When the sun goes down... -Biänca E. Mierzwiak + Rickard Baelish-

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When the sun goes down... -Biänca E. Mierzwiak-

Mensaje por Cameron Brekenridge el Vie Jun 08, 2012 1:25 am

Como acostumbraba hacer muy seguido, Cameron terminó sus ocupaciones del día y decidió pasarse un rato al hospital Norwood, siendo estudiante de medicina le fascinaba colarse a las habitaciones de los pacientes y leer la historia médica que descansaba a los pies de sus camas, visitaba regularmente las distintas plantas de las diferentes especialidades que había en el hospital pero había algo que la atraía mucho más: Cardio.
Casi a la mitad de su carrera descubrió que sentía una pasión especial por esa especialidad y tenía claro que sería la que seguiría una vez llegara su etapa de residente.
En todas sus visitas había contado con mucha suerte, y hasta entonces ningún residente o cirujano a cargo la había descubierto infiltrándose en el hospital. Lo único que debía de hacer era utilizar su uniforme y pasaba como una interna o residente más.
Ese día, las cosas serían distintas.

Tenía la historia clínica en sus manos, había intercambiado algunas palabras con el paciente y seguía leyendo su ficha clínica. Leyó el tiempo que llevaba su enfermedad, su inicio y curso, los antecedentes y los resultados de algunos exámenes que se le habían realizado así como los procedimientos quirúrgicos y sus resultados. Estaba de espaldas al paciente, se disponía a dejar la ficha clínica en su lugar y salir cuando escuchó ese sonido tan aterrador…
Giró rápidamente su cabeza y leyó los signos que mostraban los aparatos. El paciente estaba en paro. Se quedó en shock, congelada en su lugar sin poder moverse, sorprendida de lo que estaba pasando, su mente estaba en blanco. De pronto, recobró la claridad de pensamiento y se dio cuenta que tenía que actuar. Corrió al lado del paciente y empezó a realizar un masaje cardiaco, comprimiendo de forma enérgica la zona del esternón, no había nadie más que le ayudara a ventilar, como pudo oprimió el botón de emergencias para que llegaran los residentes a cargo.

-Hay una persona con paro aquí, necesito ayuda aquí, ahora- gritaba con la voz un tanto quebrada por los nervios.
Empezaron a llegar enfermeros y médicos, había caos en la habitación, llamadas casi a gritos entre los médicos. Una mujer de cabello oscuro y mirada fuerte la apartó del paciente y tomó su lugar.
Cameron se quedó paralizada nuevamente, temblando, con una mirada de miedo. De un momento a otro todo había cambiado y el lugar se había llenado de acción.
Decidió salir y sentarse a esperar el resultado, el día no pintaba nada bien.








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Re: When the sun goes down... -Biänca E. Mierzwiak + Rickard Baelish-

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Vie Jun 08, 2012 1:37 pm

El día pasaba aburrido y se podía decir que era uno de los peores de su vida. La presión que sentía sobre los hombros sentía que le iba a romper la espalda en cualquier momento. Estaba harta, los internos no podían hacer nada bien ¿Es qué no ponían atención cuando ella les explicaba? Apretó los dientes y y las manos en puño y se subió al elevador. – Buenos días Doctora Mierzwiak –saludó una de sus colegas quien se encontraba en la planta de maternidad. Le dedicó una mirada en respuesta, trato de ser lo más amable posible pero no contestó. No quería hablar con nadie.

Llegó al piso de cardiología en cuestión de minutos. Las rondas estaban por terminar, se encontró con un grupo de internos platicando entre ellos y bebiendo café junto a las enfermeras. Entre ellos se encontraban unos cuantos de sus alumnos a quienes se suponía tenía ocupados en post operatorios –Me van a revisar las historias clínicas e irán a administración a terminar su trabajo. Es la última vez que les dejo trabajo y los veo tomando un descanso. Se supone que deben estar revisando a los pacientes –llevó la mirada hacia el reloj que se encontraba pegado en la pared y luego observó a una rubia con ojos de ciervo –Te necesitan en la clínica, te vas con Evans –la apuntó con el dedo índice y esperó a que se retiraran.

El señor Weiss fue dado de alta hace unas horas –Soltó un enfermero que tomaba un café recargado en la pared, esas palabras le hicieron formar una sonrisa entre sus labios. Todo el trabajo, la espera que había sufrido aquel hombre valió la pena. Siete años esperando un corazón, iba y venía del hospital, había momentos en los cuales creían todos los médicos que no resistiría mucho, pero algo lo hacía aferrarse, parecía cansado pero nunca se dio por vencido en la vida. Biänca asintió con la cabeza aún si quitar la sonrisa del rostro –Así es –contestó con un tono más amable que el que había utilizado frente a sus internos –Lo logramos, realmente se merecía un corazón –justamente el momento en el cual terminó de decir esas palabras el localizador comenzó a sonar –María, por favor te dejo estos historiales –le dijo a la chica detrás del escritorio y se giró para comenzar a correr hacia la habitación. Había ahí, una interna, varios enfermeros. Observó a la morena que se encontraba dando un masaje torácico y frunció el ceño. No parecía muy capacitada para el trabajo que estaba haciendo, pero había ayudado. Con el codo la alejó del paciente –Sistólica en ochenta –gritó a una de las enfermeras presentes –carguen a cien –demandó a quien se encontrara más cerca del carro, tomó las paletas y presionó contra el pecho. El pulso volvió a la normalidad y el paciente recobró el sentido.

Quita esa mirada, parece que fueras a llorar en cualquier minuto –soltó con frialdad –Dime tu nombre y quien es tu residente –se paró frente a ella con la mirada fija en sus ojos.



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Re: When the sun goes down... -Biänca E. Mierzwiak + Rickard Baelish-

Mensaje por Cameron Brekenridge el Vie Jun 08, 2012 3:33 pm

Mantenía la cabeza baja y la vista hacia al piso, pensaba muy rápido pero sin consistencia, qué se supone que haré ahora? esto va a ser un desastre. Pensó que tenía que irse antes que alguien se diera cuenta que ella no debía de estar ahí. No se suponía que lo hiciera, no tenía permiso para colarse a las habitaciones de los pacientes y mucho menos se suponía que debiera intervenir en alguna situación como la que acababa de presentarse. Ni siquiera estaba preparada aún para ello, todo lo que tenía era el conocimiento teórico, y muy poca práctica realmente.
Claro, ¿por qué no? Eres toda una genio, Cameron, grandiosa idea la tuya, decía para sí.

–Quita esa mirada, parece que fueras a llorar en cualquier minuto– escuchó de una voz fría, sin emoción. Se sorprendió, sabía que ya no había forma de escapar de esa "pequeña aventura". Seguía con la mirada clavada en el piso, congelada.
–Dime tu nombre y quién es tu residente– agregó la persona delante suya. Su peor temor, estaba de verdad atrapada. Levantó la cabeza y miró de frente ese rostro inexpresivo de la mujer que tenía enfrente. Era la misma mujer que la había apartado del hombre que había sufrido el paro cardíaco mientras ella intentaba reanimarlo. Cabello oscuro, ojos de un color castaño y piel ligeramente bronceada, de contextura delgada, debía medir poco más de 1.70. De su rostro resaltaban sus ojos, oscuros y de expresión dura. No estaba segura si se debía a la situación en la que estaba o a esa expresión fría de la mujer, pero le inspiró un poco de miedo.
–Yo... yo no...– no sabía qué decir. ¿Debía mentir sobre su nombre? Tal vez dando datos falsos no habría ningún problema, pero ¿qué si la conocían? Después de todo su madre era bastante conocida en el hospital y ella misma había sido presentada a enfermeras y colegas de su madre desde pequeña. Eso era lo que temía, causarle problemas a su madre y que ella tuviera argumentos para reclamar que seguía siendo inmadura y no tomaba nada en serio a pesar de su edad.
–Soy Cameron- le soltó a la mujer –y yo no... no tengo un residente asignado– no aclaró que ni siquiera era una interna aún, esperando que a la morena se le escapara, aunque no estaba muy segura si lo conseguiría pues no lucía para nada ingenua, sino lo contrario, bastante lista y perspicaz.
–El paciente en la habitación, ¿está bien, consiguieron reanimarlo?– se aferraba a la silla en la que estaba sentada.







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Re: When the sun goes down... -Biänca E. Mierzwiak + Rickard Baelish-

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Vie Jun 08, 2012 8:10 pm

Entrecerró los ojos y no le quitó la mirada de encima. La chica ni siquiera parecía pertenecer al hospital, ni al grupo de médicos cirujanos. Pero pensaba seguirle el juego para ver hasta donde llegaba. Se humedeció los labios y le dedicó una sonrisa para enseguida asentir con la cabeza –Bien Cameron…así que no tienes asignado a ningún residente por hoy –le siguió el juego.

Alzó la ceja –El paciente está perfectamente estable, no tienes por que preocuparte –contestó con extrema tranquilidad a su pregunta –Y como no tienes asignado a ningún jefe, entonces creo que te tomaré por el día –comentó con falso optimismo. Rodeó la muñeca de la morena con su mano y la obligó a levantarse de la silla en donde estaba sentada. –iremos a dar un pequeño paseo por la planta ¿Está bien? –preguntó como si fuera la cosa más normal del mundo. Revisó su localizador –Es más, mejor iremos a la clínica del hospital –fue lo último que dijo. Después de que la chica se levantara, ella comenzó a caminar hacia el elevador.

No tardaron demasiado en llegar a la clínica donde dos de sus internos se encontraban trabajando. No dejaría que la chica tocara a ningún paciente, pero le enseñaría a saber cual era su lugar y los problemas que podía causar no sólo a ella, si no a los pacientes y médicos.



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Re: When the sun goes down... -Biänca E. Mierzwiak + Rickard Baelish-

Mensaje por Cameron Brekenridge el Vie Jun 08, 2012 9:42 pm

Trato de mantener una expresión de serenidad cuando escuchó a la joven doctora decirle que ella sería su residente. No sabía qué hacer o qué decir, no tuvo más opción que seguirla mientras se le ocurría alguna forma de escapar, o en el peor de los casos tendría que fingir ser una verdadera interna durante todo el turno, sin ser descubierta, claro.

La siguió hacia el elevador, la acompaño durante el trayecto en este y camino detrás de ella hasta llegar a la clínica.
En el lugar había verdaderos internos, los cuales le dirigieron una mirada de desconcierto. Seguramente estaban preguntándose quién era ella, y por qué de pronto venía una nueva interna cuando no era tiempo. Sintió que sus miradas la delataban aún más, así que saludo a algunos de ellos fingiendo que los conocía, lo cual salió mas en contra que a su favor ya que terminó dejando más en claro que nadie ahí sabía quién era.
Trató de no preocuparse, si la residente se hubiera dado cuenta ya del engaño seguramente la habría llevado ya ante el director del hospital.
La doctora se detuvo y Cameron detrás de ella. Sintió pavor, lo que fuera que iba a pasar estaba a punto de empezar.
Abrió ligeramente la boca para explicar la verdad, pero no pudo. Respiró profundo y tomó el valor que pudo para enfrentar lo que fuera que estaba por venir.







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Re: When the sun goes down... -Biänca E. Mierzwiak + Rickard Baelish-

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Mar Jun 12, 2012 3:07 pm

Observó a la chica por unos segundos con sospecha en la mirada. Ella parecía inteligente aunque un tanto ingenua. Llegó al lugar en donde se encontraban sus internos y los miro por unos cuantos segundos para después sonreír- bueno, me han dejado encargada a esta pequeña - comento tocando el hombro de la morena, era bastante joven- trabajara con ustedes por hoy - Vio como los chicos hacían muecas así que se giro para mirarla de frente. Detrás de ella busco con la mirada alguna cosa donde la pudiera entretener - No tiembles...no te va a pasar nada malo -le dijo con una sonrisa en los labios.

Se volvió a donde sus chicos y tomo de la mano de el más alto de ellos unos papeles y tres tubos con sangre para hacer análisis -lleva esto al laboratorio, necesita unas…-llevo la mirada hacia los papeles-reacciones febriles -los dejo en su mano. No era una tarea difícil, no iba a suceder nada malo, estaba fuera de peligro, ella y los pacientes. Bianca no era idiota, no pensaba poner en peligro a los demás, Sólo quería enseñarle una lección. Ella debía de entender que había consecuencias y no debía de estar en los cuartos de los pacientes en especial si estos eran delicados. Suspiró buscando un poco de paciencia.

Antes de que ella saliera de la clínica le gritó - ¡Cameron, cuando dejes los resultados vienes directamente hacia acá! -se volvió a hablar a una señora quien recién había llegado. -que tengo que hablar contigo - Pronunció esta vez sin mirarla.

OFF: ¿Quieres que metamos a Baelish?



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Re: When the sun goes down... -Biänca E. Mierzwiak + Rickard Baelish-

Mensaje por Cameron Brekenridge el Miér Jun 13, 2012 6:08 pm

No entendía qué pasaba, pero la morena sólo le había mandado llevar unas muestras de sangre al laboratorio, no era algo complicado para nada, lo más difícil sería encontrar dónde estaba el laboratorio.
Estaba por marcharse cuando escuchó la indicación de regresar en cuanto dejara las muestras, asintió con la cabeza y salió de la clínica con dirección al laboratorio.

Llevaba ya unos 10 minutos dando vueltas por diferentes partes del hospital, en algún momento empezó a correr para ahorrarse tiempo, hasta que una enfermera ya bastante mayor le indicó que no lo hiciera pues podía provocar un accidente.
Empezó a caminar a un paso maratonico, habían pasado unos 6 minutos más y decidió que era mejor preguntar que seguir dando vueltas. Se detuvo en la mesa en forma de luna donde estaban las enfermeras, se recostó y apoyo por un momento las muestras de sangre que le había dado la morena. Suspiró y cerró los ojos, en qué lío estaba metida.
En eso escuchó una voz que le sonó extrañamente familiar, tenía un deje de arrogancia al hablar. Abrió los ojos y volteó a ver al muchacho que estaba parado justo a su lado.

-Rickard - exclamó. -Rickard Baelish - sonrió gentilmente. Por la mirada del muchacho pudo darse cuenta que estaba un poco confundido. -Soy Cameron, te conocí en la universidad cuando fuiste a hacer la promoción de Norwood. ¿En serio no te acuerdas de mi? - sonó molesta, no le agradaba para nada el ser ignorada. - En fin... qué importa, ¿sabes dónde...? - estaba a punto de preguntarle dónde encontrar el laboratorio cuando se le ocurrió una mejor idea, él era la ficha que necesitaba para ganar este juego. Le dedicó una gran sonrisa acompañada de una mirada que intentaba ser persuasiva.
- Tu trabajas aquí, ¿cierto? Necesito que me ayudes con algo... - observó la mirada de sorpresa del castaño, la forma en que levantaba las cejas como preguntándose qué iba a pedirle. También notó por su expresión que trataría de rehuir a su petición. No le dió importancia y siguió con lo suyo.
-Tienes que fingir que soy interna de este hospital y estoy a tu cargo... y salvarme de esa morena de mirada dura... estoy segura está a punto de descubrir que no trabajo aquí. ¿Vas a ayudarme verdad? - No iba a aceptar un no por respuesta, así que no lo dejaría en paz hasta que aceptara ayudarle, era la única forma de librarse de la situación en la que se encontraba.







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Re: When the sun goes down... -Biänca E. Mierzwiak + Rickard Baelish-

Mensaje por Rickard A. Baelish el Miér Jun 13, 2012 7:13 pm

Hoy era un día tranquilo para Baelish. Se paseaba con sus internos de arriba para abajo en busca de una cirugía para entretenerse, a algunos los había retenido en urgencias y a sus preferidos que solo eran tres, los traía consigo como si fueran sus escoltas. Si pudieran colarse al menos a una cirugía general el día valdría la pena.
Con tu permiso pero requerimos estos expedientes - sus tres internos y él se pusieron a hojear los expedientes de la recepción bajo la no tan buena mirada de las enfermeras, algo bueno debía de salir de aquella bola de enfermos, algo quirúrgico.
¡Encontré algo! todos incluido el moreno se giraron a mirar a la chica ¡Una apendicitis! sus otros dos internos se arremolinaron alrededor de la menudita chica para echar un vistazo como si fuera la gran cosa. Tocándose el tabique de la nariz miro al suelo en busca de fuerza de voluntad para no patearlos
Claro, por que no corren y hacen suturas en urgencias. Eso es de jardín de niños - bufó volviendo a mirar el resto de los expedientes hasta que una voz lo interrumpió. ¿Qué hacía aquí?

Parece un loro pensó el castaño contemplando y escuchando las palabras de Cameron que no lo dejaba ni contestar, aunque claro, sus gestos decían más que sus palabras. Por supuesto que la había reconocido, no por su buena memoria obviamente, sino por que ella era destacable entre todos los alumnos que había visto ese día en el instituto, era la hija de Analeigh Brekenridge.

¿No se supone que para eso tienes a tu madre? - se divirtió en echarle en cara ser hija de una reconocida cirujana Y hasta donde recuerdo tu no querías estar aquí, por qué debería ayudarte entonces. Lo mínimo que puedes obtener como castigo es que te veten del hospital, confió en ti para que encuentres otro lugar donde cursar tu internado - regresó a mirar su expediente como si ella no estuviera ahí. Le picaba la curiosidad saber en que clase de lío se había metido y quien era la morena que la estaba atormentando. Él era bueno en eso también y si se trataba de joder un rato a alguno de sus colegas, estaría muy encantado en ayudarla.
Dime que hiciste - escuchó la narración de la chica repartiendo su atención entre ella y lo que sus internos le mostraban. Aquí nada calificaba como quirúrgico y su narración sobre los hechos le había divertido bastante Bien. Vayan a ver que hacen, iré a ayudar a esta damisela en apuros - se encamino con ella de regreso a donde la residente la había despachado.

La chica que me hablas debe de ser una estúpida para que la hayas burlado con semejante cosa. Aquí todos tienen un residente a cargo Cameron, ese fue tu error - esperaron el elevador hasta que los llevo al piso indicado. Rickard caminaba con la calma del mundo, descartando gente no tonta para creerle el cuento a la castaña.
Bien... ¿Quién es la chica? - ella se la señalo y él estuvo a punto de carcajearse y tirarse al piso muerto de la risa. Mierzwiak. Genial.
Sigueme la corriente y no digas nada estúpido. Esto será divertido. Aunque te advierto, tendrá un precio - le prometió a Cameron al tiempo que se acercaban donde la castaña
Así que ahora te crees con la autoridad para poner a una de mis internas bajo tu mando. Sí, ya se que te dijo que no estaba bajo el cargo de nadie, pero vamos, todos aquí sabemos que los internos deben de tener a alguien que los vigile - se quedó mirando a Biänca, ya esperaba una respuesta inteligente y sarcástica de su parte, como siempre.


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Re: When the sun goes down... -Biänca E. Mierzwiak + Rickard Baelish-

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Jue Jun 14, 2012 6:31 pm

Observó a la mujer que había llegado a la clínica, pálida, parecía cansada y si bien la intuición le ayudaba parecía que no se encontraba de un muy buen humor –Lo que usted puede tener es una anemia, no tiene por qué preocuparse, pero de todos modos le haré unos pequeños estudios para indicar que todo está bien y para tratarla –comentó llevando la mirada hacia uno de sus internos –Puedes sacarle sangre, diez mililitros necesito para que le hagan una biometría hemática completa, y un frotis para revisar que los eritrocitos se encuentren normales –el rubio asintió lentamente con la cabeza y se dirigió a sacar la jeringa y todas las demás cosas necesarias para la extracción.
Era de los más jóvenes de sus residentes y no parecía estar muy seguro de cómo hacer las cosas, por lo cual la morena tomó una gran bocanada de aire y le pidió el lugar –Se supone que debes de saber ya cómo sacar sangre –le comentó sin mirarle a los ojos –Señora Strauss, será rápido y no se preocupe que no dolerá –le sonrió fríamente. Buscó la vena y preparó el brazo limpiándolo con torundas y alcohol –los análisis que le haremos será para ver cual es la causa de su anemia –comenzó a hablar al mismo tiempo que metía la aguja y jalaba el embolo para obtener la sangre deseada –Muchos piensas que la anemia es causada por deficiencia de hierro solamente, lo cual no es cierto –antes de sacar la aguja soltó el torniquete para dejar descansar el brazo, con la mano libre pidió el tubo y lo llenó con la sangre que extrajo –Y eso fue todo –soltó en un suspiro. Limpió el brazo con la torunda y después colocó una bandita –Eso fue tan rápido, no sentí nada –comentó un poco sorprendida, lo cual subió el ego de Biänca.

Le entregó el tubo al chico para los llevara al laboratorio. Cameron se había tardado ya bastante, tal vez había escapado del hospital asustada y esperando que la morena no se diera cuenta. Se sentó un la camilla a un lado de la paciente –Puede descansar por el momento, si se…–entonces escuchó una voz que la tenía bastante harta, Rickard Baelish, se levantó de la camilla disculpándose con su paciente debido a la escena que él quería causar. Soltó un suspiro de desesperación y puso los ojos en blanco –Sí es entonces tú interna aprende a cuidar de ella. Por qué la pequeñita aquí–llevó la mirada hacia la castaña de ojos cafés –no puede estar deambulando por las habitaciones de los pacientes sin el permiso de su jefe, estaba sola y el hombre sufrió un paro cardíaco ¿Qué hizo ella? Se puso a temblar como un cachorrito sin madre –entonces llevó la mirada hacia Baelish –entonces enséñale a tu ‘’interna’’ que se mantenga fuera del hospital si no pertenece a este, por que va a meter a alguien en problemas, y es por su bien y por el de los pacientes –alzó una ceja y frunció los labios sin dejar de observar al moreno –Y tú tampoco tienes autoridad para venir a hablarme de esa manera, frente a nadie ¿entendido? –respondió con tono austero.


OFF: esto que haya pasado antes de todo el desmother ¿Sí?



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Re: When the sun goes down... -Biänca E. Mierzwiak + Rickard Baelish-

Mensaje por Rickard A. Baelish el Dom Jun 17, 2012 8:10 pm

¿Cuidar de ella? Ni que fuera una niña pequeña. Baelish hacía caso omiso a todas las palabras de la morena, descansaba sus manos dentro de la bata y algunas veces intercalaba una mirada entre Biänca y Cameron. Se estaba ganando un pleito más con ella y ahora iba de gratis solo por ayudar a una chica que apenas conocía, ¡pero que va! al castaño le gustaba hacer rumiar a la mujer con quien compartía año de residencia y no perdía oportunidad para ser molesto.

Cómo si tu no hubieras hecho algo así en tu primer año aquí - torció su mirada recargándose en uno de los muros. Aunque no habían estado al borde de matar a alguien uno que otro fallo si habían tenido, ahora resultaba que venía a darse golpes de pecho. Claro que si le preguntaban a Rickard siempre diría que él fue perfecto en su primer año, no reconocería si se había equivocado, pero dado que esta vez no era su internado el que estaba en tela de juicio ni siquiera lo trajo a colación
Tú haz pegado el grito en el cielo por un paciente, como es tu costumbre - bufó. Qué era un hombre más o un hombre menos, daba igual, si había tenido un paro fue por su deficiencia y si estuvo una persona cerca de él era de buena suerte o pudo haber muerto de verdad Haz mandado a una interna, mi interna, a hacer tu trabajo, así que disculpame Biänca pero si tengo toda la autoridad de hablarte así. No me pidas respeto y compromiso con los pacientes cuando tú comparas a ésta chica que cursa su primer año con un... perro... o dijiste cachorrito - levantó sus cejas. Respeto con respeto se paga.

La próxima vez Cameron será más cuidadosa con los pacientes, los atenderá si sabe el procedimiento o solo los dejará morir si no lo sabe - encogió sus hombros con un dejo de sinceridad en su voz. Fue el turno de mirar a la chica que hasta ahora era mudo testigo del diálogo entre Baelish y Mierzwiak Muchos de los pacientes del área donde estabas tienen un pie en la tumba y el otro amarrado a la cama del hospital, así que no te sientas mal al creer que casi - quiso destacar la palabra alzando un poco la voz Matas a un hombre, por que no lo hiciste, tu estuviste ahí al menos para avisar a alguien más. Que agradezca por eso - Rickard era un egolatra que creía que los pacientes debían agradecerle cada paso que daba para salvar sus vidas, ahí radicaban sus comentarios tan fríos y algunas veces sin sentido.


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Re: When the sun goes down... -Biänca E. Mierzwiak + Rickard Baelish-

Mensaje por Cameron Brekenridge el Dom Jun 17, 2012 9:05 pm

Lo que Cameron creyó que sería una charla tranquila entre colegas, donde Rickard intervendría solo para ayudarla a salir del problema en el que estaba, había resultado completamente diferente. Quedó muy claro desde el primer momento que Rickard y la otra residente, a quien él había llamado Biänca, no se llevaban nada bien. Había un choque muy claro entre ellos, reflejaban una tensión bastante incómoda, así que para ese punto de la discusión Cameron estaba mucho más nerviosa que al principio, pedirle ayuda precisamente a Rickard había sido otro mal golpe de suerte.
Además de todo estaba sorprendida por la forma en que el joven residente se refería a los pacientes, como una carga, como un objeto. Parecía no recordar que eran personas como cualquiera, probablemente con una familia preocupados por ellos, su única "desventaja" si es que podía llamarsele así, era que estaban enfermos.

Decidió intervenir de una vez antes que la discusión entre los residentes siguiera.

- Emm... yo... Rickard - alcanzó a ver la mirada de sorpresa de la morena cuando Cameron se refirió al castaño por su nombre. Se suponía que ella era una interna y él su residente.
- Doctor Baelish - corrigió rápidamente - yo... me disculpo con ambos por el problema que se ha ocasionado y les aseguro que no ocurrirá de nuevo - miró a la morena quién permanecía totalmente inexpresiva - lo siento, doctora - agregó.

Estaba deseando que ninguno de los dos agregara ningún otro comentario cargado de sarcasmo como lo habían hecho hasta ahora y que la pesadilla terminara. Después de eso ella podría salir corriendo del hospital tal y como estaba deseando hacerlo.


OFF: nada más para recordar que en esta trama aún no era interna.







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Re: When the sun goes down... -Biänca E. Mierzwiak + Rickard Baelish-

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