And promise not to promise anymore - Rickard -

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And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Vie Jun 22, 2012 7:25 pm

Mantuvo el escalpelo entre su mano mientras miraba al interior del pecho del paciente –no podemos hacer nada, sus pulmones están…están destruidos por completo –comentó sin quitar los ojos de la incisión –Y aunque llamemos a UNOS, para que lo pongan en la lista de trasplantes, lleva mucho tiempo echándose a perder los pulmones con el tabaco –se encogió levemente de hombros –no querrán dárselos –uno de sus internos llamó su atención cuando se acercó a decir algo –Pero el señor Ballock dejó de fumar hace meses…él quiere tener una buena vida, tiene familia, tiene hijos pequeños a los cuales cuidar, sus hijos sólo lo tienen a él –se mantuvo en silencio por unos segundos y después de tomar un poco de aire llevó su mirada hacia los ojos del interno. Entendía a lo que se refería, no quería ser ella quién simplemente cerrara y enviara a ese hombre a casa, a morir, lo cual sería bastante pronto. Pero no tenía posibilidades de obtener un trasplante para él eran muy pocas. Tampoco deseaba dejar a unos niños huérfanos, eran pequeños y no tenían a su madre ni a sus abuelos, como decía el chico de cabello caramelo, su padre era lo único que tenían. Negó con la cabeza –Es lo único que podemos hacer –entregó el bisturí a la enfermera quirúrgica que la asistía –Catgut por favor –nombró el tipo de sutura y comenzó a cerrar el cuerpo.

No ha hecho nada para ayudar al paciente, ni siquiera ha intentado llamar a UNOS para saber si es candidato para el trasplante –comenzó a recriminarle el chico al salir del quirófano –Parece que no le importa un carajo la vida de aquel hombre y mucho menos lo que sufrirán sus hijos…mi padre murió y nos dejó solos a mi y a mi hermana y usted –se le quedó mirando con completa seriedad y levantó una mano para que no siguiera hablando –No me vas a venir a decir, que es lo que hago y que es lo que no hago, ni como es que me siento al respecto. Primeramente soy tu residente así que me vas a respetar, en segundo, no es mi problema que tengas traumas familiares. Aquí todos los tenemos. Y tercero, no digas que no hago nada por mis pacientes, que no me importan porque a mi me duele bastante lo que les suceda y cuando no puedo hacerles la vida mejor yo soy la que me culpo. No creas que por escuchar por los pasillos como soy, voy a ser de esa manera –le recriminó.

Comenzó a caminar por los pasillos olvidándose del chico quien se había quedado en silencio después de soltar un ‘’lo siento’’. Se encontraba harta, ya no podía soportarlo más. Y no pensaba hacerlo. Se había ganado esa reputación, de ser la persona más indiferente y maldita del hospital. Quienes llegaban a conocerla podían descubrir que no era realmente así pero nunca se quedaba el tiempo necesario para que ellos conocieran a la verdadera Bianca. Era una de dos, o ella escapaba antes de que cualquier cosa sucediera o ellos salían corriendo. Tomó una bocanada de aire e ignoró las palabras de quienes la rodeaban. Se sentía atrapada y no había forma de escapar, como si estuviera ahogándose y nadie le importara salvarla.

Se retiró entonces a informar a su paciente y a su familia. Lo mandó a casa a morir, justo como le había dicho su interno. Durante semanas estuvo ausente, buscándose de nueva cuenta para volver a ser la misma persona ¿Pero qué tal si ya no quería ser la misma persona que antes? Nunca le había dejado nada bueno y no dejaría mucho detrás, unos padres que nunca la quisieron, quienes estuvieron preocupados por su carrera antes que por su única hija, a ellos nos les haría daño tener una hija diferente a la que habían ‘’criado’’. Los demás no podían molestarse por la forma de ser y actuar de la morena, aunque si no sabían las razones entonces lo único que les quedaba era enojarse. La había cagado, enormemente y muchas veces atrás. Necesitaba pedir perdón a las personas a quienes, según ella, había lastimado.

Entró a la sala de vestidores y después de arreglar su ropa salió de ahí, con abrigo y bolso en mano. Se moría por tomar una cerveza que le ayudara a calmar la tensión, pero no lo haría pues se suponía que de ahí en adelante mejoraría. Ya estaba dicho lo que haría, probablemente se arrepentiría de eso pero no podía dejar pasar más tiempo del cual ya había dejado pasar. Condujo hacia la casa que tanto conocía y se estacionó frente a ésta, se obligó a poner un pie fuera del automóvil pues si lo pensaba más se iría de ahí sin siquiera decir nada. Fuera del lugar había una banca, la cual recordaba nunca era utilizada, se sentó en ella se recargó con la mano posada en la frente. Se levantó enseguida cuando lo vio llegar y cogió aire por la nariz, sentía que todos podían escuchar el latir de su corazón –Antes que nada –comenzó parándose frente a él sin quitarle la vista de encima –no vengo a querer causar más problemas –no sabía como lo tomaría pero esperó en silencio, al ver que no dijo nada siguió –Se que soy la persona a la cual no tienes ganas de ver, por ningún lado –soltó en un suspiro –y no espero ninguna palabra de ti, no la merezco, nunca la mereceré –bajó la mirada intentando encontrar palabras que la ayudaran a expresarse. En realidad no esperaba nada más de él, le podría decir ahí mismo lo que sentía pero no serviría de nada. Ni en esos momentos ni nunca. Era una cobarde. Podría ser eso cierto, pero tampoco nunca le había enseñado el como querer y cuidar a los demás. Estaba bastante rota, y sabía que si admitía todo y no era capaz de entregarle lo que merecía a la otra persona, podía romperla, y no estaba dispuesta a lastimar más a los otros –Pero necesito hacer esto.



OFF: me acuerdo de la apuesta, esto no significa que vayas a ganar.



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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Rickard A. Baelish el Vie Jun 22, 2012 8:55 pm

Se removió en su cama aun bajo las sábanas y sin abrir los ojos, tanteando bajo los almohadones y la superficie del colchón buscaba encontrar su celular donde la alarma no dejaba de sonar insistente, solo para avisarle que ya eran las dos de la tarde, debía despertarse completamente y ponerse en pie. Cuando lo encontró le costo trabajo mirar la pantalla para presionar la tecla correcta, sus ojos aun no se acostumbraban al sol vespertino que a pesar de sus intentos se colaba por el filo de las persianas.

Así habían sido sus últimos días en los que no asistía al hospital, en realidad eran dos o tres, no muchos, pero él ya tenía trazado todo un plan de acción para el resto de su vida y que por supuesto no inmiscuía cirugía alguna. Se levantaba a las dos en punto, tenía una hora para bañarse y ponerse cualquier tipo de ropa, preferentemente unos vaqueros, camisa y un suéter por encima pues en eso consistía gran parte de su guardarropa. Después de eso, tomaba su billetera junto con las llaves de la motocicleta para salir y perderse por horas en las calles.
Iba por algo de comida, cualquier cosa rápida como comida de buffett, hamburguesa u otro tipo de cosa que encontrara en su camino, el verdadero destino era la licoreria del centro, su único y favorito centro de distribución de liquido para el valor.

Si existía un motivo por el que Rickard se levantará tarde era simplemente por que toda la noche estaba despierto mirando las luces de la ciudad a través de la ventana, con cigarrillo en mano y botella en los labios se pasaba observando el cielo dejando que su mente descansara, que se acribillara con pensamientos y recuerdos que le dolían en el alma. Lo llamaba "proceso de sanación" quería sacarlo todo, expulsar todo recuerdo y sentimiento que existiera dentro de él. Muchas veces había creído que todo tipo de sentimiento venían de la mente, pero no era precisamente la cabeza lo que le dolía sino curiosamente, el pecho.

Siempre había estado en contra de parecer y actuar como un ebrio, se sentía orgulloso de afrontar sus problemas sobrio, pero esto era demasiado. Mucha presión y dolor para un solo hombre, muchos recuerdos que necesitaban adormecerse con algo, y si durante ese proceso el whisky terminaba de matarlo, lo agradecería. Hasta ahora todo iba perfecto o así lo evaluaba él, seguía dándole vueltas al asunto, cada canción que escuchaba se lo recordaba, pero cada hora que transcurría le quitaba un poco de desdicha. Por fuera era el tipo de siempre, con el labio en proceso de recuperarse, un cardenal en el mentón y otro más en el abdomen. Pero el mismo Baelish, frío e indiferente de todos los días. Claro, hasta que ella llegaba y lo cambiaba, como ahora.

Con ganas me sacaba el corazón en este momento, solo para que me dejes en paz. Solo si tuviera el valor pensó al verla sentada fuera de la unidad. De cualquier forma se bajo con calma y estaciono la motocicleta en la calle, todavía se detuvo a sacar sus bolsas de uno de los maleteros a los costados y buscar las llaves en su pantalón. Claro que la escucho y se detuvo por que ella le freno el paso, pero en ningún momento hizo ademán por contestar, se mantuvo lo más serio posible a pesar que sentía el temblor en las rodillas.
Lo siento, no soy tan fuerte, no aun, para poder sobrevivir a esto no se lo dijo, fueron palabras que se quedaron en su garganta pues se mordió la mejilla para evitar hablar y vaya que aun dolía aquella zona.

Rickard simplemente dio un paso a su derecha y dejo a una morena a sus espaldas. Los escalones los subió tan despacio como lo normal aunque por dentro tenía ganas de echar a correr y tirarse en el sofá a descansar de la impresión de verla. Biänca despertaba tantas cosas en Baelish que le asustaba, no quería sentir nunca más. Por qué Dios no lo volvía un asesino insensible, mejor dicho, un asesino de verdad para pudrirse en la cárcel lejos de ella. Por que ya no quería que doliera.


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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Vie Jun 22, 2012 9:53 pm

Y se mantuvo parada ahí esperando una palabra de Baelish, el corazón le dolía, no verlo le causaba una aflicción insoportable. Hinchó su pecho con el aire que tomó y levantó la mirada solo para darse cuenta de que él no estaba ahí, no literalmente pues se podía palpar su presencia, pero su esencia no era la misma. Eso para ella fue un golpe muy duro el cual fue directamente a su corazón. Dicen que se siente con el cerebro, y de eso Bianca no tenía duda alguna pero solía acontecer que a veces el dolor y el sufrimiento emocional era tan fuerte que se sentía en todo el cuerpo, era como si le hubieran extirpado el corazón, había un tremendo vacío que era difícil de ignorar. Y que por supuesto sería muy complicado de arreglar, pero tenía esperanza de que tal vez las cosas comenzaran a arreglarse, al menos ella intentaba hacerlo.

Entonces no dijo nada más y como si ella no hubiera estado para frente a él siguió caminando. La morena cerró los ojos intentando aclararse. Se quedó unos segundos parada ahí en medio de la entrada sin hacer ni decir nada, simplemente con los ojos cerrados escuchando los automóviles pasar. Se debatía entre irse y no hacer nada más, de cómo había dicho antes, olvidar las cosas para siempre y dejar todo en el pasado. Debía de admitir que aquella opción le llamaba la atención pero estaba entonces la segunda opción, perseguirlo y tratar de dejar las cosas bien. Arreglar lo que se pudiera arreglar. No puedes escapar de todos los problemas, ya no más Bianca. Es tiempo de madurar. Se dijo a si misma al momento que abrió los ojos y se dio media vuelta para subir hacia el departamento. Le asustaba lo que estaba haciendo por que nunca antes en toda su vida había hecho algo así, ignoraba los problemas hasta que se desvanecían o desaparecía de la vida de los demás sin siquiera dejarles una carta de despedida. Pero en esos momentos era diferente. Y aunque no arreglara nada, eso le brindaba orgullo. No del orgullo que te subía el ego hasta los cielos, de ese que te hacía sentir que la vida valía la pena.

Cuando se encontró frente a la puerta de la cual anteriormente había sido su hogar, no una simple casa, fue su hogar por que cuando vivía en ese departamento, inclusive aunque no pasara tanto tiempo en él, siempre se sentía con ganas de volver después de un arduo día en el hospital. Extrañaba vivir ahí, pero no podía volver a hacerlo, ya no más. Él aún seguía ahí, no dijo nada hasta que lo vio sacar las llaves para abrir el lugar –Se que una disculpa no ayudará en nada –habló sin preocuparse que él la estuviera ignorando –Pero aún así, no puedo obligarme a no decirte que realmente lo siento –siguió con toda la sinceridad que tenía –y no sabes cuanto –su garganta se quiso cerrar pero pasó un poco de saliva para aclararla –No vengo a culparte de nada, por qué no eres culpable de absolutamente nada de lo que ha sucedido. Pero vengo a explicarte mis razones de estar aquí. Se que te dije que –se mordió el labio inferior y dio unos cuantos pasos hacia el frente –no estoy asustada de ti –cambió de tema enseguida –lo juro que cualquier persona puede llamarme loca, no me importa. No te voy a temer –movió la cabeza de un lado a otro mientras bajaba la mirada –he pasado tantas semanas sin saber quien soy, después de lo sucedido, de todo lo sucedido –abrió mucho los ojos y levantó la vista. Odiaba regresar a ese tema, pero era importante para ella hacerlo, no quería que quedara ningún rencor, ninguna marca, nada –me he pasado semanas sin cirugías, metida en pediatría atendiendo niños y llorando en las noches –frunció el seño al recordar esos días –No ser yo, fue realmente de las peores cosas que me pasó, pero luego dije…nunca he sido realmente yo –era como si en esos momentos ella misma estuviera teniendo esa realización. Como si al mismo tiempo que las palabras salían de su boca ella misma se enterara de la verdad –no he sido sincera con nadie. Vamos, te dije que me quedaría, te lo prometí y me fui al día siguiente –levantó la mano apuntando a la puerta –¿Qué tipo de persona hace eso? Probablemente, probablemente soy una persona mala –se encogió de hombros aún sin querer creerse lo que decía. Estaba revolviendo todos los temas en una conversación que en su cabeza sonaba bien, pero no sabría si él la entendería.

Volvió a tomar aire y lo sacó en un suspiro –pasé días creyendo que te odiaba, y fue lo más extenuante del mundo –alzó un poco las cejas y llevó de nuevo su mirada hacia el piso –No tienes que decir nada, en serio no vengo aquí para que me digas algo, la verdad es…–guardó silencio por unos segundos –que me preocupo por ti, y aunque no hablemos, aunque no te vea, siempre lo voy a hacer –podía escupirle todos sus sentimientos en ese preciso momento pero prefería ir con calma, eso era nuevo para ella –Y quiero que seas feliz, necesito que lo seas y no puedes dejar tu trabajo ni echarte a perder bebiendo hasta morir –no podía decirle que no lo hiciera, por qué él era dueño de sus decisiones pero quería que lo supiera. Sabía que podía no tomar las cosas de una buena manera, pero no importaba, estaba preparada e iba a soportar gritos, lo que fuera. Se los merecía.



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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Rickard A. Baelish el Vie Jun 22, 2012 11:09 pm

"Se que una disculpa no ayudará en nada"
Realmente es tu presencia la que no me ayuda. Pensó él con pesimismo. Creyó que todo había terminado y que solo sería un mal sabor de boca que olvidaría con un trago cuando por fin terminará de buscar sus llaves. Pero no, ella era necia y él ya no tenía la gran paciencia para aguantarla. Deseo con todas sus ganas que al terminar su discurso se fuera, todo esto era cansado y doloroso, pero peor que eso, sabía a que clase de finales podían llevar estas conversaciones y eso ya no estaba permitido.

De todo lo que ella le dijo fueron las últimas palabras lo que lo hicieron despertar. La miro con las cejas fruncidas y los ojos entrecerrados.
No estoy bebiendo - negó con una mueca que curvaba solo un lado de sus labios. Por curiosidad se olió el suéter que llevaba puesto, si acaso olía a tabaco pero nunca a alcohol. Termino por fin de abrir la puerta haciendo girar la chapa, ya sentía un calambre en los dedos de tanto tiempo que llevaba sosteniendo la llave sin hacer ningún movimiento; solo hizo falta un leve empujón para que la puerta se abriera de par en par dejando ver el interior del lugar

¿Qué es lo que pasa por tu mente?
- le preguntó recargándose en el umbral de la puerta sosteniendo las bolsas entre sus manos, la comida aun se sentía tibia pero su apetito se había esfumado Crees que puedes ignorarme por semanas, regalarme aquellas fabulosas miradas de odio y luego, así de la nada, venir y volver a buscar que aclaremos las cosas.
No necesito que aligeres mi culpa con tus palabras de consuelo, se lo que hice y quien desgraciadamente soy. Creí que habíamos marcado una línea para evitar ese tipo de accidentes
- ya se iba a adentrar en el departamento y dejarla ahí como hace un rato pero tuvo una mejor idea. Si esto iba enserio quería una prueba que se lo asegurara.

Pero dada tu insistencia por querer volver a cruzarla y vivir al borde. Si de verdad quieres hablar y ese miedo que tanto anuncias no tener, en verdad no existe - encogió sus hombros señalándole la entrada con un movimiento de cabeza Entonces entrarás, a sabiendas de que puedes simplemente no salir o no hacerlo ilesa - no espero una respuesta ni verbal ni física. Se adentró al lugar como si nada. Sabía que después regresaría y cerraría la puerta encontrándose con un pasillo vació donde todo lo que quedaría de su presencia sería el tenue olor de su perfume, pero aun así se arriesgo a albergar esperanza y hablar un poco.

Iba a dejar el asunto de "ser o no ser feliz" para más adelante si es que la ocasión lo permitía. Por ahora y aunque le dolía recordar ciertos momentos de su vida con ella, quería dar por finiquitado aquel día de la operación de Mierzwiak, aquella vez donde realmente perdió toda razón.
Lo que no entiendo Biänca es como si estabas tan "mal" - dibujó las comillas con sus dedos tras haberse desecho de las bolsas las cuales dejo en la mesa de la cocina Cómo fue que tuviste la grandiosa idea de ir a contarle a alguien más. Digo, igual esta bien, no tendrías por que ocultarlo y no me molesta que salga a la luz. Pero, creo que si vas a contarle a alguien deberías darle las dos versiones. Me gustan los golpes pero no cuando vienen de tus amantes - eso último no pudo evitarlo, lo soltó con molestia. Todo lo anterior Rick lo comprendía perfecto. El hecho de que ella no quisiera hablarle, que lo mirará mal e incluso que lo evadiera, pero lo que no podía superar era ver a la morena con alguien más y por encima de eso que se interpusiera para defenderlo. Eso es lo que había terminado de destrozar al castaño, verla ponerse en medio para sacar al tipo aquel de la situación dejando a Rick con el coraje atravesado.

¿Cómo puedes explicar eso? - se giró y justamente la encontró ahí. El retumbar de su corazón y la sorpresa casi lo hacen perder su apariencia de seriedad. Había querido asegurarse que aquel comentario receloso no fuera escuchado por ella, realmente imagino que se iría. Eso es por que ella tiene amigos con los cuales desahogarse y tu mi buen amigo, tu no tienes a nadie. Solo la tenías a ella... y te dejó.


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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Sáb Jun 23, 2012 12:03 am

Durante su intento de discurso él no dijo nada, y eso lo entendía, había llegado a la casa con la idea en su cabeza de que de ahí se iría sin una palabra del moreno. Aunque aún había una esperanza en que él dijera algo, no importaba lo que fuera, con tal sólo una palabra, cualquier cosa ella estará contenta. Incluso estaba ya dispuesta a no decir nada más pero él habló, para decir algo que realmente no tenía mucho que ver con la conversación, pero le dirigió la palabra, eso para la morena ya era ganancia. Lo observó en silencio por unos segundos queriendo casi grabarse su rostro, no era la imagen con la cual quería quedarse, seguía lastimado y el pesimismo casi emanaba de sus poros, pero lo entendía. Asintió con la cabeza mordiéndose el labio inferior pero clavó su mirada en la sudadera que llevaba, todo para no mirar a sus ojos –De acuerdo –fue lo único que dijo. Si él decía que no estaba bebiendo, entonces le creería. No estaba en ella el cuestionarle más, no a él, debía aprender a confiar en las personas. Pero conocía a quien bebía, podía ser que en esos momentos él no tuviera una gota de alcohol encima pero cuando las cosas se ponían mal, la morena no dudaba en acompañar sus noches con música y alcohol, para ella sola. Terminaba cobrando factura a todo el cuerpo. Apretó un poco los labios.

Esa pregunta la confundió un pocos, pues no sabía realmente a que era lo que él se refería así que no dijo nada hasta que intentara completarla con alguna otra frase. Entonces sintió otro golpe, no debía de estar ahí, hablando con él sobre lo que había pasado, por que se había comportado como…pero ella tenía derecho de haberse comportado de esa manera –No vengo a aligerarte nada –comenzó sin la intención de formar una discusión, pronunció las palabras con cuidado y tono dulce. Levantó la mirada al techo buscando algo que le diera más palabras para decir. Un conflicto interno comenzaba a aflorar dentro de si y no logró encontrar palabra alguna que le sirviera para responder. Somos humanos. Pensó volviendo la vista hacia el castaño. Todos cometían errores –Sólo por qué las personas hagan cosas horribles, no significa que sean horribles personas –dijo en voz muy baja casi inaudible. Y realmente lo creía.

Tengo miedo de muchas cosas Rickard –comentó intentando captar de nuevo su atención –pero como te dije no tengo miedo de ti –en otras situaciones esa frase podría sonar como amenaza, no en esos momentos. La forma en la que hablaba Bianca era muy diferente a la que solía utilizar, no era fría ni mucho menos cortante. Se podía palpar la sinceridad con las que sus palabras salían, lo apacible que sonaban sus frases. Después de su invitación ella se quedó en silencio, no por que no pudiera pasar dentro de la casa a hablar con él, ni por qué necesitara pensar aquellas palabras. Se llevó la mano hacia la nuca y la masajeó un poco. Él avanzó con rapidez sin preocuparse por la respuesta de la morena, sin parecer que le importara su decisión. Dio unos pasos hacia al frente internándose en la casa donde sin decir nada esperó a que él dijera algo, no se había dado cuenta de que ella estaba ahí, o tal vez sí pues seguía hablando. Lo escuchó atentamente pero ninguna palabra salió de su boca.

Ella no era la que elegía como iba a reaccionar el rubio, ella no tenía idea de lo que haría o dejaría de hacer si se enteraba quien era el causante. Nunca fue su intención que él ‘’pagara’’ por lo que había sucedido. Estaba sola, necesitada de atención y de cariño, él había estado ahí y la escuchó. Era su amigo y aunque cosas hubieran pasado tiempo atrás eso no cambiaba lo que ahora sentía por el moreno. Probablemente nunca lo cambiaría, por qué veía Alexander como un buen amigo y su cabeza estuvo confundida mucho tiempo por eso lo trató de otra manera.

No es mi amante –negó con la cabeza y cerró la puerta a su espalda –nunca lo conté con la intención de que todo eso sucediera –caminó un poco hacia donde él estaba pero se paró a mitad del camino para recargarse en el sofá de la sala –No es nada más que un viejo amigo, necesitaba a alguien –apretó los labios y recordó que él también había asistido a la gala con una acompañante bastante guapa a decir verdad. Pero no sacó el tema a colación, no había una razón para hacerlo pues parecía que nada ya iba a poder ser aunque se muriera por que así fuera. Por tener una oportunidad, tal vez las cosas irían mejor si nunca pasaba nada entre ellos dos. Por más que le doliera. Por que si se paraba a pensar, quería una oportunidad con Rickard. Sin embargo, si ellos estaban saliendo, la rubia y él. Entonces no tenía por qué meterse en aquello.

No quiero que dejes el programa, hablaré con Winngham. Eres un gran cirujano –se humedeció los labios y no se movió ni un centímetro de donde estaba recargada. Levantó un poco las manos antes de que él pudiera decir algo –Ya lo sé, no necesitas de mi ayuda para nada. Pero las cosas necesitan ser aclaradas. Y yo también tengo que –dejó de hablar pues sabía a donde iba pero no entendía como llegaría ahí. Lo extrañaba demasiado, no soportaba no verlo por los pasillos, a pesar de cómo él había dicho, dedicarle miradas llenas de odio y rencor. Si él desaparecía de su vida, no podría superarlo.



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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Rickard A. Baelish el Sáb Jun 23, 2012 12:55 am

Rickard se sonrió de algo que parecía inexistente pues ahí no se había dicho nada gracioso en realidad, todas las palabras de la morena eran serias incluso las de él. Pero simplemente hubo una frase que casi le hacía confirmar que esto no era más que un juego más para Biänca, un intento más para acercarse y luego correr a la primera de cambio volviendo a dejarlo como todo un idiota condecorado.
"Sólo por qué las personas hagan cosas horribles, no significa que sean horribles personas" esa no era ni el tipo de frase ni el timbre de voz que estaba acostumbrado a escuchar. Esta era una mujer diferente.
El castaño no la miro pero soltó un bufido. Tampoco le comentó nada, era innecesario entrar en ese tipo de detalles puesto que no cambiaría la percepción que tenía de él mismo. No se consideraba un demente en su totalidad o de verdad la hubiera lanzado por la borda, pero si tenía un problema para controlar su ira y muchas más de sus emociones. Si alguna vez alguien se preguntaba por qué parecía tan insensible con los demás es por que iba de extremo a extremo, u odiaba o amaba, así de simple. No quería sentir cariño por un enfermo o se tomaría su vida muy personal buscando ponerle solución a como de lugar, y tampoco deseaba tener alguna riña con nadie pues sabía que terminaría casi matándose a golpes.

Era cierto, algunas personas que hacían cosas horribles no eran horribles personas, eran detestables y no se merecían nada en el mundo.
Yo también necesitaba a alguien. Solo que no pude reemplazarte tan rápido - soltó sin pensarlo, estaba tan inmerso en sus pensamientos con base en lo que ella le había dicho que no fue muy consciente del momento en que lo hizo audible. La realidad le pego duro y a la cabeza recordándole sus palabras. Parpadeo negando con la cabeza varias veces, el alcohol fuera de su cuerpo lo ponía idiota al parecer, pues las otras noches había estado muy callado y ahora de buenas a primeras la lengua se le soltaba un poco. Pero en lugar de ir a servirse una copa busco entre sus bolsillos el nuevo juguete que cargaba de hace semanas. Había comprado una pipa hecha de madera de un árbol de vainilla, al quemarse con el tabaco le daba un sabor especial a la mezcla, no necesitaba añadir nada, era un sabor dulzón y una sensación áspera debido al humo.

Fue y volvió de su cuarto con la pipa entre sus labios salvo que al regresar esta ya estaba prendida y él había tenido un respiro para poner bajo cerrojo cualquier tipo de emoción que pudiera colarse por sus venas.
¿En que estábamos? - trato de hacer memoria recargándose en la pared interponiendo distancia entre ellos, imaginando un abismo, un estanque con pirañas, lo que fuera necesario para no caer en tentación. Oh si, el programa. Hablaban de regresar.
Ya recuerdo - dijo al cabo de un tiempo meditando las cosas No tengo el más mínimo interés de regresar al hospital y tener todos esos recuerdos a cada paso que doy. El programa ya no me interesa y si ese es el motivo de tanta aclaración y palabrería será mejor que te retires pues no lograrás convencerme a pesar de tu tono de voz- no quería ser grosero, no más de lo que ya había sido, pero si ella estaba aquí y le decía todo aquello solo para intentar convencerlo y así arreglar un poco su rompecabezas de vida, estaba muy errada.

No quiero ser el "gran cirujano" que dices, si como persona no soy nada - expresó moviéndose del lugar donde estaba. Ahora si que necesitaba tomar algo para seguir sosteniendo las cosas en su lugar. Nadie debía notar que tanto le dolían las cosas y cuanto extrañaba sentirse útil. En la cocina encontró su solución. Un par de hielos en un vaso y la botella nueva recién abierta calmaron su sed y la revolución en su mente. Dos vasos fueron suficientes para que el reposo apareciera y solo entonces se regreso para enfrentarla. Se sentía como león enjaulado de un lado a otro solo para controlarse.
Estoy pensando en hacer mi residencia en otro lado - por que no quiero verte, aquello no lo dijo pero vaya que si lo pensó No sería nada del otro mundo y todo mundo estará mejor - la primera sonrisa desde que ella llego. No era sincera pero esperaba fuera suficiente para que ella estuviera conforme con su respuesta. Podemos aclarar todo lo que tu quieras, pero quiero pedirte que dejes el asunto de la residencia por la paz. A nadie le corresponde esa decisión salvo a mi - y por obvias razones no quería que aquellos achocolatados ojos interfirieran en su firme postura a dejar el lugar.


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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Sáb Jun 23, 2012 1:55 am

Tal vez las palabras que había utilizado no eran las correctas, no era como si siempre supiera que decir y como decir las cosas, al fin y al cabo no era ella una persona completamente nueva, tampoco intentaba cambiar por completo ni renovarse, simplemente quería volverse una mejor persona. Esperaba hacerlo, lo deseaba, pero cambiar todo lo que significaba ser Bianca eso probablemente sería un error, de los peores que uno pudiera cometer en su vida. Apretó un poco los labios para al relajarlos humedecerlos. Alzó ambas cejas en sorpresa ante su respuesta, abrió la boca para decir algo. Pero no tenía nada que decir, eso le había dejado sin palabras, negó con la cabeza para borrar aquel pensamiento de su mente. Sabía que lo había dejado y que no era ella la única que necesitaba a alguien, él se había quedado solo, al menos eso era lo que había pensado ella. Tragó pesado y se llevó detrás de la oreja un mechón de cabello.

Cuando lo miró con la pipa entre sus labios quiso contarle sobre el paciente que había tenido. Había echado a perder sus pulmones, había preferido intercambiarlos por tabaco y ahora estaba muriéndose y dejaría personas que amaba y a quienes lo amaban por un capricho que había tenido. No quería que él terminara de esa manera, pero si seguía fumando sería algo que definitivamente podía pasar, en un futuro no muy lejano pues el hombre que había operado esa vez, tenía cuarenta años apenas. Casi diez años más que el castaño. Nunca le había gustado que fumara, se lo había dicho muchas veces cosa que probablemente lo había terminado por cansar. Él le soportaba sus noches alcoholizada así que ella aprendió a soportarle el tabaco.

Escuchó sus palabras con detenimiento y atención asintiendo levemente a lo que decía se cruzó de brazos y en vez de mirarlo a los ojos observó sus propios pies cruzados. No había hablado con nadie de nada, aún no tenía idea de si quería hacerlo o no pero conforme escuchaba las palabras del castaño la idea parecía más tentadora. No hacía mucho tiempo le habían ofrecido irse un año a Nueva York, trabajar con los mejores cirujanos cardio-toraxicos, pero no estaba segura de querer alejarse de Boston. Ahí estaba toda la gente que quería, aunque ellos no sintieran lo mismo por ella –Entiendo –volvió a asentir con la cabeza –me estás diciendo que no quieres ser el gran cirujano, si como persona no eres nada –repitió sus palabras levantando ahora la mirada y clavándola en los ojos el chico. Pero el se movió hacia otro lado, se dirigió a la cocina y buscó entre los cajones una botella de alcohol. Bianca no pudo evitar soltar un sonoro suspiro ante lo que él hacía, algo siempre tenía que importunar en la vida de aquellos dos, si no era una cirugía, era alguno de los vicios que los perseguían.–Pues a mi me pareces una persona como todos, con su defectos y cualidades –se encogió de hombros.

Pues lo que haces es una cosa estúpida –soltó con un tono no agresivo pero si más frío que el anteriormente utilizado. Mierzwiak siempre había estado ahí, que se estuviera comportando de manera dulce no la cambiaba a ella, no lo hacía por qué quería hacerle la vida mejor a Baelish, ni por qué no quería sentirse culpable, lo hacía por qué en realidad quería cambiar y volverse alguien mejor –tú sabes que puedes hacer lo que se te pegue la regalada gana con tu vida –se encogió de hombros sin ponerle tanta importancia a sus palabras –No creo que me estés tomando en serio ¿Quién me va a tomar en serio si vengo con palabras dulces y de pronto soltando una sarta de cosas que parecen barbaridades? -era una pregunta retorica, no debía de contestarla por que ya sabía la respuesta a aquello. Nadie la iba a tomar en serio, por que no era la típica Bianca a la cual conocían, si cambiaba un poco entonces tenían que pensar que no era ella y que todo lo que decía era causado por alguna estupidez –Y realmente no estoy diciendo esto por que quiera pelear, aunque suene como si lo único que deseara es comenzar esas discusiones en las que siempre solemos terminar –aclaró reincorporándose –A veces es inevitable, pues soy una persona muy terca, a quien sinceramente le gusta mandar a los demás…eso lo se perfectamente –paseó la mirada por la habitación para posarla en el rostro de Baelish.

Pero como dije, tu bienestar me importa aunque no puedas creértelo, o no quieras hacerlo –levantó un poco las manos –Me importas y nunca dejarás de hacerlo porque te quiero –cuando habló no pensó en decir esa última frase, fue como si sus labios no se hubieran conectado con su cerebro el cual servía como colador para eliminar aquellas frases que no podía decir. Frunció los labios y llevó la vista hacia otro lado intentando que se olvidara –Pero como sea. Nunca pusiste aire acondicionado –fue una pregunta que no tenía la entonación correcta y que le sirvió para cambiar de tema –siempre pensé que se vería bien las paredes en color camello, dicen que le da un buen ambiente a las casas, más cálido –se encogió de hombros y sin preguntar nada más se dirigió a la cocina para servirse un vaso de la botella que el castaño había abierto. Se empinó todo el líquido. Esperaba que no lo molestara. Al fin y al cabo no había ido a pelear, quería que las cosas estuvieran bien.



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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Rickard A. Baelish el Sáb Jun 23, 2012 10:10 am

Es ilógico pensar que el alcohol y el tabaco te da la serenidad para mantener la cordura y los pensamientos claros. Muchos estudios y ejemplos vivos reflejaban lo contrario, lo había visto muchas veces en el hospital, cientos de idiotas ebrios con heridas múltiples gracias a su nivel de alcohol, más Baelish era necio en creer que aquel par de adicciones le brindaban la serenidad para mantenerse firme en sus palabras. Al menos esperaba que así se mantuviera.
Otro tanto de veces se había imaginado muchos escenarios de como sería su encuentro con Mierzwiak, de que hablarían, que le diría ella y como le contestaría él, en sus primeras ilusiones él debía ser quien buscará su perdón pero en los segundos y más recientes después de la fiesta, sería frío e insensible solo para ocultar sus sentimientos al mundo entero.

Así funciona lo nuestro Biänca, tu finges hablar enserio y yo finjo escucharte. Posiblemente alguien más en verdad crea esto, o el aparente cambio en tu personalidad, yo lo haría, pero me cuesta un poco de trabajo confiar en las personas después de que me han defraudado - termino encogiendo sus hombros a manera de desgano y poca importancia.
La estaba castigando mucho, recordándole a cada momento esa pequeña acción que había tenido con él, cuando la única falta grave e imperdonable había sido la de Baelish.
Ok. Lo siento - argumentó segundos después de su antigua oración Esto ya no viene al caso y es asunto mínimo ya, me disculpo y lo olvido a partir de ahora - o quería olvidarlo, pondría su empeño en hacerlo, de verdad que lo intentaría. Se recargó con su mirada al techo, si no quería pelear entonces debía dejarlo tomar sus decisiones, ya no quería tocar el tema del hospital o su serenidad se iría por el caño, cerraba los ojos y recordaba muchas cosas, ya no quería hacerlo. Iba a terminar loco con tanta culpa y tantos recuerdos.

No necesito que te preocupes
- le alegó de inmediato a su comentario. Más bien no quería creerlo pues eso significaba una ilusión para el castaño, un sufrimiento de gratis. Pero fue el final de la frase lo que lo dejó plantado en el suelo sin oportunidad de moverse, se quedó en su lugar, de espaldas a la cocina y sacando el humo de sus labios en gesto pensativo.
¿Es una especie de broma? - se atrevió a preguntar a pesar de que su mente le advirtió que estaba yendo a un callejón sin salida dónde tarde o temprano tendría que aclarar el significado de esas palabras que él también le dijo, que a primera instancia parecían comúnes entre las personas, pero no para ellos Solo las personas felices se dicen ese tipo de cosas y nosotros somos un par de complicados pensó debatiendose entre darse media vuelta y mirarla o quedarse en su lugar. Con toda fuerza de voluntad, decantó por lo segundo.
¿Qué buscas realmente Biänca? Por favor hazme entender - finalmente si termino dándose la vuelta para recargarse en uno de los muros cercanos desde dónde podía verla ¿Estás buscando ponerme un traspie? Es una especie de broma o algo por que no encuentro diversión ni sarcasmo - las palabras ya no eran tan bien calculadas por su mente, así que las que siguieron fueron completamente directas, mezcladas con sus sentimientos y vivencias Tal vez estas empleando una nueva manera de castigarme. No se... no entiendo por más que lo pienso. Estás intentando decirme que tu me quieres a pesar de lo que yo te hice - suspiró tocándose la frente ¡Eres tonta! - alzó la voz sin darse cuenta. Luego volvió a repensar lo dicho y cambio su tono nuevamente ¿Sí entiendes por que tomé distancia, verdad? - apenas iba a dar un paso al frente cuando algo le dijo que eso era peligroso y casi se amarra contra el muro dónde se volvió a recargar con las palmas contra la pared
Tú no debes estar aquí. Debes seguir tu vida como antes de conocerme así era todo más sencillo, sé cirujana, lo que quieras y cómo lo quieras pero con otra persona que no sea yo. No necesitas preocuparte por mi, debes dejarme por la paz... Por que cuando arruine mi vida no quiero tener a alguien a mi lado a quien culpar - fue sincero, sus palabras eran intensas y su expresión atormentada.
Sinceramente no entendía como un persona después de haber estado con él seguía renuente a marcharse, la gran mayoría se daba la vuelta con tanta facilidad que se había terminado acostumbrando a verlos desaparecer. Por qué ella seguía aquí, cuando días antes él estaba tan dispuesto a tirarla del edificio sin remordimientos ¿Es que no tenía amor propio? Realmente no valoraba su vida para ver como podía desperdiciarla al lado de él.


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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Sáb Jun 23, 2012 1:41 pm

Lo escuchó queriendo decir muchas cosas más pero esas ya no servirían de nada ¿En que se suponía que ayudarían una cuantas palabras más si las que había dicho con toda la sinceridad que pudo no sirvieron? Se las tomó como si fueran bromas, mentiras, como si lo único que pasara por la mente de la morena fuera una terrible plan para tal vez hacerle la vida imposible. Con la cabeza gacha negó un poco y sonrió levemente ante las palabras que soltaba el castaño. No importaba ya que intentara hacer algo bien, al menos no para él pues nunca lo vería como algo serio. Lo entendía a la perfección. Se dedicó a respirar y ese sonido de el aire entrar a sus pulmones y salir por su nariz la calmó bastante.

Tal vez él necesitaba desahogarse y no había tenido nadie con quién hacerlo, ella estaba ahí y vio la oportunidad. Mentiría si dijera que las palabras que él soltaba no le dolían. Le dolía hasta la medula pero intentaba no mostrarlo, como ya era típico de ella –No te preocupes –soltó cuando él se disculpó. Ella también le había reprochado muchas cosas, con la debida razón y eran probablemente cosas peores a las que la morena había hecho pero aún así entendía o creía entender lo que él estaba diciéndole. Apretó los labios cuando anunció que olvidaría aquello, no quiso decir nada pero para ella el asunto ya estaba en el pasado, había sufrido bastante y la verdad era que no quería seguir haciéndolo. Por lo que lo dejó en el pasado, donde debía de quedarse. Al menos eso era lo que había intentado.

Tú nunca necesitas que nadie se preocupe por ti, quiso decirle pues al igual que ella, él era una persona terca y además nunca aceptaría el echo de que las palabras de Bianca estaban llenas de sinceridad. Pero estaba bien, ella tampoco las hubiera creído si de él se tratara. Podía parecer inclusive idiota el creer cosas así después de todo por lo que habían pasado, era mejor dudar o no creerlas por completo. Cuando preguntó si lo que había dicho era una especie de broma ella ya se encontraba en la cocina hablando sobre la casa, se quedó en silencio y se sirvió otro vaso de alcohol, sin embargo, en vez de beberlo como lo haría en esa situación lo dejó sobre la barra y se recargó en ella cruzándose de brazos. Nunca haría una broma tan cruel a nadie, podía ser una mujer dura e incluso rencorosa pero meterse en eso con otra persona. Nunca. Por qué no hay nada peor en ese mundo que creer que tienes una oportunidad cuando realmente no es así. Cuando era más ingenua que en esos momentos, pasó por esas situaciones, no pensaba poner a una persona en eso.

No vine a tu casa a buscar nada –si eso era lo que él quería escuchar entonces lo escucharía –No vine a buscar paz, ni a darte tranquilidad a ti, ni a decirte que te quería para que algo mágico pasara. Las posibilidades de que algo sucediera están ya muy lejos, eso ya lo sé, no tienes que preocuparte en decírmelo, o insinuarlo. Se que hay personas mucho mejores que yo que pueden darte grandes cosas, quienes sacan lo mejor de ti, alguien a quien no se te pasaría por la cabeza ponerle una mano encima ni siquiera levantarle la voz. Con esas personas debes de quedarte. No con quienes te sacan de quicio –se mantuvo quieta en donde estaba recargada, pero ella conocía ya la peor parte de él, y uno no escogía a quien querer, y a pesar de todo lo quería. Por qué aunque el moreno creyera que era una mala persona, que no merecía nada bueno, ella pensaba diferente, siempre lo había pensado–Es que nunca lo vas a entender y yo no pienso obligarte a que lo hagas. Pero tal vez si soy una tonta. –comentó cuando volvió a preguntar si era una broma que le estaba jugando. Todo lo que decía era cierto y se estaba cansando de decirlo. Muchas veces le habían dicho que era la persona más fría del mundo, como ese día en la tarde, que no se preocupaba por nadie más que por ella y que parecía no tener sentimientos ¿Pero para qué quería tenerlos si cuando era sincera consigo misma terminaba en estas cosas? Así cualquiera se dejaría sus emociones para ellos mismos y no hablaría de nada, estaban seguros pero tampoco cerrarse era la mejor opción.

Ese es el maldito problema Rickard ¡Qué no puedo hacerlo! Quiso gritárselo a la cara para ver si así lo comprendía –No vas a arruinar tu vida, deja de decirlo –casi le rogó. Podía esperarlo una vida, pero si él no quería realmente nada que lo dijera de una vez. Que le dejara claro que nada bueno iba a salir de ahí –Lo haré –dijo cortantemente dándose por vencida. Aunque no lo decía con sinceridad, no quería hacerlo, ni alejarse de él ni dejarlo solo, no quería que arruinara su vida. Se llevó la mano a la frente y después se masajeó la sien –no lo haré –se retractó, si hacía eso no iba a estar contenta, tal vez era ella quien tenía desequilibrado el cerebro –pero tú no me quieres cerca de ti así que no hay nada que pueda hacer –sonrió con melancolía. Había una sonrisa en sus labios pero ni una pizca de felicidad en sus ojos ni en su voz.



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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Rickard A. Baelish el Sáb Jun 23, 2012 5:55 pm

De que posibilidades hablaba, ¿Insinuarlo? Ok, ya comenzaba a entender. El castaño no dejaba de mostrarse sorprendido ante las palabras de Biänca. Ni siquiera había pensado en que algo pudiera darse entre ellos... ¡Mentiroso! Claro que lo había pensado, no en el momento que la conoció por qué desde sus primeros días compartiendo internado simplemente la encontró tan fastidiosa que ni siquiera lo sexual pasaba por su mente, pero fue en los últimos días, cuando los lazos entre ellos se estrecharon un poco más, entonces sí que lo pensó, tal vez fue cuando las peleas se volvieron más intensas y la soledad se mudó con él. En esos momentos supo lo que ella significaba.
Aun así no pudo evitar sentir la ira llenarle el cuerpo. Su tez regularmente pálida se volvió levemente sonrojada, pudiendo sentir el calor de sus mejillas como cada vez que estaba furioso o avergonzado, salvo que esto último no tenía cabida ahora. Estaba harto de esa cantaleta, que la gente murmurara a sus espaldas e intuyera que se las había arreglado para armar su vida con una paciente
No me hables más de eso que se por donde vas - lanzó las palabras con un tono de molestia y sus cejas fruncidas Me sorprende que tengas esas bases tan absurdas, creí que habías llegado a conocerme un poco y más que eso, creí que no eras como el resto dejándote llevar por apariencias. Sé muy bien el "por qué" de tus palabras o debería decir el "quién" - se acercó a la barra imitando su posición y recargándose también. Podía decir mil y un cosas sobre eso, como que no había una persona con quien debía quedarse por que esa persona ya la había encontrado desde hace mucho, que aun le pesaba la idea de saber que queriéndola tanto no era capaz de medirse y tomar sus precauciones pues como ella le había dicho, Rickard había sido capaz de levantar una mano en su contra, pero aun con todas esas cosas en su mente seguía mordiéndose la lengua.

No puedes dejarte llevar por esta mujer y sus palabras bonitas. Dopada te dice que te quiere, pero cuando se cansa de ti simplemente te corre con una patada en los bajos pensó inseguro. No sabía que pensar en realidad, sus palabras cobraban una mayor coherencia en la mente de Rickard pero la inseguridad y las cosas que habían pasado lo dejaban en un terreno inestable y él ya era bastante inestable desde antes como para ahora caminar en un suelo irregular. La observo fijamente por un buen rato, en silencio y sin moverse, solo mirando sus ojos y algunas veces sus labios.
No se que me pasa contigo - murmuró apenas pestañeando. Aquella línea imaginaría que había dibujado el último día que cruzaron palabra fue borrada por la misma persona que la trazo. Baelish extendió la mano para acariciar su mejilla, su mente racional le pedía una solución coherente y satisfactoria mientras que su instinto quería solo retenerla entre sus brazos y volver a rogar para que no se fuera.

Antes éste lugar también era tu casa - soltó su mejilla cambiando peligrosamente la conversación. Si lo dejaba pasar ahora no conocería que era lo que Biänca entendía por "querer" y con base en eso "que tanto lo quería". Pero su mente necesitaba un descanso para idear un plan lógico Y puedes regresar cuando quieras. Te echo mucho de menos - confesó agachando la mirada sobre la superficie de la mesa. Esta vez fue él quien tomo su vaso para servirse al más. Eso le hizo sonreír, cuantas veces la había criticado por su manera de beber y ahora simplemente lo compartían.
Te he mentido - dijo cuando hubo terminado de beber el líquido No estoy pensando en cambiarme de hospital, es más, ni siquiera he pensado en ir por que no encuentro mi credencial y se que me llevaré una buen reprimenda - volvió a sonreírse por su estupidez, la verdad es que el jefe le daba un poco de miedo Y también estoy bebiendo - eso último le alegró la voz. ¿A que venía todo esto? Bien, ahora venía la explicación.

Estoy siendo, o mejor dicho, tratando de ser sincero como tu lo eres conmigo ahora. Y por eso mismo debo decirte... - se pensó las palabras por que era una moneda en el aire, o le sacaba la verdad o todo lo remotamente posible se iba a la basura antes de haber comenzado Creo que estas confundida. Yo fui, lo que fui aquella noche en el hospital. No es la primera vez que te escucho decirme que me quieres, yo lo hago, pero... - pero, pero ¡diselo de una vez! Te besé. De la manera más inocente que suelo hacerlo, pero finalmente te bese. Y tal vez es solo eso lo que te confunde a creer que quieres estar aquí. Removí algo que te desequilibró y tratas de encontrar un por qué. Te comprendo, a mi me ha sucedido lo mismo. Pero al menos yo me conozco y estoy muy seguro de lo que siento, pero de lo que no estoy seguro es del significado que tu creas que esto tiene. No para mí, sino para ti misma - iba a doblarse solo un poco, pero un poco nada más. Por que debía de aflojar para ver que tanto obtenía de verdad en ella.
Dime, la verdad y sin miramientos. Realmente lo haz pensado, ¿Hay una posibilidad Biänca por la cual debe esforzarme? - una ligera sonrisa apareció en sus labios, quería romper esa tensión y sacar una esperanza verdadera de todo esto. No podía quitarse la inseguridad de encima y solo esperaba que esto sirviera de algo.


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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Sáb Jun 23, 2012 7:57 pm

Ella no quería dejarse llevar por las palabras que corrían por los pasillos, no era de esas personas que se creían los chismes pero era bastante complicado no hacerlo cuando se trataba de él. Por qué era celosa, aunque tuvo muchas oportunidades de callarles la boca a las enfermeras y demás médicos cuando hablaban de él y sus acciones era como si un veneno llenara su cuerpo, les creyó a pesar de conocerlo mucho mejor que los demás, se fue por las frases imbéciles de los demás antes de pararse a pensar si sería eso lo que él haría en realidad. Intentaba quitárselo de la cabeza pero cuando en la fiesta la observó a ella, cómo era tratada por el castaño y como la rubia le hablaba. No hubo más que creerse todas las habladurías. Frunció el seño también ante el tono que utilizo cuando volvió a hablar. No estaba molesta ni la tomó por sorpresa, fue una reacción que nada tenía que ver con como se sentía.

Me dejé llevar –dijo al fin –nunca quise hacerlo pero me dejé llevar –por qué los celos ciegan a las personas y no las ayudan a pensar con claridad –pero esas son cosas de las cuales debo mantenerme fuera –agregó serenamente. Entonces rodeó el vaso de vidrio con sus delgados dedos y los mantuvo cerrados agitando el alcohol con pequeños movimientos de muñeca. Se llevó la orilla del vaso hacia sus labios y la mantuvo ahí unos cuantos segundos antes de darle una probada, corta y rápida. Quería disfrutar un poco en su garganta como quemaba y recordar el sabor después de que lo pasara.

Cuando la distancia que existía entre ellos se fue acortando el corazón de Bianca se aceleró, casi se quedó sin aire ante esa caricia tan pequeña pero que había revuelto todo en su interior. No se movió ni un centímetro y al no poder sostener la mirada fija en los ojos de Baelish los dirigió hacia su propia mano la cual todavía agarraba ese vaso de alcohol. Levantó su mirada entonces cuando el quitó su mano de la mejilla, se pasó un mechón de cabello por detrás de la oreja y otro trago a la boca. Pudo jurar que sus ojos brillaron con esperanza ante las palabras que el castaño había soltado. Se moría por volver a esa casa, haberse ido de ese lugar, dejando las cosas sin ninguna solución fue lo peor que pudo haber hecho, extrañaba llegar del trabajo y ver a Rickard viendo televisión o sentarse ella a esperarlo, lo cual siempre negaba cuando lo veía entrar por la puerta diciendo que simplemente no tenía sueño y prefería ver televisión o leer un poco. Pero hasta que no lo veía no podía descansar con tranquilidad –sólo si a ti no te importa que yo vuelva, si no te molesta…me gustaría volver, en serio que me cantaría volver –se encogió levemente de hombros. No creyó que la hubiera escuchado pues las frases salieron muy por lo bajo, casi entre dientes.

Entrecerró un poco los ojos cuando le avisó que le había mentido, no estaba muy segura de qué así que esperó a que él dijera algo más para ella poder hablar. Aquella confesión le hizo sonreír, no ocultó la sonrisa como tenía planeado hacerlo. Era como si le hubieran quitado un peso de encima, no se iría del hospital, no tenía pensado largarse de ahí y eso le hizo sonreír aún más –Entonces no te piensas ir –soltó casi en un suspiro –Soy yo la del problema con el alcohol ¿Recuerdas?–intentó aligerar la conversación. No le agradaba que estuviera bebiendo, casi se atornilló los pies al suelo para no moverse de lugar y arrebatarle el vaso de la manos.

Asintió con la cabeza –Entiendo –se obligó a sonreír, se llevó una vez más el vaso hacia los labios y le dio esta vez un largo trago. No era eso lo que la había movido hacia la casa para arreglar las cosas, ni ese beso le había hecho sentir que se estaba enamorando de Rickard, ese beso no tenía nada que ver con que ella estuviera parada frente a él en esos momentos. Respiró profundamente y siguió escuchándolo –No trato de encontrar nada, ese beso no tiene nada que ver –se explicó. Dejó el vaso ya vacío sobre la mesa y se sentó en una de las sillas entrelazando sus manos frente a ella –¿Y qué es lo que sientes? –preguntó sin saber en realidad si quería descubrir lo que sentía él –Por qué no sé tú, pero yo he tenido parejas –se apuntó con el dedo índice –Y no creas que por un simple beso me voy a poner como una loca, no soy una jovencita ingenua –no dijo nada más, no sabía a donde se dirigí la conversación. Sirvió más de ese líquido tan adictivo en el vaso y le dio un trago.

Abrió la boca para contestar a la pregunta que le había hecho, se encontró sin saber que decir. Habían posibilidades de que algo bueno saliera de esos dos. Pero no podía prometer nada, ni ella ni él. Bebió rebajando a la mitad –No te mentiré, lo he pensado –observó sus azules ojos, los cuales no eran tan azules como según ella recordaba, era una mezcla entre el esmeralda y el azul, que le recordaba a un océano profundo –para que algo bueno…para cualquier cosa que involucre a alguien más hay que poner cada uno de su parte –se encogió de hombros. Ella estaba dispuesta a hacerlo ¿Pero él? Entrecerró un poco los ojos y terminó su trago.



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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Rickard A. Baelish el Dom Jun 24, 2012 1:17 am

Suspiro y sus ojos se cerraron por unos segundos, quería disfrutar de todas esas sensaciones. La embriagues que le regalaba el alcohol, la satisfacción de oler el tabaco en sus ropas y el descanso en su mente al saber que volverían a estar juntos. No era creyente, pero si existía una fuerza superior le agradecía que le permitiera una nueva oportunidad con ella, regresarían a lo mismo, a las carreras matutinas por desocupar el baño y salir a prisa para llegar a tiempo a las primeras rondas, las noches esperando que el repartidor de comida llegará. Por fin podría dormir tranquilo sabiendo que ella estaba segura en un lugar donde podía vigilar su bienestar, aunque fuera desde las sombras. Su cuerpo descanso y de no ser por que ella siguió hablando, se hubiera quedado dormido.

Wow, eso me ofende. Creía que mis besos despertaban bajas pasiones - se llevó una mano al pecho siendo dramático y con la otra sostuvo su vaso para beber apenas un pequeño trago, solo con la finalidad de humedecer su garganta y que al hablar su voz fuera clara, sin nerviosismo Quizás deba hacerlo de nuevo - bromeo regalándole un guiño y recargando un brazo sobre la mesa sin soltar su vaso, se jorobo un poco para descansar y prestar atención a sus palabras. No quería sentarse, prefería ser solo el observador.

Conforme la miraba y el tiempo pasaba sin escuchar una pronta respuesta de su parte, su mente comenzaba a sacar posibles soluciones. Si ella lo había pensado hace tiempo y después perdió el interés o si lo había pensado pero ahora con la presencia de su nuevo amigo, pensaba dos veces las cosas, eso solo formando los escenarios más sencillos y comunes. Más ninguna predicción se comparó con la que ella le dio al final. Cada uno poner de su parte, claro se suponía que en eso se basaban las relaciones incluso las amistosas, lo sabía y lo había intentado en alguna otra ocasión. Pero eso no quitaba que siguiera sintiendo temor por arriesgar demasiado, las experiencias de Rickard no habían sido tan malas en realidad, pero él se cansaba muy rápido y por eso pensaba dos veces en formalizar con alguien. No temía tanto por él, sino por dañar a la otra persona.
Siento muchas cosas ahora - contestó con una voz pasiva y suave. Y para ninguna de ellas tenía el valor, expresar sus sentimientos era como darle a beber agua de una botella vacía: imposible. Además que quería que le dijera, esto no era un interrogatorio o al menos cuando lanzó su última cuestión no pensaba que llegará a suceder.
Unos gramos de embriagues y de letargo, un mayor porcentaje... de alegría - torció la mirada incluso en eso, pues pensar que ella supiera que se sentía extasiado de tenerla a su lado tampoco era una de las cosas a las que estaba acostumbrado Y lo demás, es todo un mar de dudas - fue sincero en eso No se que decir, pensar y mucho menos como actuar. No quiero equivocarme y dejarme llevar por la euforia que pueda tener ahora - termino de beber el resto de su copa y se levanto para estirarse. De repente se sentía cansado, el alma le regresaba de poco a poco al cuerpo, podía sentir la estabilidad en su cuerpo.

Pero te voy a decir algo - la sonrisa le volvió al rostro, la vida en sí le regresaba. No iba a dejarla cruzar sus muros, no tan fácil y no a medida que viera que ella también quitaba unos ladrillos de los suyos Ese "algo" será bueno. Digamos que me esforzaré, todo desde el buen camino y aunque tratando de no llegar a los extremos. Después de un rato resulta doloroso este estilo de vida - se refería a volver a tirarse a los golpes con algún tipo. Claro que eso lo decía ahora, por él fascinado estaba de volver a meterse en una disputa, era como una diversión para el castaño.
Y entonces - continuo señalándola con el índice Vas a ser esa jovencita ingenua que se vuelve loca por un beso. Lo haré - casi prometió para luego encoger los hombros y meter las manos a las bolsas. Ahí se palmo las llaves con las que hace un rato abrió la puerta.
No tendrás problema con la llave, sigue siendo la misma - se sacó las mismas para dejarlas en la bandeja cercana a la entrada. Le estaba dando vuelta a la conversación de nueva cuenta.
Por ahora no quería forzar nada, se daba por bien servido con tenerla de regreso y ya. Esas cosas de las que hablaban no se construían de la noche a la mañana y por mucho que sintiera algo por ella no se iba a soltar a decirle que la amaba pues serían palabras que carecían de realismo. Dejaría que el tiempo pasara, pero ahora tenía un salida, un posible... futuro, no eso era muy drástico. Mejor decir: esperanza.


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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Dom Jun 24, 2012 3:41 am

Se mordió el labio reprimiendo una sonrisa que quería formarse. Estar ahí, los dos conviviendo de una manera tan pacífica era como un sueño hecho realidad. No significaba que todo era rosas y dulces por el lugar, minutos atrás habían tenido una conversación un tanto tensa, pero habían logrado salir de ella sin terminar lastimando al otro. Eso era mejor que nada. Alzó ambas cejas y esbozó entonces una amplia sonrisa –alguien tenía que bajarte de tu nube –soltó bromista. No se había referido a que el beso que le había dado no hubiera removido nada en su interior, eso sería mentir, pues a pesar de que la situación en la que se lo dio fue más que nada tétrica, lo recordaba como algo que de una manera extraña se volvió importante. No había manera de describirlo, ni siquiera ella sabía en realidad lo que había significado ese beso pero no había ya razón para pensar en ello. Se le quedó mirando por unos segundos para negar con la cabeza sin borrar de sus labios esa sonrisa que había por fin aparecido. Pasó su frase sin importancia pues si lo hacía su voz se llenaría de nerviosismo –puedes practicar con naranjas, dicen que ayuda –se encogió levemente de hombros.

Recargó su cabeza en su mano mientras observaba todo a su alrededor. Era como si nunca se hubiera ido de casa. Cuando él volvió a hablar sus ojos le dedicaron toda la atención que merecía, pero luego los llevó hacia la botella de alcohol que descansaba sobre la mesa. No a todas las personas les agradaban las miradas que solía echar Bianca y no se refería a las odiosas típicas de ella, cuando ponía toda su atención en algo especial lo miraba fijamente, no con la intención de intimidarlo, aunque eso servía demasiado en muchas ocasiones. Era como si se perdiera en las palabras de la persona, pues en realidad prestaba atención a lo que decía, no a lo que hacía –Bueno, no es como si precisamente naciéramos seguros de todo en esta vida –se refirió a su último comentario –tener dudas es bueno –levantó la comisuras de sus labios y bostezó –creo que el alcohol me va a ayudar a descansar esta noche –Y no era solo causa del alcohol el que ella lograra descansar por primera vez después de tanto tiempo. El saber que volvería a casa y que las cosas entre ellos dos podían ser mejores era la causa principal –Bueno, entonces no hay que preocuparnos por eso –soltó con tranquilidad –yo también siento alegría –admitió.

Rio un poco –está bien, estoy de acuerdo con lo que dices. Yo también pondré de mi parte para que ese ‘’algo’’ sea bueno –volvió a sonreír. Pasos de bebé. Pensó para ella. Pasos de bebé es lo que tendrás que dar. Había comenzado ya mostrándose frente a su casa con toda la intención de arreglar las cosas, podía ser que no le hubiera confesado todo, pero aún tenían mucha vida por delante, no había razón para apresurase, eso podía complicar las cosas de nuevo, era mejor pensar los pasos que se iban a dar, analizarlos y meditar sus palabras y acciones antes de hacerlas. Y después de eso, darlos.

Hizo una mala cara y levantó un poco su mano acercándola hacia el rostro de Baelish aunque sin tocarlo –casi vives de tu rostro –mintió poniendo una mueca –no puedes estar metiéndote en peleas tan fácilmente –era gracioso casi con que ligereza y serenidad estaban hablando del tema. Abrió demasiado los ojos y se reincorporó recargando su espalda en el respaldo de la silla –Bueno –rio al mismo tiempo que pronunció esa palabra lo cual probablemente la volvió un poco confusa –pero de jovencita…de jovencita yo no creo mucho por que ya casi estoy en mis treinta –se encogió de hombros. No sabía si tomarse esa frase o no en serio, así que cuando se calló se dedicó a regalarle una pequeña sonrisa.

Gracias –le respondió en respecto al tema de la llave –mañana sin falta traeré mis cosas, si es que no me quedo de guardia –esperaba que Rickard de decidiera pronto por regresar al hospital. No creyó cuando llegó con los nervios a flor de piel que las cosas avanzarían de esa manera, la sorprendió de hecho. Comenzaba a pensar que las cosas funcionarían, no dudaba que en un futuro pudieran haber más peleas al fin y al cabo no eran personas completamente diferentes, seguían siendo los mismo, pero sabrían como arreglarlo de la mejor manera. Tenía la esperanza de que así fuera.

Volteó hacia atrás de ella donde estaba la bolsa de comida con la que había llegado Rickard –Tú comida ha de estar ya fría, lo siento por robarte tu tiempo –sonó un poco preocupada –pero dime que no has estado viviendo de comida rápida –Se levantó de la silla a pesar de encontrarse bastante cómoda. Tal vez debía de irse y dejar descansar a Rickard, pero no quería hacerlo, en un rato más pero quería disfrutar un poco de esos momentos. Caminó hasta el refrigerador y al abrirlo se encontró con prácticamente nada dentro de éste. Frunció el seño y se giró un poco observando al castaño –me pasaré también por el mercado para traer lo que falta –lo cual parecía era todo. No era que se hubiera convertido en un ama de casa en apenas segundos, pero si viviría en esa casa no quería morirse de hambre, además de que le gustaba cocinar.



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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Rickard A. Baelish el Lun Jun 25, 2012 10:15 pm

Rickard asentía con cierta seriedad a sus palabras y algunas veces reía como por aquello de las naranjas, todo mientras daba algunas vueltas por la cocina. Estaba seguro que por algún lado había una manzana, si estaba seguro por que ayer en la mañana-tarde el portero del edificio le había dado todo un sermón sobre su escándalo de las noches pasadas y como regalo le dio un manzana para que tuviera un ejemplo de la buena salud en comparación con lo que había estado bebiendo los últimos días. Ni quien necesitará tragar manzanas y ser una persona responsable al mismo tiempo, salvo ahora que no tenía nada que ofrecerle a ella, ni siquiera un caramelo, solo alcohol.

Pues jovencito tampoco soy, debo recordarte que estoy en mis veintisiete y soy un año mayor que tú. Así que
- encogió sus hombros. A Rickard la edad si le golpeaba, pensaba que ya estaba muy mayor y que seguía igual de soltero y gruñón que durante su adolescencia, algunas veces pensaba que así sería su vida de adulto, que estaría solo. Como esos pensamientos no le gustaban en lo absoluto los disipo con una buena copa de licor que se sirvió y termino enseguida sin detenerse a saborear un poco, solo sintió el ardor en la garganta que le hizo entrecerrar sus ojos.

Callate Biänca, no me estas robando ningún tiempo - torció la mirada soltando un leve bufido Y no tienes por que esperar hasta mañana, ahí esta tu cama o la mía da igual, el sillón y yo nos hemos hecho buenos amigos. Aunque claro aquí ya no tienes ropa, supongo - desde aquél día Rickard no había cruzado aquella puerta. Ok, en realidad nunca la había cruzado, pero ahora ni siquiera se molestaba en tocar el pórtico o siquiera mirarla al pasar.
El castaño no se había sentado en ningún momento y ahora era Biänca la que se ponía de pie para revisar un refrigerador que no tenía más que hielos y tal vez alguna envoltura sin producto. No era extraño a Baelish no se le daba aquello de cuidar los alimentos lo suyo era ser práctico, así que de pronto un día de ocio había decidido que para no tener algo a punto de pudrirse o caducar iba a tirar todo alimento a la basura y así lo hizo, por esa razón estaba vacío.

Y no es comida rápida - refutó de inmediato, ya no recordaba que había traído comida y mucho menos que es lo que había comprado. Enseguida se dio la vuelta para mirar dentro de la bolsa y encontrar todo un paquete de cinco hamburguesas, dos paquetes de papas y dos refrescos. Sí, había ido a McDonals y se había asegurado de tener alimento solo para meterlo al microondas mañana en la tarde Bueno, pero era solo un antojo - se justifico con una sonrisa al tiempo que la miraba moverse con aquella libertad. Eso lo hizo sonreír un poco más.
Iba a contestar a eso con un poco de sarcasmo, tal vez un comentario sobre la cajita feliz pero se mordió la lengua recargándose en la mesa solo para mirar.
Y si cierras la boca un rato y te dejas llevar.

Así lo hizo. Ella lo miraba casi con ojos acusadores por tener un refrigerador hueco, tal vez tenía razón, pero lo más importante es que su casa ya no lo estaba y volvía a ser de ellos y no solo de él ¿Traerás naranjas? - preguntó levantando una de sus cejas acompañada de una simple sonrisa No las necesito realmente - con ademán rápido la tomó por las mejillas y se acerco para besarla. No busco gran cosa, solo tener ese contacto con aquellos labios que algunas veces resultaban abrumadores y otras tan conciliadores que podían adorarse. Que más daba si estaba medio borracho por la felicidad y licor, o si sus pensamientos se mezclaban peligrosamente con sus sentimientos, daba lo mismo. Solo quería obedecer a su instinto y dejarse llevar.
Lo vez - se separó muy natural como si nada hubiera pasado. No eran nada en realidad, nada más que compañeros de piso, de hospital y tal vez unos raros amigos, pero... Bah! para que buscar pretextos. Le gustaba en realidad, aceptarlo era lo difícil.


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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Mar Jun 26, 2012 4:20 am

El ambiente que se respiraba en esos momentos parecía completamente diferente al que habían estado viviendo los meses pasados. No eran personas diferentes, eran los mismos de siempre pero habían dejado atrás; por ese rato. Cualquier disputa y diferencia que tenían pues a veces, muy pocas de las veces algo más importante ser intercalaba entre ellos. Podían no todas las noches que les quedaban por delante ser de esa manera, estaba segura de que a pesar de intentar ser mejores, lo cual lograrían, habrían obstáculos que juntos tendrían que superar, pero tenía la esperanza de que lo lograrían. Era necesario, no podían volver hacia el pasado, ya no más. Se humedeció los labios y bajó la mirada hacia el vaso de vidrio que aún sostenían sus manos. Apretó los labios en una sonrisa.

Levantó la mirada cuando Rickard comenzó a hablar de nueva cuenta, aún sin borrar de su rostro la sonrisa lo escuchó. Asintió levemente con la cabeza –Pero si te ves como de veinte –levantó la mano señalándolo –Ustedes los hombres envejecen con gracia…eh pero eso no significa que te esté diciendo viejo. Que quede claro –sirvió un poco más del líquido que tanto le había gustado y ayudado a amenizar la situación –Vamos –dijo dándole un trago a su bebida –ustedes entre más grandes son más sexis y nosotras tenemos que levantarnos todo, operar por aquí –se llevó una mano hacia su costado –y mantener el rostro lo más libre de arrugas que se pueda –había pasado días en plástica junto con O’Shea donde había aprendido no solamente como hacer esos procedimientos tan solicitados y caros, pero que todos, absolutamente todos tenían inseguridades que los cohibían. Por ejemplo, Bianca nunca en su vida se había sentido cómoda con su físico, ni cuando le decían que era linda, pero aprendió a vivir con ello y a aceptarlo, tal vez fue eso uno de los factores por los cuales se hizo tan buena amiga del alcohol. Eso y muchos otros más. Se encogió de hombros y otro trago a su bebida –Pero no es tan importante ponerse a discutir quien de los dos envejecerá con más gracia –rió.

Llevó la vista al techo negando con la cabeza –Haz estado durmiendo en el sillón –casi lo fulminó con la mirada –¿Qué haré yo contigo? Tienes una cama muy buena y comoda para que pases tus noches en ese sillón –apuntó con la barbilla el bendito sillón del cual el moreno le hablaba y negó con la cabeza levemente –Ya podrás dormir en tu cama pues ya estoy aquí –dijo bromeando. No conocía la razón por la cual él había comenzado a dormir en la sala en vez de descansar en su habitación como cualquier persona. Podían ser las mismas razones que ella cuando chica, aunque lo dudaba. Dormía en cualquier lugar antes que en su habitación pues sentía que algo estaba mal, algo la aterrorizaba en las noches, encontrarse sola en casa mientras esperaba a sus padres sabiendo que no llegarían pues estos estaban de guardia. Pero no era ese algo, era todo. Su familia estaba desecha. Cerró los ojos recordando y calmó los pensamientos con alcohol, como ya había descubierto hacía mucho, calmaba el alma después de abrir los ojos lo observó –No queremos accidentes ni terminar en el hospital así que probablemente dormiré aquí –respondió al fin. Extrañaba su cama y las mañanas donde cada uno se peleaba por el agua caliente de la regadera. Esperaba que su habitación no estuviera fría, tanto tiempo sin estar en ella, lo más seguro sería que sí.

Entrecerró los ojos cuando Rickard negó que hubiera traído comida rápida. Después de cerrar el refrigerador vacío se reacomodó en la barra, a su lado estaba su vaso todavía hasta la mitad. Alzó las cejas y al acercarse a la bolsa y mirar dentro de ella soltó una carcajada –Un antojo para una persona que pesa casi trecientos kilogramos, Baelish –no era de comer mucha comida rápida aunque siempre que podía disfrutaba alguna hamburguesa o nuggets de pollo de McDonals –Pero te lo perdono por que saben buenas, aunque como dije ya ha de estar fría tu comida –hizo una mala cara y se encogió un poco.

Sólo para ti, no te preocupes serán lo primero que compraré en mi visita al mercado –habló esbozando una media sonrisa. Puso los ojos en blanco para entonces soltar uno de sus comentarios sarcásticos pero le fue imposible ya que unos labios aparecieron presionados contra los suyos. Si se parara a describir lo que sintió la única palabra que utilizaría sería: sorpresa. El beso la tomó completamente por sorpresa, un minuto atrás estaba hablando sobre naranjas y ahora los labios del castaño estaban contra los suyos. Y se sentían extrañamente bien. Levantó un poco la mano e hizo ademán de tocar el rostro de él pero no lo hizo así que volvió a llevarla a donde había estado descansando todo el rato. Sólo asintió con la cabeza sin nada que decir.

Levantó la mano y apuntó hacia detrás de ella, una ventana que daba hacia la calle –La tienda gourmet de la esquina sigue abierta –fue lo primero que soltó –iré a comprar unas cosas, haré algo para cenar –le explicó. Se mordió la lengua para no decir alguna estupidez. Fue un beso sencillo que la dejó sin palabras. Se lo atribuyó al factor sorpresa. No quiso pensar en que había otra razón para sentirse así, aunque se estaba mintiendo a si misma. Si había algo más –Volveré pronto, no puedo prometerte traer algo super wow del lugar pero intentaré traer algo bueno –le dio un largo trago a su bebida terminándola por completo y se cerró el abrigo que llevaba. Y sacó de su bolsillo las llaves de su automóvil para ponerlas sobre la mesa. No se iría de la casa, no cometería de nuevo ese error, no se alejaría al menos que él se lo pidiera.



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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Rickard A. Baelish el Mar Jun 26, 2012 4:09 pm

Casi suelta una carcajada cuando ella salio del departamento muy decidida a ir a comprar algo nuevo que comer, pero no lo hizo, simplemente cubrió sus labios con la palma de la mano y se sentó en uno de los bancos. Llevo una borrachera de días, no he recobrado los tres sentidos que tengo se dijo mentalmente hurgando dentro de la bolsa que había llevado para tomar una de las papas fritas. Se la llevó a los labios masticando un poco y notando que aun estaba tibia. Al cabo de unas tres mordidas más noto que su estómago se revolvía amenazante, ya no estaba en sus horas de comida, aunque realmente el dolor en el abdomen no le venía por los alimentos sino por que ella había salido con un pretexto como la comida.
Solo fue un beso, nada para pegarse un tiro. Baelish iba por la vida besando a cualquier mujer que se lo permitiera, solo le bastaba que le dieran un poco de entrada y como vulgarmente se decía "te dan la mano y te tomas la pata", así era él y tal vez con Biänca debía de ser distinto pues no era ni un poco parecida a las mujeres con las que él se había enredado antes.

No vas a regresar - susurró tomando la botella con una de sus manos. Había sido estúpido por confiar en ella, realmente lo era. Pensar que se quedaría y que él podría mostrar un poco de sentimentalismo, eso era mucho para Biänca y un tanto para él. No estaban acostumbrados a este tipo de muestras de cariño, era mucho forzar la situación. Pero yo solamente seguí mis instintos... De inmediato se mentalizo diciéndose que esta noche sería como muchas otras sino es que peor, ella había vuelto momentáneamente solo para comprobar que lejos estaban mejor y que esa cosa que querían echar a funcionar iba a ser realmente una misión imposible, y él... bueno, él solo reafirmaba que era estúpido.

En el estéreo conecto su propio reproductor seleccionando aquella lista de bohemios que tanto le gustaban para días como estos, todo un romántico empedernido. Era la rutina de todas las noches, dejarla botella en la ventana esperando a que él regresara con la silla giratoria que tenía en su habitación, se sentaba y se prendía un cigarrillo para acompañar el licor.
No. Hoy no sus manos rechazaron prender aquel cigarro, su derrota y gran idiotez de hoy merecía algo más grande, algo que fuera de acorde a la ocasión. No todos los días eres tan idiota como para creerle, de nuevo. Tenía guardados un paquete de puros que había traído de Cuba cuando visito aquel país en su viaje de graduación. Era idóneo. El olor de la vainilla mezclándose con el más puro tabaco.

¿De verdad te es tan difícil confiar en ella?
¿Y si en realidad solo fue por comida? No, no lo hizo
¿Y si...? ¡Basta!

Es un crimen debatir con tus propios pensamientos, pero para Baelish era natural. Trataba de ponerse en los zapatos del otro, en verdad que lo intentaba, pero simplemente obtenía respuestas que solo le complicaban la existencia. Pudiera ser que ella solamente hubiera ido a comprar algo para comer, tal vez dijera la verdad, es solo que era tan difícil volver a confiar, hacerse ilusiones para caer en cuenta que todo era mentira.
Lo siento, no voy a creer hasta que vuelva a escuchar la puerta termino con sus meditaciones recargándose en el respaldo y apoyando los pies en el marco de la ventana.


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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Mar Jun 26, 2012 5:52 pm

Salió de la casa sin despedirse de él, no había razón de hacerlo pues no se iría a ningún lado. Cada paso que daba por las escaleras le recordaba la mañana de su partida. Pero todo había sido demasiado diferente a lo que ahora, a pesar de eso y de que la tranquilidad hubiera vuelto a su vida, en el ambiente se percibía ese sentimiento de melancolía. Aún no se perdonaba por haberse ido, presentía que él tampoco la había perdonado. Respiró profundamente y siguió su camino hacia fuera del edificio. Se sentía ligera, caminaba con libertad y sin preocupaciones. Había olvidado que llevaba ya varios vasos de alcohol encima. Se pasó una mano por el cabello, quitándose de la frente un par de mechones que le molestaban la vista.

El clima era frío, cuando salió se estremeció un poco y se abrazó para mantener el calor dentro de su cuerpo. Pocos automóviles pasaban por el lugar, era un vecindario calmado y solitario pero agradable. Se humedeció los labios para así dar media vuelta y comenzar a caminar hacia la tienda. Se tomó su tiempo en llegar al pequeño local, tanto que el dueño, un señor español de no más de sesenta años estaba a punto de cerrarlo. Bianca levantó la mano y gritó su nombre para llamar su atención. Lo conocía poco, vendía los alimentos más extraños y también preparaba una comida exquisita la cual servía por las tardes y noches en la parte trasera de la tienda, la cual funcionaba como un pequeño restaurante –¡No cierre por favor! –le suplicó juntando las dos manos –Por favor –era simpático y siempre parecía estar de buen humor, terminó agradándole a la castaña en muy poco tiempo. El señor asintió con la cabeza lentamente y giró la llave que aún seguía en la cerradura –Sólo por que me agrada señorita Mierzwiak –Después de abrir la puerta y entrar, ella siguió sus pasos. Le agradeció profundamente y se apuró a buscar lo que tenía planeado comprar.

Se detuvo a observar las hogazas de pan artesanal y se acercó un poco para percibir su aroma. Olían espectacular. Con ayuda de una pinza de metal la metió a una bolsa café que el hombre le había entregado –tomates deshidratados…salami –pronunciaba al mismo tiempo que tomaba las cosas –¿Tiene queso mozzarella? –preguntó levantando la vista de donde había tomado los tomates. Con los ojos recorrió el lugar y fue entonces cuando descubrió una botella de aceite de oliva, avanzó hasta donde estaba para cogerlo. El hombre llegó de la cocina con un pedazo de queso, era un poco más del que necesitaba así que estaba perfecto –Es lo que llevaré –lo colocó encima de la mesa y esperó a que le cobraran. El hombre se tardó años, pero ella esperó pacientemente, él se había tomado el tiempo para volver a abrir la tienda y dejar que ella escogiera a su gusto lo que necesitaba. Con una amplia sonrisa y una bolsa llena de cosas se despidió de él.

Esta vez, al salir apuró más el paso. No se había dado cuenta de lo tardado que había sido todo, para estar tan cerca de la casa la tienda, un camino de cinco minutos le tomó casi una hora. Subió los escalones velozmente y en una de esas casi cae de bruces. Cuando abrió la puerta entró como si hubiera pasado toda su vida en esa casa, se quedó en silencio por unos segundos y después de dejar las bolsas sobre la mesa de la cocina habló –¿Rick? –fue lo único que preguntó no muy segura de si misma –He llegado ya –soltó al aire esperando que la escuchara –Estaba a punto de cerrar, estaba cerrada de echo pero lo alcancé –se encogió de hombros aún sin mirar al castaño. Se dirigió a la cocina y sacó de la bolsa los productos que había comprado.

Haré pizza –comentó como si fuera la cosa más normal del mundo cuando sus ojos se encontraron nuevamente con los de él. Tomó el pan y lo partió por la mitad –siempre me ha gustado cocinar, pero nunca tengo tiempo –compartió aquella frase con él volviendo la vista hacia donde estaban las cosas. Nunca fue una persona social así que en su tiempo libre, mientras sus compañeros salían de fiesta por la ciudad, la castaña se quedaba en casa estudiando y mirando programas de cocina –Creo que si por alguna razón no pudiera ser cirujana –pensó en la frase que había dicho –la gastronomía me salvaría un poco la vida –se encogió de hombros al mismo tiempo que buscaba entre las gavetas un bol de vidrio donde echaría los tomates y el aceite de oliva donde comenzaría a molerlos para formar una salsa –Hace mucho que no cocino, así que si sale la comida muy mala, realmente me disculpo –sonrió. Mientras molía los tomates y echaba gotas de aceite se dirigió a donde estaba el castaño –Puedes partir el salami –odiaba el olor que quedaba en el ambiente cuando Rickard fumaba, pero no podía prohibírselo.



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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Rickard A. Baelish el Mar Jun 26, 2012 11:39 pm

No pasaba las noches en vela completamente, hasta hoy se daba cuenta de eso. La música y el alcohol en un sesenta por ciento de su organismo, lo terminaban arrullando y al cabo de unos momentos se quedaba dormido. Por suerte lo que ahora sostenía en las manos era un puro, cuando se dejaba de calar se apagaba o de lo contrario hubiera provocado un incendio al dejarlo caer sobre la alfombra.

Los primeros treinta minutos corrieron torturadores, luchaba contra la esperanza de tenerla de vuelta y la cruda realidad de verla alejarse nuevamente. Miraba los luces del semáforo cambiarse, las luces de los otros edificios dando brillo a la ciudad, pero ni una pista del paradero de Biänca. La tienda donde iba estaba cruzando la calle, un poco más un poco menos, no era para tardarse las horas enteras ¿Qué estaba haciendo? ¿Revisando las calorías de cada alimento? Sus pocas esperanzas albergadas en su mente se iban desvaneciendo mientras el reloj transcurría y el sueño lo invadía. Al cabo de un rato de estar parpadeando y dormitando por momentos se quedo profundamente dormido.
En su sueño recordó el día que llevó a Biänca a cirugía, el tiempo que había pasado con ella esperando sus resultados y como por primera vez cariñosamente había besado su frente. Pero también recordó la parte no tan buena, cuando se pusieron a discutir, todo era visto por un Baelish fuera de escena, podía ver a la morena escurrir una lágrima y a él mismo siendo la persona más idiota y cruel del mundo.

Escucho su nombre y respondió con un murmullo. La voz sonaba lejana, no entendía nada de lo que le decía a pesar de que se esforzaba, las cosas se volvían oscuras a su alrededor, no podía ver nada y eso le alarmaba en realidad.
¡Biänca! - se despertó sobresaltado al borde de casi caer de la silla. Parpadeó un par de veces volteando un tanto frenético a cada uno de sus costados. Estaba en su casa, no en el hospital.
Y ahí estaba ella. La miro entrecerrando los ojos y dio un paso al frente para observarla mejor. No se había ido.

Escucho su petición sobre el salami y entonces miro hacía la cocina para ver los paquetes de comida. Ella le había estado hablando en sueños, no es que no entendiera o que se volviera todo oscuro como una pesadilla, estaba despertando.
Lo haré - dijo notando que su voz era muy baja. Carraspeo y salivo durante el trayecto a la cocina donde se lavo las manos en el grifo, se sacó el suéter que llevaba y alzó las mangas de la camisa.
Los chefs seguramente ganan mucho más que nosotros pero mueren o enferman debido a su propia mano. Comen todo lo que cocinan y no es que yo sea la persona más saludable en el mundo pero algunas veces ellos hacen bombas para el corazón realmente excelentes. Que... como médico agradeces - hablaba al tiempo que sacaba una tabla para picar y se decidía por que cuchillo tomar Nosotros de igual manera algún día ganaremos una millonada por que lo que nuestras manos puedan arreglar - muy en su actitud egocéntrica se beso los nudillos de la mano derecha, tronó y movió los dedos antes de tomar el cuchillo y comenzar a partir rodajas delgadas.

Sinceramente te prefiero como cirujana, no como chef. En esta rama no podría darte competencia - levanto la mirada por primera vez con una sonrisa Y también por que no son un buen ayudante de cocina - sostuvo entre sus dedos dos trozos de salami, uno más grande que otro, a ambos les dio una mordida. Muy salado para su gusto, mucho.
Y bien ¿Ahora que tengo que hacer? - esperaba que sentarse y contemplar como ella preparaba la cena Espero y hayas traído contigo una botella de vino por que eso es lo que se lleva espectacular con la pizza.


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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Miér Jun 27, 2012 3:47 am

Se volvió a encontrar con su rostro. Parecía cansado, confundido. Lo observó por unos cuantos segundos y casi se tuvo que obligar a volver su vista al frente para seguir preparando la hogaza de pan. Él no dijo mucho después de que ella hablara, pero no necesitaba llenar esos silencios con palabras, prefería disfrutar del momento y para eso ocupaba el silencio. Cocinar siempre había sido una forma de terapia, al igual que la cirugía. Algunas personas hablaban sin parar con un especialista que los ayudara y ella se paraba a cocinar o buscaba cirugías en las cuales estar, aunque últimamente la segunda opción no le había servido de mucho, la razón de ello era que probablemente no sabía donde ni como se encontraba el castaño a quien ahora tenía a su lado. Por lo cual terminó refugiándose en los niños y millones de papeles en vez de entrar a hacerlo lo que más adoraba en el mundo.

Cuando le dedicó toda su atención a la salsa él comenzó a hablar más. Lo escuchaba pero no lo miraba, sin embargo seguía poniendo atención, era grandioso que las mujeres pudieran hacer dos cosas a la vez, les facilitaba la vida en muchas ocasiones. Por ejemplo, a ellas no tenías que hablarle treinta veces mientras veían la televisión para que por lo menos se pudieran concentrar en lo que decías. Simplemente lo soltabas y ellas con rapidez lo captaban –De algo van a tener que morir –se encogió de hombros y pasó a encender el horno –sin ellos muchos de nosotros nos quedaríamos sin trabajo, pero también a veces hacen unas cosas tan extrañas que sólo con escuchar el nombre quieres salir corriendo del restaurante –hizo una cara de asco y soltó una risa por lo bajo. No entendía como había gente a quienes disfrutaban comer cosas como el escargot.

Y ahí estaba el Baelish que tanto conocía, agradeció actitud egocéntrica por unos segundos pero tuvo que poner los ojos en blanco después de escuchar eso. Aunque estaba con él, eran de los mejores residentes del hospital, eso estaba ya bien sabido y cuando terminaran su examen después de definir su especialidad podían volverse incluso aún mejores y más reconocidos que varios de sus jefes. Eso no lo dudaba –Esperemos que sea así, que se den cuenta de que somos grandiosos –le respondió con le mismo tono que él había hablado.

Avanzó hacia donde él estaba para tomar de la bolsa el queso mozzarella, soltó una carcajada –Pero claro que no puedes darme competencia, se que soy mucho mejor que tú…también en la medicina –lo miró con una sonrisa en los labios y le guiñó un ojo. Había bajado la guardia con Rickard en esos momentos por que realmente deseaba una mejor relación con él, pero eso no significaba que iba a dejar de ser la misma competitiva y obsesionada con el trabajo quien había sido desde que comenzó el internado. –Vamos, no te comas la comida antes de tiempo ¿Qué no ves que me tardé casi un milenio para traerla? –le echó una mirada a la cocina. Paseó sus ojos desde el horno hasta el salami que seguía cortando el castaño, sin olvidarse de revisar que el queso y el pan estuvieran listos para preparar la pizza. Cuando terminó de servir el queso sobre la salsa la cual vertió sobre el pan, caminó hasta Baelish para así tomar con cuidado los pedazos que había cortado para así tener al fin listo lo que metería al horno.

Se giró hacia él cuando todo estuvo dentro comenzando a cocinarse. Respiró profundamente –Bien, esperar a que esté la comida, eso es lo que debemos hacer…no debe de tardar demasiado, según tengo entendido –se encogió de hombros. Cuando el castaño le preguntó si había traído vino, Bianca se llevó la mano hacia la frente ¿Cómo pudo haberlo olvidado? Tal vez era porque ya había bebido demasiado alcohol –Te debo el vino para la próxima ¿De acuerdo? A parte, es una cena de improvisto –aclaró. El silencio volvió a reinar, sólo se escuchaba la música que él había puesto y que no se había molestado en quitarla, le gustaba el ambiente que creaba. Aprovechó para limpiar lo que se había ensuciado, era esa obsesión con la limpieza y tener todo ordenado, pero si no hubiera sido de esa manera ni se preocuparía por arreglar el desastre que había dejado –Entonces ¿Regresarás al hospital? –preguntó al mismo tiempo que servía más alcohol. Ok, necesitaba dejar de hacer esas preguntas sobre el trabajo pero quería estar segura de que volvería. No quería que echara a la basura todo el esfuerzo que había hecho –Te irá bien –lo apoyó –Tienes que regresar pronto, sino con quién competiré. Los demás residentes son muy malos –le dio un sorbo a su bebida. En el aire comenzaba a flotar ya el aroma de la comida, olía bien. Eso la hizo sonreír levemente.



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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Rickard A. Baelish el Miér Jun 27, 2012 11:13 pm

Ante el guiño el castaño torció su mirada y una mueca quiso transformarse en una sonrisa. Le gustaba aquel tipo de competencia y que su contrincante, por denominarle de algún modo, estuviera consciente y aceptara el reto. Eso daba un toque extra al trabajo, querer ser más que la persona a tu lado, no solo por el ego, sino por que ser competitivos era algo natural en las personas y la verdad es que es muy divertido cuando se sabe jugar.
Sí, te tardaste mucho tiempo - comentó a la ligera solo como si quisiera responder a cada uno de sus comentarios. Esta vez tomo un lugar en los asientos que rodeaban la isleta que les servía de comedor. No sabía nada de cocinar una pizza pero creía fielmente que tardaría mucho.
Espero que si tarda más de treinta minutos sea gratis - bromeo recargando un codo en la fría superficie y posteriormente la mejilla en su palma abierta.

La miraba servirse un poco más de licor, pensó en estirar la mano y pedir un poco pero ya no podía más. Si seguía bebiendo iba a perder el sentido diciendo idioteces que todavía estaba dispuesto a contener. Escuchaba y asentía ante su promesa, era la segunda que anotaba en su lista imaginaria de "promesas por cumplir", igual el debería de añadir un par de condiciones como era: Contar hasta cien si era necesario, acudir con un verdadero psicólogo y no charlar solo con el dueño del bar al que acudían, poner de su parte en el acuerdo que habían llegado y por último, no olvidar perder su esencia en lo que parecía ser el cambio de su vida.

Esos pequeños idiotas - murmuro poniendo los ojos en blanco por unos momentos No los he extrañado ni una pizca. Creo que es un castigo a mis egocentrismos y arrebatos de interno, ahora debo de pagar con ellos. Si fuera Dante, me preguntó en que círculo del infierno me encontraría - suspiro clavando su mirada en la nada, un punto cualquiera al lado del refrigerado y la pared que separaba a la otra habitación.
Lo haré. Supongo que pasado mañana o la próxima semana - medito un poco sobre la fecha, cuando no trabajaba los días se le borraban y justo ahora no sabía en que día vivía Si dejo de beber pasado mañana tendré una resaca de muerte y si voy mañana seguiré un tanto alcoholizado y no quiero hacer más idioteces con Winngham. Creo que llamaré a Cersei, tal vez necesite un abogado - se llevo los dedos al cabello solo como un tic nervioso, no sabía que le iba a decir o en principio si lo iba a aceptar de nuevo y bajo que condiciones. Ahora medio comprendía que pelear dentro del hospital era un poco riesgoso.
Igual... y no quiero que lo tomes a mal. Pero prefiero esperar a que tu amigo salga del hospital. No quiero tener que cruzarme con el de nuevo - por que ellos no había acabado. Baelish no perdonaba ni un solo golpe y aquel tipo le había dado dos de más. Alguna vez iba a cobrárselos y con intereses, pero claro, esas intensiones nunca las iba a decir en voz alta frente a ella.
Mientras tanto podrías martirizarlos un poco por mi. Son útiles cuando están en urgencias, no los quiero en cirugía, o tal vez solo a las chicas - le preocupaba un poco el compromiso que tenía con ellos y también con sus pacientes No recordaba nada del hospital hasta ahora - se llevo la otra mano a la barbilla y mejillas pasando sus dedos por la barba que no se había afeitado hace tiempo. Había dejado pacientes también y se preguntó que sería de ellos. ¿Le habrían cedido su caso a otro?.
¿Dónde aprendiste a cocinar? - cambio de tema bruscamente, ahora no quería recordar todos su deberes y las deudas que tenía pendientes con tanta gente Nunca te había visto hacerlo o al menos no con tanto detalle - o tal vez era que antes no le prestaba tanta atención. Un punto en su contra.


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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Vie Jun 29, 2012 3:33 am

Le dedicó una silenciosa mirada y bajó entonces la vista al suelo, observando lo limpios que se encontraban sus zapatos deportivos, los cuales siempre llevaba al hospital para estar más cómoda –no fue mi intención, el tiempo se paró y no sé en que tanto me perdí –se encogió levemente de hombros. Lo decía como si quisiera excusarse de algo a lo que no debía de hacerlo. Alzó una ceja y esbozó una sonrisa –Si tarda más de treinta minutos puedes comerte tus hamburguesas frías de McDonald’s –frunció el seño levemente, soltó las palabras con el mismo tono bromista que Baelish las había dicho –Y no van a estar tan buenas como la pizza –arrugó la nariz y se volvió a acomodar en la silla.

Su mano la llevó hacia su cabeza y cerró los ojos por unos segundos sin realmente poner atención a lo que pasaba o dejaba de pasar a su alrededor. Un dolor bastante incómodo se había asentado en la parte delantera de su cabeza, se mantuvo en silencio por unos segundos, y así quería mantenerse durante el resto del tiempo hasta que la pizza estuviera lista y pudiera comer algo. Si seguía con los ojos cerrados y sin decir nada probablemente se quedaría dormida –¿Tienes alguna aspirina? –preguntó sin pararse a pensar en el estado en el que se encontraba. Negó con la cabeza –No es cierto, pastillas y alcohol no se mezcla –pronunció como si ella misma estuviera entendiendo aquello –creo que –sus palabras fueron interrumpidas por un bostezo y después de eso no volvió a mantener la conversación. Miró el vaso que aún estaba hasta más de la mitad y le dio un último trago. El dolor era debido a eso o al estrés en el que había estado durante todo el día, tal vez por no haber comido bien, pero nunca comía bien así que no creía que fuera por lo último.

No mientas, muy en el fondo los has de extrañar. Hasta yo extraño a los imbéciles de mis internos cuando tengo día libre –era verdad. Eran ellos las personas con quienes pasaba la mayor parte del tiempo, a pesar de que fueran unos estúpidos quienes le tenían miedo les había tomado cariño, al igual que le tomó cariño a Baelish y a Chloe en los primeros días. Pasar tanto tiempo junto a una persona sin realmente formar algún vínculo afectivo era imposible, no importaba que fueras la persona más fría e insensible, siempre habría algo –Bueno, es un castigo para todos entonces por que a pesar de que tú seas uno de los más egocéntricos del hospital, y de los más tercos…todos somos iguales –asintió levemente con la cabeza cuando contestó a su pregunta. Entendía si prefería esperar hasta que Alexander estuviera lejos de su vista para regresar al hospital –No sé si lo sepas –comenzó con incomodidad –él trabaja como abogado, pertenece al bufet del hospital –se mordió el labio inferior. Así que posiblemente lo vería por mucho tiempo. Ella no quería ya, más peleas que involucraran a alguien que quería –Y no necesitarás a ningún abogado, no digas estupideces…como si no hubieran habido peleas antes en el hospital, está bien fue todo bastante –se quedó en silencios sin encontrar una palabra con la cual describir la situación –Pero dudo que necesites algún abogado y si lo necesitas Cece es genial, pero no lo harás –lo miró directamente a los ojos.

Yo lo haré, los martirizaré hasta que llegues tú, tú sabes perfectamente como infundir –se quedó callada pues sabía cual era la palabra que seguía de eso, y se suponía que todo estaba en el pasado, al menos eso era lo que intentaba. Dejarlo en el pasado –No hablemos entonces del hospital, no estamos ahí, siempre hablamos de eso –dijo ya tarde pues él había sacado otro tema a flote.

Alzó ambas cejas ante su pregunta –digamos que tenía todas las noches y fines de semana libres en la universidad, en casa aprendí a cocinar viendo programas de cocina –rio, le parecía gracioso aquello pero tal vez no lo era –casi nunca tengo tiempo para cocinar, ni las ganas…cuando vuelves del hospital no tienes ganas de nada –soltó un suspiro –por eso casi nunca lo hago, pero me gusta hacerlo cuando tengo tiempo e inspiración, porque debo de decirte que para cocinar se debe tener inspiración –sonrió y empujó el vaso de alcohol hacia al frente –¿Tú cocinas? –le preguntó con interés. Parecía ciertamente del tipo de hombres que sabían utilizar un sartén pero las apariencias engañan. Era eso definitivamente muy diferente a las pláticas que habían tenido anteriormente, eso le gustaba.



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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Rickard A. Baelish el Vie Jun 29, 2012 9:54 am

Lo que deberías hacer es dejar de beber, no hará más que empeorar el dolor - dijo tras observarla durante un buen rato, se tocaba la frente, cerraba los ojos y Rick estuvo a punto de decirle que se fuera a dormir. Su incomodidad por el dolor era notable, las migrañas eran comunes en las personas solo que algunas las toleraban más o se hacían las fuertes, Biänca era de esas que las toleraba o bien las adormecía con alcohol. Lo poco que quedaba en la botella fue vigilado por Rickard que se hizo de la misma hasta acercarla lo suficiente y dejarla fuera del perímetro de la castaña. Un ebrio diciéndole a otro que dejar de beber. Vaya cosa.

Las personas sueles tomar aspirina con coca-cola, yo lo llamo droga para camioneros - muy utilizada para mantenerse despiertos ¿Qué diferencia puede haber a tomarla con licor? Solo estarás más risueña - dijo con una sonrisa, no iba a dársela obviamente pero si a sacar un buen chiste de ahí, algo que le ayudará a dispersar la atención del dolor. En su creencia Rick creía que todo mal era producto de la mente, si se forzaba a esta a ignorar el dolor aquello desaparecería. No hay dolor todo esta en la mente recordó las palabras de uno de sus maestros de secundaria que solía usar unos métodos de enseñanza bastante rudimentarios y agresivos. Sonrió un poco por sus recuerdos, tal vez a sus internos les hacía falta ser golpeados. Algún día lo intentaré pensó en todo de broma. Si que los extrañaba, a todo el hospital en general hasta las fastidiosas enfermeras, pero eso no lo aceptaría en mucho tiempo, sería como doblarse y mostrarse sensible, eso no estaba dentro de sus planes a futuro así que solo encogió los hombros para quitarle importancia.

¿Abogado? - abrió un poco más los ojos por la sorpresa, pero pronto le desapareció ese gesto y simplemente sonrió agachando la cabeza. Meditando. Bueno, pues con mayor razón hablaré con Cersei - de las pocas personas a las que les hacía caso. Esa morena un año menor que él solía ser frecuentemente su ángel guardián. Le aconsejaba y le hacía ver las cosas desde otro punto, eso era lo que necesitaba, alguien que fuera externo a todo este embrollo emocional y le dijera que pasaba.
Ahora solo podía pensar en que tenía hambre. El olor de la pizza en el horno le revolvía el estómago haciéndolo gruñir levemente. No había notado cuanta hambre tenía, y mientras esperaba se comió otra de sus papas fritas.
Igual siguen estando buenas, deberías probarlas - le enseño una y se la metió a la boca. Continuo escuchando y masticando.

Como infundir... ¿Miedo?
- completó el en voz alta mirándola con una sonrisa que conforme permaneció en su rostro se convirtió en una leve y baja risotada Sí, lo se hacer muy bien y me siento orgulloso de eso - lo único que le faltó fue levantarse el cuello para dejarlo más evidente Pero tú no te quedas atrás solo que eres más modesta - Aunque no lo querían la conversación los llevaba un poco a tocar aquella fibra aun sensible. Rickard era un persona sarcástica con el don de tener una mirada transparente, sus ojos iban a decirte que tan molesto estaba y cuanto debías alejarte para no sufrir los daños colaterales, así que sí, le gustaba causar miedo... pero ya no dijo más era un tema fresco en proceso de quedarse atrás, nunca lo lograrían si seguían sacándolo a relucir. Si ella había puesto agua de por medio respecto a eso, él también lo hizo.

Por lo menos el tema de la cocina era más neutro aunque caía dentro de los terrenos que aun no habían explorado.
Si, lo hago. Vivía solo, tuve que aprender a hacerlo - no quiso entrar más en detalles por que sería hablar de su padre, su hermana y demás cosas que no le agradaban En un inicio no negaré que toda mi comida fue precisamente esto - señalo llevándose una fritura más a los labios Pero, con el tiempo te das cuenta que el estómago ya no soporta la grasa, ni el refresco y los dolores son bastante agudos teniendo en cuenta un antecedente de gastritis y colitis - la enfermedad universal en todas las personas, hablando mundialmente.
No se si debe de tener inspiración o no. Yo más bien debo tener un motivo para hacerlo - Rickard había aprendido viendo a las personas de las comidas rápidas preparar los alimentos. Se sentaba lo más cercano a la parrilla con el pretexto de ver como preparaban lo que él pedía, pero también aprendía de ellos. Nunca leyó y mucho menos miró programas, eso solo le causaba más hambre.
Si la persona a quien he de cocinar me importa, me mataré un día entero entre cebollas y aceite, incluso manchándome los puños de la camisa. Tal vez es eso que tu llamas inspiración - por ahora no había cocinado para nadie salvo él mismo y su hermana, pero ella siempre lo corregía haciéndolo a un lado o bien comprando directamente.
La verdad es que soy más práctico. Cocinar es interesante pero no algo que me guste mucho, pero bueno, eso tu ya lo haz visto. Aun sobre lo divertido que pudiera ser, no me gustaría para nada dejar la medicina - declaró finalmente dejando torcer un poco su brazo. Era apasionante abrir a una persona, mirar su interior, saber como funcionaba todo y como aun más podías arreglarlo.
Amo el sentimiento de ser Dios - sonrió al decirlo y después de eso suspiro. Añoraba tener un bisturí entre las manos Y tu lo haces igual. Todos lo hacemos. Sentirnos poderosos es... - no había palabras El mundo se para totalmente cuando estas ahí. Es como desarmar una bomba - dijo finalmente con una sonrisa. Queriendo o no su profesión siempre estaría presente en sus conversaciones.
Igual si pruebo tu pizza y no muero mañana, tienes mi permiso para casarte ¿No es eso lo que dicen las abuelas? - se recargó con la mejilla sobre la mesa ¿No te lo ha dicho la tuya? - pocas veces hablaban de su familia, era un terreno peligroso pero Rickard quiso saber un poco.


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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Vie Jun 29, 2012 6:39 pm

Hizo una mala cara ante su respuesta –está bien, dejaré de beber –soltó en un suspiro. Y lo hacía solamente por que el sabor del alcohol se había vuelto molesto y el olor le daba nauseas. No por qué el lo hubiera dicho. Observó con los ojos entrecerrados como la acercaba hacia él probablemente para que ella no tomara nada más, se le quedó mirando en silencio por unos segundos –no tienes que casi guardarla por mi, no voy a tomar ya –Al menos por hoy. Terminó de decir en su cabeza. Se había vuelto ya un buen amigo en sus horas de despecho y no pensaba dejarlo por mucho rato, a parte de que cuando bebía sus ratos terminaban siendo mucho más agradables, ella incluso era más agradable. Se humedeció los labios y le dedicó una leve sonrisa –Sí, bueno…la coca cola no es alcohol Rickard. Y los camioneros también toman anfetaminas pero eso es ya salirse del tema –levantó un poco las manos y recargó su espalda en la silla ya más despierta que hacía rato -Se me pasará pronto así que no importa –le comentó quitándole importancia.

Negó con la cabeza –No creo que haya una razón para necesitar un abogado, fue él quién comenzó la pelea, no tú –se encogió levemente de hombros. Realmente no deseaba que las cosas se hicieran más grandes, y meter las leyes en esto no era lo mejor que se podía hacer. Ella hablaría con Alexander, probablemente lo regañaría pues desde la fiesta no le había dirigido la palabra. A pesar de haber salido con él del lugar y todavía llevarlo a su casa no abrió la boca ni siquiera para despedirse. No tenía que haber comenzado aquella pelea con el castaño, le parecía grandioso el echo de tener un buen amigo que se preocupaba por ella y la quería pero sus problemas eran solamente de ellos dos y de nadie más, si se lo había contado fue porque necesitaba hacerlo, pero no necesitaba un protector. Apretó los labios recordando la pelea. Pero si por alguna razón, había algo legal sabía que gracias a Cersei, él saldría limpio –así que no necesitarás de la ayuda de tu hermana.

Puso los ojos en blanco –Te creo, yo me hubiera ido por unos nuggets de pollo, me gustan mucho más que las hamburguesas, esas después de varias mordidas terminan cansando –se encogió levemente de hombros –y los nuggets te los dan con diferentes tipos de salsas y aderezos, y no sé me gusta más el pollo que la carne –frunció los labios. Se acercó un poco más a la mesa y entrelazó sus dedos poniendo sobre la superficie de madera sus codos. Estaba fría. Ladeó su cabeza y no respondió más a las palabras de Baelish, no quería meterse en terreno peligroso por lo cual asintió ante su frase y soltó una risa. Biänca era sin duda una persona que sabía perfectamente como infundir miedo a los demás, lo hacía todo el tiempo con sus internos para que hicieran lo que ella les pedía, muchos temían hacerla enojar por lo que podía hacerles. Pero es que el miedo que los dos infundían era en extremo diferente. Al menos así lo pensaba ella.

Quien vivía solo tenía que aprender a manejarse por si solo, no importaba que tuvieras todo el dinero del mundo. A parte de que llegaba el momento en el cual te obligabas a madurar para saber como arreglártelas en la vida –Pues mi comida en un principio eran puras latas de atún con galletas saldas, más sano que eso –apuntó con la mirada a la bolsa de donde él sacaba las papas –pero no era demasiado nutritivo solo alimentarse de eso, le agarré interés a la comida y pronto me vi haciendo experimentos en la cocina –se encogió de hombros y sonrió –Yo sólo cocino cuando siento que es ¿necesario? No sé como explicarlo –también como él cocinaba cuando tenía un motivo para hacerlo, y en esos momentos el motivo era que todo parecía tranquilizarse entre ellos, eso de alguna forma era una forma de celebración –La medicina es mi pasión, no podría dejarla ni por todo el dinero del mundo. No podría vivir –movió la cabeza de izquierda a derecha.

Para ella no era el sentimiento de sentirse Dios lo que le agradaba de la medicina, podía ser una obsesionada con la profesión, ser fría y calculadora al momento de las operaciones pero más que el sentimiento de ser Dios, era el sentimiento de bienestar que dejaba. Podía sonar idiota de su parte, pues ella luchaba por cardiología con uñas y dientes, y se suponía que los cardiocirujanos eran ni más ni menos los más competitivos de todas las especialidades, quienes tenían el ego más alto y la arrogancia emanaba de sus poros. La adrenalina y el echo de que podía arreglar lo que parecía irreparable era lo mejor, eso era seguro sentirte como un Dios. Aunque ella no lo viera de esa manera –Está bien, lo hago –soltó con indiferencia –todos lo hacemos –sonrió.

- Oh, ahora puedo casarme –rió –no sé, yo nunca conviví con mis abuelas, sólo con mi abuelo pero ya está muerto así que realmente no sé de que hablas –volvió a reír. Sólo había convivido con su abuelo, lo amaba era él probablemente su único amigo y cuando falleció fue un golpe muy fuerte. Fue como su padre, y a pesar de que lo veía mucho menos, formaron un mejor vínculo –Pero sí, supongo que puedes hacerle de abuela o tía o madre y decirme que tal está la pizza para irme consiguiendo un hombre y casarme –bromeó.



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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Rickard A. Baelish el Dom Jul 01, 2012 12:54 pm

Había un par de temas que el castaño no quería volver a tocar. Primero estaba el alcohol. Él podría estar bebiendo por despecho, tristeza, por tener esa sensación de adormecimiento y relajación, pero sabía que pasado mañana regresaría a ser tan sobrio como siempre, abrazaría su vicio del tabaco y como si nada olvidaría la bebida hasta un fin de semana social. Pero Biänca era diferente respecto a eso, a la chica le gustaba beber constantemente sin importarle el día. No se había aventurado a preguntar que era lo que la llevaba a eso, sólo trataba de respetarlo como quería que ella respetara su inclinación por el tabaco.

Segundo punto. El tema que Rick llamaba sarcásticamente Baelish vs Watson. Aquel tipo pudo haber empezado la riña y por intervención de la morena se había quedado inconclusa, Rick iba a retomarla, algún día y esperaba no muy lejano. Si que iba a necesitar un abogado pues esta vez no se iba a limitar a que fueran golpes, le prometió un daño mayor al cobrizo y eso es lo que le iba a dar. Algo permanente, algo que le quedará de recuerdo. Eso era algo que no iba a someter a discusión, ya lo pensaría con calma. Hasta ahora solo se dedicaba a asentir con la cabeza y jugar con sus dedos tamborileando la superficie de la mesa.

No se si decirte que es mala o buena suerte - se sonrió un poco al escuchar sus palabras Nosotros tuvimos a nuestra abuela materna muy pegada, yo no tuve problema pues trate de evitarla al por mayor. Pero Cersei, vaya que lo sufrió. Las clases de cocina eran un martirio para mi chica y otro tanto más para nosotros cuando debíamos probarlo - a veces cocinaba con mucha sal otras con muy poca, algunas otras las cosas estaban crudas y las demás un batidero completo. Rickard siempre se sonrió y no disimulo su desagrado por la comida, tal vez eso hizo que su hermana se decepcionara pero le daba igual. Sabía bien que a CeCe la cocina no le interesaba.

Como fuera, tome un poco de experiencia al ser catador - se irguio mostrando una sonrisa mayor Te podré decir si estas por el camino correcto o definitivamente debes dedicarte a la medicina y ayudar con el negocio de los nuggets - sintió su estómago frío y gruñir por el hambre, casi se sentía salivar por el antojo de tener un bocado Yo podré seguir viviendo con mis hamburguesas y papas, las cuales desprestigias - torció su mirada tomando una fritura más. Ahora si que estaban frías, ya no sabían igual.
En serio Biänca, eso va a tardar mucho. De verdad tengo hambre y estoy a nada de meter una cosa de estas al horno para calentarla y devorarla - se tocó el estómago con una mano inconscientemente, tal vez su hambre lo llevaba a de verdad querer comer una hamburguesa aunque ya estuviera húmeda.

Se levantó para agacharse y mirar lo que el horno le permitiera, el proceso de cocción de la comida. El olor ahí era más intenso y sintió más hambre que antes. Sus cejas se fruncieron, ahí no se veía nada y eso lo dejaba tal como al principio. Recargo un brazo en la mesa tratando de ser paciente, llegaba un momento en que no podía pensar en otra cosa que comer y entonces se hacía un breve silencio. No tardó mucho en llenarlo, una duda le había quedado en la mente
¿Piensas en casarte? Hablando enserio, tú quieres casarte con alguien y hacer una familia nueva - presto toda su atención a la que podía ser la respuesta de la castaña. Con sinceridad Rickard pensaba que a todas las mujeres esa idea les atraía bastante, que casarse significaba algo como asegurar a la persona a su lado. Pero esa castaña era otro mundo y pagaría incluso por obtener esa respuesta.


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Re: And promise not to promise anymore - Rickard -

Mensaje por Biänca E. Mierzwiak el Dom Jul 01, 2012 8:06 pm

Mi abuelo siempre –guardó silencio por unos segundos, el alcohol le dificultaba hablar como se debía –Es una suerte que sólo hubiera convivido con mi abuelo entonces –acomodó sus palabras y sonrió somnolienta. Con su abuelo las cosas siempre habían sido muy diferentes, con él no debía de ser Biänca Mierzwiak la hija modelo de la familia Mierzwial Lennox, sólo era Biänca, o Lizzie como le solía llamar en ocasiones. No tenía que demostrarle en que era buena, ni de sus labios salían criticas esperando que mejorara en lo que le fallara. Se humedeció los labios y se pasó una mano por el cabello –Además de que no tuve que soportar a mi abuela, quien según tengo entendido fue un dolor de cabeza –rió. Se levantó se la silla en donde estaba sentada para acercarse hasta el horno y volver a revisarlo, como lo había hecho Rickard minutos atrás. Le faltaba muy poco a la pizza así que sonrió para si misma –Ya falta poco, no desesperes –le comentó.

Se limitó a encogerse de hombros y no dijo absolutamente nada por un tiempo hasta que después sin observarlo respondió –Nunca he pensado en el matrimonio como otras lo hacen –mantuvo su voz fría. No era un tema que le agradara del todo, en realidad, no soportaba hablar de eso. Eran probablemente de los temas más personales, los cuales prefería guardarse para si misma. Nadie en esta vida quería quedarse solo, por eso se formaban la mayoría de los matrimonios, cuando se cansaban el uno del otro, alguien engañaba y todo se daba por terminado con un divorcio. Ella a diferencia de los demás, había aprendido a hacer de su soledad, su única amistad, nunca la dejaba y si no encontraba a alguien con quien deseara pasar el resto de su vida, prefería quedarse sola –No lo sé –volvió a encogerse de hombros –lo dudo –pasó saliva. La castaña no era una persona que tuviera el amor y la paciencia para formar una familia. Ni siquiera sabía amar ¿Cómo iba a poder sacar adelante a una familia? Cuando encontrara con quien deseara pasar el resto de su vida y quién quisiera lo mismo con ella entonces tal vez lo pensaría mejor.

Tomó unos guantes para así abrir el horno y sacar la comida –Parece que ya está lista –cambió de tema enseguida, inclusive su voz se escuchaba más alegre pues el tema pasado no era de su agrado. Olía bastante bien y ante el aroma de la pizza su estómago soltó un gruñido. Los dos se estaban muriendo de hambre pero parecía que la espera valdría la pena –Está un poco caliente –casi la avienta sobre el fregadero pero logró dejarla sobre la parrilla de la cocina. Se giró en busca de un cuchillo para cortarla y tomó de la gaveta de encima dos platos redondos. No se apuró a probarla cuando se puso a servirla, prefería esperar hasta ya estar sentada en la mesa. El dolor de cabeza se había aminorado pero el dolor de estómago por culpa del hambre. Cuando estuvo todo listo de acercó a la mesa con los platos y puso uno frente a Rickard –Buen provecho –le deseó con una amplia sonrisa.

Retomó su asiento para así darle una pequeña mordida al pedazo que había cortado para ella. El sabor era espectacular, al menos así lo pensaba ella. Aunque después de un rato terminaría cansándola, siempre pasaba con la comida italiana, podía comer pero muy poco de ella sino se asqueaba –Creo que le faltó estar un poco más crujiente en las orillas –comentó levantando el pedazo a la altura de su rostro y observándolo –Pero no está tan mal –se encogió de hombros –caliente y un poco más saludable que una hamburguesa de McDonlad’s ¿no? –esperó su respuesta y se levantó para servir un vaso de agua. Le interesaba saber lo que pensaba sobre su comida, la castaña no se tomaba el tiempo de cocinar para alguien que no le importara, ni desperdiciaba su dinero y su esfuerzo en alguna persona insignificante. Volvió la vista hacia su plato y le dio un trago a su vaso con agua. Si fuera otra persona, su interés en saber lo que pensaba sería poco, nada en realidad.



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