asintiendo, intentando procesar rápidamente toda la nueva información. No sabía que estudiaba medicina, pero una vez más, su mente le recordó que ni siquiera sabía su apellido, por ende era imposible saber qué era lo que estudiaba o cualquier otro dato relevante de su vida. Contiene las ganas de preguntarle si es ético que ella sea quien esté a cargo de él, después de todo y, a pesar de que aquel episodio ocurrió hace más de una década, estuvieron juntos y eso podría interferir en sus decisiones y accionar, pero, por lo mismo decide callar, diez años son suficientes para borrar un hecho que solo ocurrió una vez. -Si es que se hace- nada es seguro y si alguna vez pensó que era difícil conseguir un donante, del órgano que fuese, ahora esta seguro de ello. Sebastian es reacio a ese tema, pero por mucho que no le guste es algo de lo que debe hablar ya sea con su psiquiatra o alguna otra persona.

Continua mirándole fijo y sigue con la mirada a la mujer cuando ella se acerca a beber un poco de agua. De su agua, en su vaso. -Y bien, ya que eres mi doctora, debo asegurarme de algunas cosas. ¿Cuántos años llevas ejerciendo?- no va a poner su vida en manos de alguien que recién haya terminado la carrera, eso jamás, después de todo, si el trasplante llegaba a realizarse le abrirían el pecho en dos y no iba a dejar que un novato lo hiciera. Cierra los ojos por un instante, y cuando los abre, le mira con curiosidad. -¿Te sientes bien?- frunce el ceño de inmediato, evidentemente preocupado.



SEBASTIAN WAYNE TREVELYAN
I'm not scared of dying, I just don't want to. If I stop lying, I'll just disappoint you



Volver arriba Ir abajo

Re: Nada sucede por casualidad # Sebastian

Mensaje por Emma J. Gschmeusser el Sáb Jun 02, 2012 3:27 pm

Muy pronto descubre que haber caminado hasta el velador para tomar un poco de agua ha sido un error de su parte, bebe algo más de la misma y posa el vaso en el lugar donde antes estuviera, cuando salga del lugar hará que lo cambien por otro. La cercanía que de pronto mantienen la pone más intranquila de lo que ya estaba pero no hace nada por alejarse, de momento podría hacer que el pensara cualquier cosa errónea de ella, debe comenzar a comportarse como lo que es, una gran cirujana cardiotorácica, evitando caer en sus situaciones personales, pues ahora mismo está a cargo de lo que pueda sucederle, literalmente él se encuentra en sus manos. A lo largo de su carrera ha vivido varias situaciones complicadas e insólitas, pacientes que se vuelven agresivos, y un sinfín más, sin embargo esta es la más extraña que le ha tocado vivir.

Emma alza la vista hacia el hombre que se encuentra en la cama, sorprendiéndose ante sus palabras. La recuerda. Aquello hace que de alguna manera ella se sienta más tranquila, algo que no alcanza a comprender porque sucede, pero así es, ocurre. La mujer no pasa por alto el detalle de él humedeciendo sus labios, e intenta evitar por todos los medios que imágenes de recuerdos vividos lleguen hasta su mente. Cuando sus miradas nuevamente se cruzan, y ahora con mas cercanía entre ambos, Emma parpadea por un par de veces, ha visto ese par de ojos muchas más veces de las que él cree, pues su hijo, Oliver ha heredado los mismos, rápidamente quita su vista, no siendo capaz de sostenerla por un periodo más largo de tiempo, lo que hace de manera disimulada, pues se gira hacia una de las tantas maquinas que se encuentran en la habitación, volviendo a monitorear sus signos vitales, todo está bien, se encuentra estable.

Con su mirada aun posicionada sobre las distintas maquinas asiente ante su comentario. -Así es, desde hoy estas a mi cargo- Corrobora a su palabras una vez más, aunque sabe que aquello no es necesario. Sin embargo, y a pesar de que segundos atrás no se lo proponía, gira nuevamente hacia él, para mirarle fijamente y con voz clara exclama, incluso con más convicción de la normal. -Se hará- su mirada se mantiene fija sobre los profundos ojos azules de él, ha tomado una actitud más seria, lo que comienza a dar paso a la doctora más que a la mujer que es, y como la doctora que es, hará todo lo posible para que Sebastian, obtenga su trasplante. -Tu caso se ha discutido en la junta médica- Comenta, recordando lo hablado la reunión pasada. -Cumples los requerimientos y te encuentras en condición estable. Sólo estamos a la espera- La espera del órgano que salvara su vida.

La castaña tiene claro que conseguir el órgano es una tarea compleja, sobretodo porque primero se debe declarar clínicamente la muerte de un paciente que permanezca con soporte vital, lo que significa que alguien morirá finalmente, pero dará la posibilidad de vida a más de una persona. Sin embargo, a pesar de saberlo duda que aquello no se consiga, pues hasta el momento no ha perdido a ninguno de sus pacientes, y claramente esta no será la excepción, de eso está segura. Alza ambas cejas sin poder evitarlo ante su pregunta. Está a punto de contestar algo, pero lo evita, el tiene todo el derecho a preguntarle aquello, porque claramente está poniendo mucho en juego, no es una procedimiento simple. Suspira con lentitud, e intenta responder amablemente. -Siete años y mi primer trasplante lo realice hace cuatro- De alguna forma lamenta no tener más experiencia de la que posee hasta el momento, no obstante, sabe que puede realizar aquella compleja operación, pues lo ha hecho con anterioridad, por lo que responde con total seguridad a sus preguntas. -Si, lo estoy- Contesta a su respuesta y luego estira su mano para coger nuevamente el historial y volver a mirar hacia el. -¿Quieres saber algo más?- Pregunta mirándole, mientras sostiene el historial con ambas manos contra su torso.



Emma J. Gschmeusser



This is why we do it. This is worth the pain:

avatar
Emma J. Gschmeusser
Jefe de Cirujanos
Jefe de Cirujanos


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Nada sucede por casualidad # Sebastian

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.